Narco micro—relatos. Historias con Tía Amapola 14. Visita de Albert Rivera

22 mayo, 2016 § Deja un comentario

rivera

Tía Amapola hoy salió del cuarto de los santos cuando ya empezaba a clarear el día. Hedía a tabaco de brujo y a anís El Comandante, un alcoholado que más parece combustible para cocina de kerosene que anís. Se paró frente a la ventana a mirar el amanecer. Sostenía entre sus dedos el dije de la firma del difunto que cuelga del cuello en su cadena de oro y lo movía con impaciencia de izquierda a derecha y «a la visconversa», como diría ella. Murmuraba con la mirada lejana, perdida entre la montaña y las nubes.

—Ay, ojitoslindos, no estás respetando el pacto. Tú crees que yo me chupo el dedo y no sé que tu estás detrás de la detención de Joanma en Clarines. Piensas que él va a cantar más duro y más claro que su tocayo catalán a orillas del Mediterráneo, pero, Ojis, por Joanma sí meto yo las manos al fuego. Ese es un perro fiel y no va a decir ni pío del Padrino o de mí. Ay, Ojoslindos, deja quieto al que está quieto. Mira que El Conejo ya te dejó sus cariños en un video y con un empujoncito a ti te ponen lo ganchos antes de que ese sol que está por salir nos llene la ciudad de calor y luz…

Yo no entendí nada de lo que decía. Esas historias de la tía y su amiga La Greñúa, como la tiíta le dice cariñosamente, con roedores, que si El Topo, El Picure, El Conejo que por lo que veo hay dos, no termino de captarlas.

Tía Amapola me vio y me hizo señas para que me acercara, me dio un beso en la frente, me abrazó y me dijo:

—Mira, mi niño, que lindo como la montaña se llena de luz. Todo lo que hasta hace rato no era más que una oscuridad tenebrosa, se ilumina y nos muestra la montaña inmensa y verde. Así es la vida, mi niño, a la oscuridad le sigue la claridad. Hay gente que cree que las tinieblas de la noche son eternas, que durarán para siempre, pero el sol nunca deja de salir y de poner todo en su lugar.

—Ay, tiíta, todo eso suena muy bonito pero no tengo ni idea de qué está hablando…
Tía Amapola me apretó por los hombros y con su mentón apoyado en mi cabeza respondió:

—De nada, mi niño, nada importante, sólo que hay gente en este país que no ha terminado de entender que yo, por las buenas, soy muy buena; pero, por las malas, soy la mejor.
Me besó en la frente antes de irse:

—Voy a bañame, y a quitame esta peste con medio frasco de Chanel nomberfai, que ya empieza un nuevo día.

***

Hoy, tía Amapola me invitó a comer con ella en el despacho. El chef nos sirvió de entrada un carpaccio de salmón ahumado con alcaparritas miniaturas. La tía le daba vueltas a las finas lonjas de salmón con el tenedor. Se metía una a la boca y arrugaba el entrecejo.

—Tiíta, ¿No le gusta el carpaccio?

—Ay, mi niño, aquí entre nos, a mi esta vaina no me sabe a nada. A la sal de las alcaparras. Yo sigo prefiriendo una buenas sardinas ahumadas de lata con tomate y cebolla y un par de topochos cocíos. Lo que pasa es que eso no lo puedo pedir aquí porque me dirían tierrrúa.

—Usted tiene unas cosas, tiíta. Por cierto, no la he visto entrar a «rezar» últimamente al cuartico de los santos…

—Ay, mi niño, es que estoy en un dilema. ¿Así es que se dice, no? ¿Dilema?

—Si estás indecisa entre varias opciones y no hallas por cuál decidirte sí, tiíta.

—Bueno, es eso justamente. Es que no sé si rezá para que el revocatorio no sé dé o para que se dé el año que viene. ¡El desgraciao del Ayú, que se puso a decir esa vaina de que quedaría de presidente el vicepresidente y me hizo dar un brinquito en el estómago! ¿Te imaginas, mi niño, la primera mujer presidenta?

—Bueno, tiíta, según Jorge, ese revocatorio no se va a dar porque fue puro muerto lo que firmó ahí y que no llegan ni a 200 mil las firmas.

