Narco micro—relatos. Historias con Tía Amapola 2

17 noviembre, 2015 § 2 comentarios

tia

Esta es la descripción precisa de tía Amapola. Lo debe haber hecho Franqui que como esta sin oficio pues tiene tiempo para el cariño a la tía.

«Una tía es esa persona especial que da el amor de una madre, el apoyo de una hermana y la comprensión de una amiga…

Qué vivan las tías..!!!».

Tía Amapola, baja la mirada, se pone la mano en el pecho, echa garra del tono más humilde que encuentra en su registro vocal y dice:
—Dígame eso, ahora andan diciendo que yo soy una heroína. La gente tiene unas cosas. Si yo lo que soy es una simple combatiente.
—No, tía. ¡Que les consiguieron heroína!

***

Tía Amapola hoy amaneció más optimista. Hoy se siente así como Lola Flores, como el difunto Chávez con quien soñó anoche y la tranquilizaba diciéndole «haz una vaca, haz una vaca, como hizo Lola, como hice yo».

Al principio, tía Amapola no entendía. Hasta que cayó en cuenta. Ya le dijo al padrino de su sobrino:

—Mirá mijito. Ya me cansé de rezá. Vamos a aprovechar que a ti el pueblo te adora. Ya el difunto me dio la idea en un sueño. En tu próximo mensaje, pide a la gente colaboración pa’pagá los abogados de mis sobrinos. No vamos a sacá más reales de nuestro bolsillo. Con sacá lo de pagar esa merca pa’que no nos jodan, tenemos. Diles que demuestren el amor que te tienen a ti y a la revolución poniendo un poquito cada uno.

Se le notaba la felicidad en el tono de la voz. Se ve que tía Amapola ya está cogiendo mínimo, debe ser la coca —la cocacola— del desayuno que la reanimó.

Tía Amapola está muy molesta con su pana Arreaza. Desde que inventó lo de los huevos, dice que no consigue ñemas pa’ su perico y ella, sin perico, no piensa y le cuesta superar las penas.

Tía Amapola hoy recayó en su tristeza y nerviosismo. Por teléfono la oí gritarle a su pana Jorge, «¡No me defiendas compadre! ¡¿A quién se le ocurre hablar de mis sobrinos en un mitin si lo que queremos es que la vaina no se sepa antes del 6D?!». Le tiró el teléfono y cuando Luisa la llamó para decirle que pronto tendría que hablar del tema porque en la Fiscalía la gente pregunta, le dijo «¡Luisa, andá a rezá y te callas la jeta!». Volvió a tirar el teléfono. No sé cuántos trancazos va a aguantar ese aparato sin fallecer por maltrato.

***

Me está preocupando la actitud de tía Amapola. Esos subidones y bajones en su ánimo no son normales. Les voy a contar aquí en la intimidad, pero que no salga de aquí, lo que le escuché hace rato.

Yo iba con mi bata de baño tricoolor a darme una ducha y la escuché hablando sola en la cocina. Me asomé sigilosamente para que no me viera y tenía mirada como de loca. Con un dedo bajo el chorro del agua del grifo del lavaplatos, decia:

«Ojoslindos cree que yo soy pendeja, que soy cogía a lazos. Por un lado dice que el pueblo no sabe nada de mis sobrinos pero él mismo se encarga de regá el cuento. Y cree que la gente ee bolsa ¿O lo hará pa’crear más sospechas? ¿Quién se va a tragá ese cuento de que aquí ni se produce ni se consume droga? Esa vaina es pa’ que la vaina se vuelva viral y el que no sepa se entere»

Ahí se cayó y empezó a reirse a carcajadas y dijo:

«Tu a mi no me jodes, ojoslindos, como dijo Lusinchi. Si me jodo yo, te jodes tú».
Reía histérica. Me dio miedo y me encerré con llave en el baño.

***

Ahora sí me hizo reír tía Amapola. Se estaba tomando un bebedizo de toronjil que le preparé para ver si se calma un poco y, de repente, sin más, me dice:

—¡Menos mal que Dieguito se fue a operar a Maracaibo!
—Pero tía, en Maracaibo la escasez de insumos y de medicamentos es peor que aquí en Caracas.
—Eso no me preocupa porque el padrino se encargó de que la clínica tenga de todo, hasta vigilancia en la puerta para que no pasen ni bacterias.
—uhmmm, menos mal.
Entonces, tía Amapola me mira con los ojos puyúos y me dice:
—¡Imagínate, qué pena no poderle ofrecer ni un gramo de lo que más le gusta porque los gringos nos lo tienen todo retenido allá!

***

 —¡Ay. No! ¡Ay, no! ¡Esto no puede sel veldá! Pero ¿Qué nos está pasando? ¿Se nos volteó el santo? ¿Le di una patá a Eleguá? ¿Nos cayó la maldición de los sobrinos? ¿A quién nos salieron estos muchachos tan agüevoneaos?
Tía Amapola grita histérica. ¡Fúrica! Está fuera de sí. Yo no sé si a mi los nervios me den para tanto. Hasta el mandíbuleo lo perdió y habla como cuando vivía en el barrio y no tenía carteras Channel.
—¡Ay, telita, dime que no ejveldá! ¿Qué pasó con Essa, Telita? ¡Coñuelamadre, nos van a dejá sin un gramo partío por la mitá!
Más toronjil le estoy preparando, bien cargao a ver si no sólo se calma sino que se duerme porque le va a dar una vaina.

