Ya no hay perros bajo mi balcón

16 octubre, 2018 § Deja un comentario

Un muchacho pasa y se detiene
Mira la montaña de basura en la acera
Ojo experto
No hay nada aprovechable
Sólo el cable de una tostadora
puede ser negociable
Se para sobre el inútil artefacto
de un jalón arranca el cable
y sigue su camino.

Otro ojo aguzado pasa en bicicleta
suspende el pedaleo y mira la basura
no hay nada apetecible
sigue pedaleando.

Un hombre de belleza picassiana
regresa con su nieto de la mano
vienen del colegio
conversan de la tarea
no se detienen ante la basura
cuando él venía ya vio que no había nada.

Pasan los días
vuelvo al chinchorro en el balcón
un hombre de más cincuenta
con un morral y una mochila al hombro
pepena sobre el mismo promontorio de desechos
curucutea las bolsas
rompe las pocas que quedan selladas
continúa su marcha.

¿Dónde fueron a parar los perros callejeros?
Aquellos canes que rompían y desparramaban
las bolsas de basura
bajo mi balcón.
No los he vuelto a ver.

Golcar Rojas
Octubre, 2018

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Mi zurrón

14 octubre, 2018 § Deja un comentario

Hay gente tan convencida de que son los otros los equivocados.
Su certeza me abruma.
Me aterra.

Yo soy una nube cargada
de dudas e incertidumbres
a punto de llover.

Sólo tengo preguntas en mi morral
si alguna vez encuentro una respuesta
de ella nacen cien preguntas nuevas.

Algunos tienen certezas
de lo que fue
de lo que debió ser.
También las tienen de lo que será.

Yo sólo tengo interrogantes
abro la mochila
y no encuentro verdades absolutas
está cargada de ¿Y si…?

No sé si la ignorancia
nos colma de certezas
o nos anega de dudas.

Toda la vida acumulando
preguntas sin respuestas
y únicamente puedo confiar
en lo que cargo en mi zurrón.

Golcar Rojas

Octubre, 2018

¿Dónde van los recuerdos al morir?

11 octubre, 2018 § Deja un comentario

Con un grito
llegamos a la vida
para empezar a perseguir la muerte.

¿Dónde van los recuerdos
al morir?
¿Adónde las memorias
que recogemos en el andar?

¿Dónde van a parar
el columpio, los patines
el primer beso, la casa del árbol?
¿Adónde el abrazo tibio de la madre
las caricias detrás de la puerta?

¿Qué pasará con el recuerdo
de las flores que olí
del olor a tierra húmeda de tu sexo
del aroma a café de tu aliento?

Vi un robusto árbol al pasar
su risa retumba en mi oído
De su madera harán mi ataúd
allí irán a parar
conmigo
mis recuerdos.

Desde que nacemos
andamos en pos de la muerte
Y mientras tanto
vivimos.

Golcar Rojas
Octubre, 2018

María Álvarez: Cada Textículo leído genera risa, espanto y al mismo tiempo te abofetea

9 octubre, 2018 § Deja un comentario

https://tevoyallevaralcielo.wordpress.com/2018/10/09/maria-alvarez-cada-texticulo-leido-genera-risa-espanto-y-al-mismo-tiempo-te-abofetea/

Sonrisa

8 octubre, 2018 § Deja un comentario

Cuándo pierde un niño la sonrisa

Cuándo pasamos a ser
seres mustios
tristes
que caminan por la calle
con cinco plátanos verdes
sin esperanza en la mirada.

Cuándo la sonrisa de un niño
se vuelve mueca de cinismo
capaz de burlarse de la miseria que inflige.

Cuándo deja de ser humana la sonrisa de un niño
para tornarse reflejo de seres sin alma.

Cuándo un niño deja de ser niño
y de sonreír para volverse adulto
sombrío
mustio
zombie
sin alma
inhumano
bestia.

Tengo tantas cosas para sentirme triste
que hay cosas tristes
que no las siento.

¿Cuándo perdemos el brillo infantil en la sonrisa?

Golcar Rojas
Octubre, 2018

La sombra del día

30 septiembre, 2018 § 1 comentario

Salgo a caminar las perras
La mañana es gris
las aves en silencio
La noche fue lluviosa y oscura
relámpagos y truenos
sin electricidad.

La calle aún está húmeda
lluvia estancada en los huecos del pavimento
Hilos de aguas lixiviadas
corren desde los cúmulos
de viejas bolsas de basura
arrumadas en las aceras.
Hago maromas para no pisar.

Un carro casi nos atropella
al esquivar los pozos
nacidos en las troneras del asfalto.

«No sé qué vamos a hacer»
se queja un vecino
Cambió el proveedor de internet y cable
porque no tenía señal
el nuevo tiene diez días suspendido
No sé qué vamos a hacer.

Una señora viene hacia mí
con bolsas de la compra
Una señora desde el edificio
le habla a gritos:

—¡Estela, parece que está entrando agua!

Estela le dice que en la madrugada entró
tan poquita
que no dio tiempo ni de recoger.

Estela apura el paso. Quiere llegar pronto a recoger agua. Son ya diez días sin gota en los grifos. La señora la ataja con gritos:

—Anoche se metieron aquí. Se robaron dos baterías y dejaron varios carros abiertos. Yo no sé qué vamos a hacer.

Mis perras están detenidas aliviando digestivo y vejiga.
«¿Usted vive cerca?», me dice la señora.
Sí, respondo.

—Tenemos que hacer algo. Poner vigilancia. Hace días se metieron en aquel edificio. Un día robaron cinco baterías. Al día siguiente, se robaron tres… tenemos que hacer algo.

Sigo.

Una señora de limpieza doméstica barre la acera.
Conversa con un joven.
Alcanzo a oír cuando la señora, sin dejar de barrer, le dice:

—Aquí ya no se puede vivir. Menos mal que usted se va.

Y en el aire queda, sin sonido,
su pensamiento
triste, impotente
«Yo no puedo».

«Tenemos que hacer algo».
Vuelvo a escuchar.
El día es una sombra.

Golcar Rojas
Septiembre, 2018

Me pregunto al pasar

27 septiembre, 2018 § Deja un comentario

¿Cuánta tristeza cargan en los bultos tricolor esas niñas que, sonriendo alegres, vienen del colegio con sus faldas plisadas, descoloridas, caminando de la mano de sus padres, que llevan en los brazos sus morrales percudidos?

¿Cuánta hambre acumula en su escuálido cuerpo el hombre que curucutea en la basura?

¿Cuánta vida arrastra esa pareja de ancianos que a paso lento pasean sus cuerpos apoyados en sendos bastones?

¿Cuánta sed tiene el hombre que camina largas cuadras con el botellón de agua al hombro?

¿Cuánta locura alberga el joven semidesnudo que manotea en el aire y balbucea frases ininteligibles a la luna?

¿Cuánta poesía puede uno conseguir en los viandantes que pasan?

Como yo no soy poeta, cuando intento poesía, sólo me salen preguntas. Mi sino es la incertidumbre.

Quién tuviera la indiferencia del loco callejero que pasa hablando solo y sigue de largo, sin detenerse.