Obituarios de un no-país «Recoge las emociones de un capítulo sumamente triste de la historia venezolana»

8 junio, 2018 § Deja un comentario

https://tevoyallevaralcielo.wordpress.com/2018/06/08/obituarios-de-un-no-pais-recoge-las-emociones-de-un-capitulo-sumamente-triste-de-la-historia-venezolana/

Anuncios

¿Y después?

3 junio, 2018 § Deja un comentario

Tal vez no haya un después
Quizá este ‘por ahora’ sea eterno

La esperanza se vuelve arma arrojadiza
arma para matar o suicidarse
autosuicidarse

Esperamos con la cabeza puesta en una guillotina
Pasa un día tras otro
Sin que se asome el día D

Nos agostamos en una plegaria
con la certeza de que todo pasa.
Todo cambia
Nada es para siempre

Soñamos con la quimera de un después
Morimos confiados en que el fin está próximo.

Madrugada

2 junio, 2018 § Deja un comentario

Madrugada. 3 am.
La noche ya no tiene grillos.
Callaron los perros. Callaron los gatos.
Calló el acordeón que lloraba por vallenato.

Madrugada. 3 am.
El sonido de la noche es un rumor.
La noche transcurre sobre motores a gasolina y no hay nardos para disimular el olor del monóxido de las máquinas de luz.

Madrugada. 3 am.
El calor separa los cuerpos
No hay temblores de deseos en la noche.
El amor es un recuerdo de madrugadas frescas.

Madrugada. 3 am.
El insomnio es un gerundio
No hubo piedad.

Jaculatoria a la cruz de palo

29 mayo, 2018 § Deja un comentario

A Evio Di Marzo,
in memóriam

Si por estas calles, por estas casas del no-país, pusieran una cruz de palo por cada víctima.

Una cruz de palo
Por cada vida perdida
consecuencia directa del régimen

Una cruz de palo
donde han caído las víctimas de la dictadura

Una cruz de palo
por cada asesinado por la represión

Una cruz de palo
por cada enfermo renal que muere sin tratamientos y diálisis

Una cruz de palo
por cada paciente oncológico que no consigue quimioterapia

Una cruz de palo
por cada paciente con vih que muere de Sida en los hospitales sin recibir sus medicinas.

Una cruz de palo por cada uno de los enfermos de tensión, de diabetes, que mueren por no encontrar o no poder costear los precios de los medicamentos que los mantendrían controlados y con vida

Una cruz de palo
por cada víctima mortal del hampa

Si colocásemos una cruz de palo
por cada muerto de estos 20 años

El no-país sería un amasijo de
escombros y cruces de palo
que se eleva en medio de una densa oscuridad.

Una isla a la deriva envuelta en las penumbras de un luto en gerundio.

Golcar Rojas,
mayo 2018

En la fotografía, la obra «Son sal» de la artista arubeña Glenda Heyliger. Instalación que forma parte de la muestra «Marenostrum», del Maczul.

Absurdidades del no-país

28 mayo, 2018 § Deja un comentario

Hoy, cuando intentábamos ir trabajar, en el camino, me encontré con una chirrinchera atestada de gente. Una vieja camioneta pick up convertida en jaula. Chatarra que deambula transportando pasajeros como si fueran marranos. Eran las 12 del mediodía y el termómetro marcaba 36.5 grados centígrados.

Al ver la gente en el vehículo haciendo equilibrio, casi en punta de pies y agarrados con una mano de cualquier cosa, recordé que, hace días, murió un chamo que se lanzó de la chirrinchera andando para evitar ser atracado. Luego, supe que en Lagunillas de Mérida, en un accidente de otro camión que sin estar acondicionado para el servicio funge de transporte público, hubo varios fallecidos y heridos.

Cuando uno ve esas unidades, las condiciones en que circulan, se asombra de que las tragedias no sean más y aún más aparatosas.

Total que, íbamos a hacer un peluquería de un perrito por ochocientos mil bolivares —baño, secado, corte, limpieza de oídos y corte de uñas—. Ya subimos a un millón, pero esta estaba agendada desde antes de aumentar.

Llegamos y, cuando ya teníamos descargados los útiles de trabajo, el dueño del perrito se acordó de que estaban sin luz desde las 11 de la mañana. Normalmente, antes de salir, llamo y pregunto si tienen luz y agua para no hacer el viaje en vano. Pero como la señora, media hora antes había dicho que nos estaba esperando, pues pensé que no era necesario preguntar.

Perdimos el viaje. Lo peor es que esa cantidad que íbamos a cobrar, no alcanza ni para la carrera de un taxi, si se paga por transferencia. Si los dueños de la mascota quisieran llevar en taxi el perrito a la peluquería, la carrera probablemente le costaría lo que cuesta el embellecimiento del can.

En el no-país, una carrera corta en un taxi cuesta 250 mil bolívares, si pagas en efectivo, y la misma carrera sale en 750 mil, si pagas por transferencia. La absurdidad nos corroe.

Frustrados, nos regresamos. Al pasar por una estación de gasolina, aprovechamos que sólo había como ocho carros en cola para llenar el tanque que estaba por la mitad. Sí, en el absurdo no-país, uno se angustia si el tanque de gasolina tiene menos de la mitad de combustible porque las colas son de 3 o cuatro cuadras y una o dos horas para cargar. Si hay poca cola, uno aprovecha para poner el tanque a tope. 150 bolívares, mucho menos que un penny, pagamos por el medio tanque.

Pero, el no-paísbdemuestra cada minuto que todo puede ser más absurdo.

Como lo de trabajar no se nos dio. Fuimos al banco a sacar efectivo porque una gerente amiga, luego de casi dos meses intentando sacar dinero de mi cuenta, por fin me avisó que podía «darme» algo.