***

No pude oír qué habló tía Amapola con el abogado que vino ayer. Todo lo trataron con sumo cuidado para que nadie se enterara. Llegó directo de Maiquetía para acá. Se encerraron en el estudio, tía, el padrino y el abogado. Traté disimuladamente de acercarme pero a lo que tía Amapola me vio, me dijo: «¡Andá a rezá!».

Cuando salieron lo único que dijo la tía fue:

—Entonces no conviene hacer la vaca que me aconsejó el difunto en el sueño, porque se enteraría todo el mundo de lo de mis sobrinos. Bueno, ya hablaremos con mi hermano para que vea a ver cómo hace para sacarte el pago por la empresa. Tranquilo que te pagaremos todos tus cobres, pero sácalos de allí.

Tía me picó el ojo al pasar y fue a despedir al abogado a la puerta que ya tenía que tomar el avión de regreso. No habló más del tema.

***

Qué buen zafarrancho le acaba de armar tía Amapola por teléfono al Tarek. Los gritos se deben haber oído hasta en el tribunal.

«Pero, bueno, mamagüevo —es que tía cuando se molesta pierde las formas—, ¡¿cómo se te ocurrió la brillante idea de liberar a la Inésita esa justo ahora?! ¡Justo ahora! ¡A ti como que tanto Nandrol te terminó de arruinar las dos neuronas que tenías! ¡Te debe quedar sólo media neurona pa saber dónde te vas a poner el polvo matabrillo y el delineador! ¿Por qué no te pones a rezá en vez de ponete creativo? ¿Es que no ves que esa coña va a salir a revolcionar el twirtter de mierda ese y a decí vainas de mis sobrinos? ¿Ya Telita sabe esta vaina?»

Yo no sé que le contesto el Tarek pero tía Amapola se fue calmando poco a poco y antes de colgar le dijo:

«¿Estás seguro de que no está fingiendo la enfermedá? ¿No podrán operale también la lengua y los deos pa que no hable? Tá bien, pues. Pero que le dejen clarito que tiene prohibido usá el Twitter y el feis».
Me miró y me dijo: «Tráeme otra tacita de bebedizo de toronjil. ¡Doble! Esto no va a acabá nunca».

***

A tía Amapola le encanta ver La Ruleta de la Suerte. Todos los días se pega del televisor para entretenerse un rato. Desde el rollo con los sobrinos, el único ratico que la veo calmada, es cuando trata de adivinar los paneles. Pero, hoy, tuvo un gran disgusto con este panel que se llamaba «No hay huevos». Ella asegura que esto no es casualidad.
«Esa vaina es a posta. Ponen eso porque como ese canal está en conchupancia con los malparíos escuálidos de aquí, pues quieren ayudarlos pa que ganen el 6D. Es que la derecha imperialista no descansará hasta vernos el güeso. Qué vainón nos echó Arreaza haciendo que desaparecieran las ñemas»

***

A tía Amapola todas las mañanas, a las 7 en punto, le pasan del despacho el resumen de prensa por whatsapp. Ella se mete en el baño con su iphone y, mientras hace del cuerpo —así dice ella cuando está elegante. Si está de guachafa o brava, dice cagá—, se informa de todo.

Hoy, cuando pasé frente al baño la escuché, porque ella, aunque se ha tuneado varias veces y se ha puesto todo lo escurrido en su puesto de nuevo, pues ya pisa los 70 y, como los viejitos, lee en voz alta las noticias y las comenta para asimilarlas mejor. Bueno, la escuché:

«’Planta de Pepsi—cola paraliza sus operaciones’. Ay, sí, ay sí. Gran cosota, lo que importa es que no se pare la coca».

Esa tía tiene unas vainas.

***

Tía Amapola ha estado hoy muy compungida. Salió del baño silenciosa y taciturna. Se puso la bata guajira roja con los ojos del difunto bordados en lentejuelas negras a la altura del pecho que le regaló Nohelí en el ultimo viaje a Alitasía, y se sentó calladita frente a la chimenea. Casi no ha querido hablar. Preocupado y para consolarla le dije:

—Tiíta, no se me achicopale. Tenga fe que todo va a salir bien. Ese bufete es muy bueno, ya va a ver que los muchachos están aquí de vuelta antes de navidad. Con la boloña que cobran esos abogados no digo yo que tienen que ser buenos.

Ella, cual actriz mexicana de película de los años cincuenta —cuando está pensativa y meditabunda se siente diva— me miró y bajó los ojos:

—No, yo lo de los niños ya lo dejé en manos expertas. Eso ya no me preocupa.

—Bueno, tiíta, si es por lo que dice datanálisis de que los escuálidos tienen 35 por ciento de ventaja, tampoco les pare que usted sabe que esas encuestas están muy manipuladas.

—No, mi niño, tampoco es eso —apenas se le escucha la voz en un hilito débil—. Es que con esto del atentado en París no sé si podré viajar como tenía previsto a comprar los estrenos de diciembre y los vinos. Yo ya tenía citas fijadas en Channel y, de París pensaba ir a las galerías Vittorio Emanuele en Milán para completar los estrenos hasta el día de Reyes, y ahora, me da como miedo con esos locos lanzando bombas…

¡Pobre tía Amapola, es que no gana para mortificaciones!

Anuncios

Etiquetado:, , ,

§ 2 respuestas a Narco micro—relatos. Historias con Tía Amapola 2

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo Narco micro—relatos. Historias con Tía Amapola 2 en P(u)ateando la vida. Otro blog de Golcar.

Meta

A %d blogueros les gusta esto: