El luto sigue en gerundio

20 julio, 2017 § 1 comentario

 A Juan Moleiro,
in memóriam

El corazón paró
se ahogó.
Un infarto.

Setenta y seis años
tenía Juan Moleiro,
cuando una bomba lacrimógena
lo sorprendió en su casa
y lo asfixió hasta el infarto.

De origen español,
quienes conocieron a Juan Moleiro
dan cuenta de un hombre noble
trabajador y honesto.
Dueño de una empresa
Transportes Rovime.

La muerte lo alcanzó
cuando la Guardia Nacional
gasiferó La Mora 2 en La Victoria
y una bomba entró a su hogar.

Es que así reprime
La dictadura.
Apunta balas
a pechos y cabezas
apunta sus bombas
a casas y edificios
gasiferando hogares.

La muerte en el no-país
se torna creativa
pergeña nuevas formas de matar
a manos de militares
y paramilitares asesinos.

El obituario no se cierra
la bestial represión de la dictadura
hace prever
que la muerte seguirá enseñoreándose.

El luto sigue en gerundio
ya cuenta más de 120
víctimas y no parece tener
cuando parar.
No se sacia.
Sigue contando víctimas
en esta muerte por goteo.

Golcar Rojas, julio 2017

Sed de sangre

20 julio, 2017 § Deja un comentario

                         A Robert Lugo,
                    Andrés Uzcátegui
                       y Ronney Tejera
                            in memóriam

La bala no hizo paro
la muerte recorre el no-país.
La dictadura sale de cacería
a saciar su sed de sangre.

En varias ciudades se reportan heridos
la bala militar o paramilitar
no para.
Y la muerte cunde.

Desde tempranas horas
varios puntos del no-país
daban cuenta de la represión.

Se desayunaba gas lacrimógeno
y detonaciones
Disparos que rompían
el silencio.

Avanzada la tarde,
llega el conteo:
varios heridos
Tres asesinados
que pueden ser más
porque la muerte
no parece saciarse.

Robert Lugo y Andrés Uzcategui
cayeron en La Isabelica,
en Carabobo
y Ronny Tejera en Los Teques.

Todos veinteañeros
todos asesinados por balas,
disparos al pecho,
a ese corazón con que aman
la libertad.

Pero la cuenta no se cierra
el goteo es lento
la dictadura está dispuesta
a seguir sembrando plomo
en los pechos libertarios.

El corazón y la cabeza
de adolescentes y veinteañeros
es el blanco predilecto
del arma asesina de la dictadura.

Como monstruo de leyenda negra
del horror
el régimen se alimenta
de sangre joven.

Golcar Rojas, julio 2017

El silencio no paró

20 julio, 2017 § Deja un comentario

Silencio
La ciudad se hizo silencio.
Denso,
espeso,
gris
como la barricada de nubes
que obligó a pararse al sol.

Silencio
sólo hay silencio en las calles.
La garúa cae en un susurro
para no perturbar..

Un par de pericos
vuela sobre mi cabeza
y el escándalo de su aleteo
me sobresalta.

El sonido de las ruedas de bicicleta
que se deslizan sobre el asfalto
arenoso y húmedo
hacen un ruido pornográfico.

Un tordo gris bajo el cielo gris,
desde el cableado eléctrico,
mira con asombro la calle
que a las diez de la mañana
no parece despertar.

En cada esquina,
una barricada.
Una mujer cubre sus hombros
con una bandera,
su cabeza con otro tricolor
y sentada en su banco
cuida la calle.

Los buenos días
se susurran,
como con temor
de profanar el silencio.

Un indigente pasa
con su perro atado a una cuerda,
saluda con sordina,
revisa las bolsas de basura
cuidando que el frufrú
del plástico,
no perturbe el silencio.

Nada se oye.
Los niños en la autopista
juegan juegos silenciosos.

La ciudad se hizo templo
iglesia silenciosa
donde se susurran los rezos
y se ora en silencio.

Sólo la dictadura hace ruido
la represión no paró
el ruido de fusiles y bombas
llega desde Puerto Ordaz,
Caracas, Mérida, Acarigua,
Maracaibo, San Cristóbal…

El resto es silencio
espeso,
denso,
gris.
de presagio.

Un silencio
que anuncia muerte,
fin.

Golcar Rojas, julio 2017.

Acero y piel

16 julio, 2017 § 1 comentario

Foto de Miguel Gutiérrez, EFE.

                       A Xiomara Scott,
                           in memóriam

“If blood will flow when flesh and steel are one
Drying in the color of the evening sun
Tomorrow’s rain will wash the stains away
But something in our minds will always stay”.

Así cantaba Sting,
en una canción que hoy,
nos golpea en la boca del estómago.

Sí, la carne y el acero
volvieron a ser uno,
en las calles del no-país.

Posiblemente, la lluvia,
que caía en ese momento,
lavó las manchas de sangre,
pero en nuestras mentes,
quedará perenne, su huella.

Era día de la Virgen del Carmen,
y frente a la iglesia El Carmen,
en Catia, cayó Xiomara Scott,
asesinada por el acero de una bala
que perforó su piel.
Acero de dictadura
en piel de ciudadana.

Xiomara era opositora,
disidente, en una tierra,
en una zona, donde
las ideas son peligrosas
y pueden costar la vida.

