Narco micro—relatos. Historias con Tía Amapola 5

4 diciembre, 2015 § 1 comentario

 

velas

Tía Amapola le encargó a Yuleixy, la manicurista, que le pintara las uñas de rojo y le hiciera en el dedo índice un ojito del difunto y el otro ojito en el anular. Ahí está fajada la chica con sus esmaltes.
—Que esos ojitos queden bien bonitos, Yeleixy, que son pa lucirlos el día de las elecciones.
Yuleixy, que no para de hablar mientras trabaja le dice:
—Hoy me pasaron una cadena que dice que tanto robo, tanto secuestro y tanto sicariato es culpa de los escuálidos que metieron un montón de paracos al país para sembrar terror y desestabilizar. También que el auge del narcotráfico es porque la oposición ha sonsacado a los jóvenes para que trafiquen drogas…
—¡Ahí, está la respuesta! —Gritó la tía y a la Yuleixy casi le da una vaina del brinco que dio—. Eso es lo que tienen que decí los muchachos a los gringos, ¡que fue Capriles el que los metió en el business pa hacele daño a la revolución!

***

«Tareeeekakakaka
Aristobulalalala
Taniiiikakakaka
Jorgiiiiitatatata
Delciiiiitatatatata
Amorooooosasasasa
Cloclocloclo
Vengan mis niñas. Vengan ya que aquí les traigo la moringa pa que me den los huevos amarillitos, grandes y bellos.
Cloclocloclo…»
Tía Amapola, que está en el corral sonando la lata de maiz «chichichichi» y llamando a las gallinas para alimentarlas. En esta casa hace tiempo que no sabemos lo que es comprar huevos. Todos los recogemos de las gallinas que crían el Padrino y tía Amapola.

***

—¡Cómo no se va a arrechá!
Exclama tía Amapola al oír fúrico al Padrino regañando a la mujer y diciendo que estamos en una guerra muy arrecha.
—Es que es como pa arrechase. Más bien no les dijo ná. Uno está ahí peleando duro, librando esta cruenta guerra. Bailando tambores y vallenatos con esa cuerda de tierrúos pa ganá la batalla. Y esos desagradecidos salen con que no tienen leche pa’l muchacho. Que no consiguen un catéter. Que no tienen medicina pa la convulsión. ¡Coño, qué desconsideración!
La tía Amapola toma aire y concluye:
—¿De que sirve que yo deje la suela de mis Prada bailando con esos bichos? ¡No hay derecho, chico!

***

«Una vela negra para Almagro
Basura de sabor amargo.
Una vela negra pa Rajoy
Basurita que piensa que me voy.
Una vela negra a Felipe González
Basura de España y sus maizales.
Un vela negra para Uribe
Colombiano de calibre.
Una vela negra pa Pastrana
Que le lancen la catana.
Cinco velas negras en total
que anulan la voluntá.

Que nada vean, que nada puedan.
Que al intentar hablar sus lenguas queden tiesas.
Si tratan de escribir, las yemas sean muy gruesas.

Cinco velas negras con azogue
Para que la verdad se ahogue.
Que se vayan. Que no vengan.
Que la luz ya no la tengan.
Babaluayé… Babaluayé».

Así está desde anocha tía Amapole. Veinticuatro horas sin dormir. Yo la veo por el ojo de la cerradura porque no quiere ni que me acerque. La llamo y me grita fúrica:
—¡Anda a rezá!
Toy ocupá,
¿no ves que el 6
aquí ya está?

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