Narco micro—relatos. Historias con Tía Amapola 4

28 noviembre, 2015 § 2 comentarios

VENEZUELA SOBRINOS

Ahora sí me la puso difícil la tía Amapola. Resulta que los resultados en Argentina le aflojaron el barro y me mandó a buscas Securezza por todos lados porque ya está cansada de cambiarse las pantaletas. La pobre está de chorrito y desde las 5 de la tarde cuando le dijeron que había ganado Macri hasta ahorita, se ha cagado 7 veces.
—¡Ay, mi niño, es que no me da tiempo de llegar a la poceta!
—¡Pero, tía, sí esos pañales no se consiguen así como así! Y si los encuentro, me van a pedir informe médico para vendérmelos porque eso es un requisito ineludible, como la partida de nacimiento para comprar pañales.
—¡Pues, chapea, mi niño, chapea! Pero no me llegues aquí sin por lo menos 3 paquetes de Securezza porque creo que esta cursera no se me quitará hasta el 6D.

***

—¡Mi niñoooooo! Apúrate con los Securezza que me acabo de cagar otra vez las pantaletas!
Mi tía Amapola está intensa con la diarrea, casi me revienta el tímpano cuando le contesté el celular.
—Tiíta, pero ¿no puede aguantar? ¡Apriete los esfínteres que no consigo pañales!
—Ay, mi niño, los tenía apretaísimos pero se me aflojaron cuando Macri dijo que va a combatir el narcotráfico y me volví a cagar.

***

Ya tía Amapola llegó. Los cuentos que trae de Irán la tienen con los pelos de punta. Llegó, tiró el neceser Loewe y la cartera Prada al piso. Lanzó lejos los Louboutin, se arrancó literalmente el traje Chanel y lo fue dejando todo por el camino hasta quedar en sus sostenes y pataletas Victoria Secrets:
—Vengo jarta de andá embojotá, mi niño. Tú no sabes lo quejeso. Magínate que tenía que andar detrás del guajolote del padrino y callaíta la jeta. Apenitas podía sonreir y muy sutilmente no se fueran a ofender esos carajos y se cayeran los negocios. La Delcita que aquí vive mentando madres y pintando palomas, allá parecía una monjita. Modosita y callaita también.
—¿Y el estómago cómo se portó?
—Ay, eso fue lo peor, mi niño. La cagadera no se me ha quitado. Tenía que disimular y salir cada nada elegantemente a cambiarme el pañal dejando la estela y la pudrición en el aire. Lo carajos esos se miraban, no decían nada pero cada vez que se me salía un peo se miraban y miraban al padrino. No sé si es que les daba lástima con él o que pensaban que era él el que se había comido el muerto y no se comió las flores. Es el viaje más horrible de mi vida y ya vengo a contarte más que aquí vienen los cólicos.
¡Pobre tía! Mientras apretaba el culo y corría al baño decía «Esto va a ser así hasta el día de las elecciones, ay, bendito!»

***

Hoy, a pesar del Glade touch, la pudrición invadía todo el pasillo, pero me aguanté para escuchar lo que murmuraba Tía Amapola mientras leía el resumen de prensa:
—Un pasito a la vez. No hay que desesperarse. Ya logramos que aplazaran el juicio para después de las elecciones. Esos gringos son tan correctos que dan asco. También logramos que Bocaranda le pusiera la piedra a la Jessy en los Runrunes. ¡Habrase visto! Cómo es posible tanto guiso en la vaina esa a espaldas de uno. No podemos dejar que estos carajos sigan de corrupción en corrupción como si tal. ¡A quién se le ocurre! Tener semejante chanchullo y que nosotros no hayamos visto ni una tajaíta!
En eso sonó un «plop» como de objeto que cae en un pozo y tía Amapola dijo:
—¡Ay, por fin, un mojoncito!
Y se lanzó un peo tan hediondo que tuve que huir.

***

Esta noche, antes de acostarnos, mientras Tía Amapola se bebía una infusión de concha de manzana roja que le preparé para ver si logra regularizar el digestivo porque nada que se le para la diarrea, le digo:
—Tiíta, y cuénteme, ¿de qué habló el padrino en esa Cumbre del Gas en Teherán? Porque de verdad que aquí no hay gas pero ni pa inflar un globo y para construir el oleoducto de El Palito tienen un cogeculo que lo más seguro es que termine en guiso porque piden plata prestada a unas empresas extranjeras que a su vez van a contratar a unas empresas nacionales para hacer su negocio con los dolaritos y al final uno no se imagina en qué va a a parar todo ese chanchullo… Total que la cosa con el gas en este país va de mal en peor y yo decía ¿Qué carajos dirá en padrino en esa cumbre si aquí ya no tenemos ni cómo producir gas?
—Pero, bueno mi niño, ¿tu eres pendejo o te queda la ropa grande? ¿O se te está pegando lo macilento del padrino? ¡Qué iba estar hablando nada de gas el padrino en esa vaina! El gas fue la excusa para ir a hablar de otros negocios que nos convienen más. De los únicos gases que hablaron en Teherán era de los míos que cada vez que se salía un peo podrido ponían unas caras todos que daba miedo. Yo lo único que hacía era taparme la nariz con el burka con cara de ofendida pa que no se dieran cuenta que era yo.

***

«Babaluayé Babaluayé.
Ay, San Lázaro en el día de tu día.
Ay, Bolívar, es el día en que se fué
Obatalá, conviértete en su guía.
Ay, Sai Baba
que piensen lo que digan
Te lo pido por tus huesos
Libertador de mi vida.
Que mis sobrinos no canten
que seguro desafinan.
Que nadie me vea.
Que de mi nombre se olviden.
que el 17 de diciembre
no se acuerden de la tía»…
Tía Amapola no para de rezar. Hoy amaneció con la mirada extraviada. Cierra los puños y se clava las uñas hasta que brota sangre.
«Padre nuestro, que estás en los cielos…
Dios te salve María llena eres de gracia.
Llena eres de gracia. Llena eres de gracia»
Repite esto último como en un sin fin y de pronto dice:
«Sálvame, María santísima, como a la muchacha de la película, Llena eres de gracia».
Me da una cosita verla así.

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