Sexagenaria, enfermera,
años viviendo su profesión
como se vive en países en guerra.

Xiomara quería votar,
manifestar sus ideas
con tres síes,
en una jornada que sería
la más grande protesta
pacífica y cívica del no-país.

Pero, a los colectivos no les gustó
tanta gente y tantos síes.
Abrieron fuego, como queriendo
con muerte, restar votos.

Y Xiomara cayó,
murió asesinada por querer
votar, en una tierra
donde votar en contra,
puede costar la vida.

Su sobrino, Zue, en Twitter:
“Mi tía asesinada por ser una persona buena, trabajadora, honesta. Siempre adversó a Chávez. La matan por poner “SÍ” en un papel. MALDITOS”

Mañana ya,
la sangre no estará,
pero la mancha,
en nuestras mentes,
persistirá.

Golcar Rojas, julio 2017
Foto de Miguel Gutiérrez, EFE.
#xiomarascott
#catia
#VenezuelaEsUnLutoEnGerundio

Mi guerra

14 julio, 2017 § 1 comentario

He batallado tanto contra mí mismo
contra mis prejuicios
contra mi superficialidad
Contra mi banalidad

Tantos años barriendo mi espíritu
sacando basuras
eliminado ruidos.

Una vida poniendo los pies
en los zapatos del otro
cultivando tolerancia
sembrando entendimientos,
templando el carácter.

Día tras día,
borro rencores
elimino decepciones
olvido ofensas
siembro sencillez
cosecho amores
trato de ser justo.

Mi guerra contra mí
ha sido tan tenaz,
qué si mi yo de 18 años
se tropieza con mi yo cincuentón,
no se reconocería,
en este hombre, en este cuerpo
con estas ropas.

Y cada despertar,
la batalla conmigo mismo
sigue…

Golcar Rojas, julio 2017

Vivimos entre el odio y el luto

12 julio, 2017 § Deja un comentario

              A Oswaldo Rafael Britt,
                                 In memóriam

Una madre en Bolívar
respiró tranquila.
El teléfono sonó
y era su hijo, Argenis Herrera,
quién hablaba para decirle
“Estoy bien, no fui yo”.

Pero, la tragedia enlutaba
otro hogar de Ciudad Bolívar.
El hogar de Oswaldo Rafael Britt
se unía al luto en gerundio
que como densa noche oscura
cubre el suelo del no-país.

Diecisiete años recién cumplidos,
cuando un camión de Hidrobolívar
se lo llevó por delante
en una manifestación
contra la dictadura.

Posiblemente, un accidente
¿O no?
Imposible no recordar,
cuando pasan estas cosas,
aquel mazazo dado en TV.
”Cualquier día, un loco molesto,
se lleva por delante a uno de esos
que trancan las calles”.

Eso fue una idea
una insinuación
una orden.
Y ya ha pasado varias veces.

Las morochas del camión
le destrozaron la vida a Oswaldo Rafael.
Tenía apenas 17 años
y estudiaba enfermería
en la Universidad de Oriente.

El gobernador no mencionó
la muerte del joven,
se limitó a lamentar
la pérdida del camión,
que en la furia del momento,
fue incendiado.

Y un seguidor del régimen,
Luis Salazar
espetó en un tuit,
como un disparo:

“!! sigan sigan con sus cierres de calles
y los arroyan uds mismos
ya ciudad bolivar les a dado 2 “heroes”
sigan ofrendado a la MUD ¡¡¡”

Así vivimos en el no-país,
entre el odio y el luto
entre la rabia y el dolor
entre el llanto y las ganas de gritar.

Golcar Rojas, julio 2017

#VenezuelaEsUnLutoEnGerundio
#sosvenezuela
#OswaldoRafaelBritt
#CiudadBolivar

Un ángel para la resistencia

12 julio, 2017 § 1 comentario

                A Janeth Angulo Parra,
                                  In memóriam

Era de madrugada,
seguramente Janeth presentía algo.
A lo mejor sentía que los muchachos,
los chamos de la resistencia,
corrían peligro.

A pesar de la hora,
decidió salir.
Quería convencer a los muchachos,
a esos chamos a los que les abría
o cerraba el portón para protegerlos,
de que levantaran la protesta.

Ella, seguramente,
presentía la fatalidad.

Y salió en la oscura noche tocuyana
a hablar con sus muchachos.
A persuadirlos
porque algo presentía.

Un piquete de la Guardia Nacional
llegó disparando a mansalva.
Una bala o una metra
perforó la cabeza de Janeth.
La profesora y jueza de canotaje,
de 55 años,
murió a manos de la Guardia Nacional.

Cuenta la noticia que
“un piquete de la Guardia Nacional Bolivariana llegó al sitio
de manera violenta y disparando para levantar la protesta”.

Un disparo alcanzó a la profesora
Janeth Angulo.

“La herida fue en la cabeza,
sin embargo, no ha sido confirmado,
si la herida fue con un proyectil o una metra”.

Poco importa ya.
La herida fue mortal.
Los muchachos de la resistencia
ya no tendrán quien les abra
y les cierre el portón para protegerlos
de la represión.

Ahora, tendrán un ángel
que los cuidará.

Desde el cielo,
Janeth velará por ellos.

Golcar Rojas, julio, 2017