Narco micro—relatos. Historias con Tía Amapola 7

15 diciembre, 2015 § 2 comentarios

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Tía Amapola se asoma a la ventana y ve la montaña

«¡Alo! ¿Bigotis? … Ah, Georgi, pásame a Padrino … ¡Quién va a sé, coño! ¿No ves que dice Amapola en la pantalla? ¿Mi amor, viste lo de Booby? … ¿Cuál Bobby va a ser? ¡Robert Dawes! ¡El de Europa! ¡Coño a ustedes desde el domingo no hay quien se los cale! Tanto  Rivotril y tanto Haldol los tienen más agüevoneaos que de costumbre … Que lo agarraron en España. El titular dice «Capturaron en España al mayor narcotraficante de Europa» … ¡Claro que es Bobby! Después dice, te leo: «El arrestado está considerado el principal narcotraficante europeo, con conexiones en Portugal, Francia, Bélgica, Holanda, Italia, Alemania, Turquía, Reino Unido, Emiratos Árabes, Pakistán, Venezuela, Ecuador y México, así como con la mafia calabresa Endra, Nandra, ¡Coño! Te lo deletro N-dran- gue-ta» … ¡Cómo me voy a calmar! Si también dice: «En septiembre de 2013, la Policía francesa intervino en el aeropuerto Charles de Gaulle de París, en un vuelo procedente de Venezuela, 32 maletas que contenían 1.332 kilos de cocaína» y cierra con esta perla «Posteriormente, la Policía de Venezuela detuvo en Caracas a otras 27 personas, entre ellas varios mandos militares involucrados en la operación» … ¡No me puedo calmar! ¡Bájale al Rivotril a ver si entiendes! … ¡Todo se va a la mierda!»

La última frase la gritó más duro y estrelló el teléfono contra la pared. Mañana me toca salir a parir un celular nuevo para tía Amapola.

***

Tía Amapola se queda un rato pensativa mirando en el cielo el desfile de la aviación haciendo sus exhibiciones en el aire y, de repente, suspira y dice, como poniéndole audio a sus pensamientos intimos:
—¡Cuántos kilitos y bien protegidos podríamos estar mandando en esos bichos mis sobrinos y yo!
Luego me mira y me dice como asombrada:
—Mi niño, ¿Cuándo es 17?
La cabeza de la pobre tía no para un segundo. Debe estar agotadísima pensando en todo en todo momento.

***

—¿Qué nos estará pasando mi niño? ¿Será que alguno de mis antepasados le dio una patada a la virgen cuando estaba preñá? ¿Será que tenemos vinculos con Herodes? ¿Por qué cuando todo marchaba tan bien se nos voltea el santo? ¡Ya ni la Corte Malandra resulta! …
—Ay, tiíta, no se me ponga así.
—Cómo no me voy a decaer si ya viene el 17 y Babaluayé me ha abandonado. Ahora la Interpol y la policía de Brasil con la mardita Muralla acabaron también con los panitas del norte. ¿Y si ellos hablan también? Ay, mi niño, se nos cierran los caminos…
Tía Amapola con los ojos húmedos suspira y dice:
—La fiesta no podía ser eterna. Parece que el fin se acerca.

***

Tía Amapola terminó de llamar a todas las casas de la familia. Pasó lista de todos los nombres de los sobrinos como si de un salón de estudiantes de primaria se trataba. Le preocupan mucho los ausentes. Los que nadie sabe donde están.
—¡Ay, que lunes tan lunes! —exclamó al colgar la última llamada—. Primero la remardita operación Muralla en Brasil, ahora esto de Los Juancho en Dominicana. ¡620 más! Y Quiquito que no aparece. Y esos desgraciados de la prensa que no dan el nombre pa uno estar tranquilo. ¡Ay, si pudiera dormirme y no despertar en toda la semana! Apenas es lunes y ya no doy pa más. Y el 17, ay, el día de San Lázaro que ya está aquí. ¡Ay!
Estos primos míos tan insensibles van a terminar haciendo que a tía Amapola le dé una vaina.

***

Tía Amapola hoy, después de ver un rato el canal de la Asamblea, se paró frente a la ventana. Miraba la montaña y el cielo azul con nubes. Pensativa se acariciaba las perlas grises y blancas de su collar con broche de diamantes cuando dejó salir sonoros sus pensamientos:

—Tal vez ese Parlamento Comunal Nacional «¿PaCoNa se llamará por las siglas? Qué vaina pa’ fea»», tal vez con ese invento de la revolución se pueda legalizar el tráfico… ¡Una Ley Comunal para el libre ir y venir de la merca! Eso sí que sería genial… Mis sobrinos libres con su negocito y yo sin tener que estar escondiendo mis ganancias y comisiones en cuentas lejanas… Podríamos decir que en un acto heroico el poder comunal desafía al imperio y legaliza todo, todito, todo lo que los gringos dicen que no es legal. ¡Sería un acto de soberanía popular!

—Tiíta, creo que ya estás desvariando. Eso es una locura —Me atrevo a comentarle a su lado por lo bajito.

—Ay, mi niño, lo sé. Sólo es un sueño. Un sueño bonito. La vaina del comandante de la guardia hoy, lo de la operación Muralla ayer, el 17 que ya está encima, la derrota del 6D… todo me tiene desvariando ¡En loca voy a parar! ¡Ay!

 

 

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