No pregunté cuánto. Necesito efectivo para depositar un pago de tribunales y cualquier cantidad me sirve.

Llegamos Cristian y yo al banco. Como si fuera droga, la gerente me miró y me dijo que esperara un poco. Al rato, tomó una hoja de papel bond usada y, sin que se viera desde afuera, envolvió ahí el dinero. Firmamos dos papeles del retiro y, sin abrir el «alijo», salimos del banco.

«¿Cuánto nos dieron?» «No tengo ni idea»

Ya en el carro, abrí la caleta: Dos relucientes billetes de 100 mil bolívares cada uno. Suficiente para lo que necesito pagar en tribunales, pero que no me alcanzarían ni para una carrera corta, si anduviese en taxi y pagara en efectivo. La gente hace colas de horas para que el banco, con suerte, le entregue esa cantidad absurda.

Si, definitivamente, el no-país baila al son de la absurdidad.

Quiero ser un pájaro en una isla desierta

22 mayo, 2018 § Deja un comentario

Quiero una isla desierta
Que tenga un árbol gigante
que toque la nubes.

Y en su copa hacer mi nido.

Lejos del ruido de hielos
en lejanos vasos de güisqui

Lejos de los gritos de quienes
por miedo no están
pero me dicen que yo
no tenga miedo.

Quiero ser un pájaro que anida
en lo más alto de la copa de un árbol en una isla desierta.

Lejos.

Mi despecho por el CamLB

18 mayo, 2018 § Deja un comentario

Ilustración de Ana Black

Desde que leí la información sobre la destitución de Régulo Pachano de la presidencia del Centro de arte de Maracaibo, Lía Bermúdez —Camlb—, el CAM como lo llamamos cotidianamente, y el posible cambio de nombre del espacio, he tratado de poner orden a la ideas y emociones para decir algo.

Ha sido como un despecho. He pasado los días con esa idea fija en la mente. He pasado por diferentes etapas. Me he sentido triste, me he enfurecido, me he sentido decepcionado. He llegado a descubrirme culpando a las víctimas, como tendemos a hacer con más frecuencia de lo aconsejable.

He pensado en cómo ha sido posible que llegáramos a este punto. ¡¿Cómo los directivos del Camlb, al ver hace años lo que sucedió con el Maccsi, lo que han hecho con el Teresa Carreño o con el Ateneo de Caracas, no tomaron previsiones?! ¿Por qué no buscaron la forma de anular el poder del gobierno?

Siempre he sostenido que es un error que la fuente principal de financiamiento y el poder de decisión de este tipo de instituciones dependa directamente del Estado. Es un error porque los gobiernos de turno se arrogan el derecho de hacer y usar a esas instituciones a su antojo y parecer y porque las personas al frente de esas instituciones terminan censurando artistas o autocensurándose por el temor de perder el favor del Estado.

En Venezuela, algunas instituciones han negado espacios a algunos artistas por el temor a la reacción del gobierno que tiene en su poder el mecenazgo del Estado. Recuerdo aún la imposibilidad de traer a Maracaibo la exposición «Están allí», una muestra fotográfica de Luis Brito con las imágenes de la muñecas de Reverón, debido a su posición política de radical oposición al régimen.

Este omnipoder siempre ha existido, sólo que en los últimos años se ha hecho más evidente y ha sido usado de una manera aberrante e impúdica. El régimen no disimula. No se limita a una llamada, a una sugerencia. La dictadura arremete directamente con garras y fauces hambrientas.

En el caso de Régulo Pachano, independientemente del grado de amistad que uno pueda tener con él, uno podría entender que son cargos de libre nombramiento y remoción y que nadie tiene porqué eternizarse en un cargo. Pero, lo que genera suspicacia y temor acerca del destino de la institución son las formas. La manera despótica, el talante de hacendado de país bananero con el que llegan sin mediar oficio, a notificarle el cese de sus funciones. Sin un gesto de agradecimiento por los 27 años de vida entregados a la institución y reconocimiento por los logros y renombre alcanzados a escala nacional e internacional.

Llegan cual bandoleros a exigir el cargo, sin siquiera tener una persona designada para suplirlo y, además, anuncian el posible cambio del nombre del Centro de arte, dejando tras de sí una pista de las intenciones que subyacen en el gesto: borrarán la historia del Camlb, como han tratado de borrar la historia de los 40 años de democracia.

En mi despecho, se me ocurrió que los artistas deberían hacer un acto de protesta, de desagravio a la institución y los que hayan dado sus obras a la institución venir a reclamarlas pues el destino de esas piezas es bastante incierto.

En este sube y baja emocional en el que me he encontrado desde que supe la noticia, luego de maldecir y ya más sosegado, llegué a la conclusión que siempre he llegado: no hay manera de defenderse contra el no-país. Uno puede intentar alargar los procesos, pretender invisibilizarse, tomar precauciones. Pero no hay nada que nos dé garantías contra la arbitrariedad, el autoritarismo y el talante mafioso del régimen. Ni siquiera siendo una institución privada, sin vínculos de dependencia con el Estado, estamos a salvo. Veinte años de expropiaciones ilegales dan fe de ello.

La manida excusa de «protección del pueblo» o la «defensa de intereses colectivos y difusos» o simplemente el «porque me da la gana y puedo», les basta para extender sus tentáculos hasta donde se les antoje.

Una vez más tengo que concluir que el problema no está en las directivas de las instituciones, estas son sólo víctimas, como todos. El problema está en el talante dictatorial del régimen, en su manera autoritaria de ejercer el poder, en la concepción de país como república bananera. El problema es el régimen que ha hecho de Venezuela su hacienda particular hasta convertirla en este no-país.