—Ja ja ja ese Jorge tiene unas vainas. Voy a tené que preguntale quien es su díler porque como que se la está vendiendo piche o puyá ja ja ja. En vez de comprame a mí que siempre tengo disponible de la buena. ¡Puro muerto! Ja ja ja ya quisiera yo que una aplanadora hubiera dejao tiesos a todos esos ingratos, desagradecíos. ¡Empezando por tu tía! Malparía esa. Ay, que me traigan ya el segundo plato que esta vaina está incomible.

Yo me apuré a comer las últimas lonjitas porque ese carpaccio estaba mami, mami.

***

—Tiíta, ¿usted qué se trae entre manos que últimamente la veo tan pendiente de su imagen? Antier hizo venir al masajista y se pasó el día entero llena de menjunjes y cremas que le dejaron todo el cuerpo como nalguita de bebé. Ayer vino el esteticista y le retocó el bótox de tal manera que ya más que mi tía parece mi hija. Y hoy según veo por esos emplastes de papel de aluminio que lleva en la cabeza, vino la Yuralys a retocarle las mechas y taparle las raíces, porque ya las canitas se le asomaban.

—Ay, mi niño, tú si que me tienes calicanteada, ¿ah? Me conoces más que mi babalao. ¡Más que yo misma, pues! A ti no puedo caerte a embustes. Te lo voy a decir, pero eso tiene que morir aquí entre nos.

—Cuente, tiíta, ¿qué estátramando?

—Mi niño, ¡el lunes viene Albert! Es que nada más de pensarlo me recorre un escalofrío desde la nuca hasta el periné. Me dan como calambres en la totona y todo.

—¡Tía Amapola! ¿Por qué tengo yo que enterarme de las cosas que usted siente en esas partes? ¿Qué Albert es ese?

—El español, mi niño, el Rivera. El de Ciudadanos. Va a venir y yo tengo que estar bella, radiante…

—Tiíta pero ya Ojoslindos dijo que ese señor no podrá pasar de migración porque viene a conspirar..

—¡Pendejo, Ojoslindos y su puta madre!

—Tiíta, pero yo nunca la había visto así por nadie.

—¡¿Pero es que tú no has visto a ese muchacho?! Blanquito, con esa boquita hecha como pa que me recorra desde el pezón derecho hasta el dedo gordo del pie izquierdo. El pelito siempre bien peinadito. Yo vi una foto en la que sale desnudo, mi niño. ¡Dios, es pecho como pa caele a mordisquitos! Y una cosa entre las piernas que parece que se le desborda de la mano y no la puede tapar completa.

—Tía, usted ya no me respeta. No sé pero yo veo difícil que Ojoslindos lo deje pasar de Maiquetía. El dice que ese hijo de la ultra derecha internacional ¡no pasará!

—Con la derecha y con la izquierda es que quiero que me agarre el Albertico y me dé nalgadas como a un tambor. Pues me iré pa Maiquetía a esperarlo y aunque sea en uno de esos baños malolientes por falta de agua le doy su revolcón.

—¡Tiíta, respéteme!

***

—Tiíta, ¿Que me le pasó que está toda desmadrada? ¡Tanto masaje y bótox y ahora me la encuentro hecha un trapito de cocina! Si no fuera porque no tenemos luz ahorita, porque estamos en las horas del racionamiento eléctrico, diría que metió los dedos en un enchufe. Pero la planta sólo da para el aire, las neveras y unos cuantos bombillos.

La tía Amapola al escucharme, trata de recomponerse. Se pasa las manos por la cabeza como queriendo aplacar el pelo y se alisa el traje Chanel de chaqueta y falda que lleva puesto.

—Ay, mi niño, no te burles. Estoy que trino. Como diría la abuela, me provoca ponerme las naguas en la cabeza, jalarme los pelos del chocho y salir corriendo.

—Naguas, no, tiíta. Enaguas, se dice. E na guas. 

—Deja estar que me entendites.

Otra vez el «entendistessss» pero si le digo algo, me saca un ojo con la cuchara que se come el chochoevaca que le trajo Noelí. La dejo que siga sin corregirla de nuevo.

—Maginate que Padrino me obligó a ir a los ejercicios militares esos que se inventó, de allá vengo. Y si fuera poco, al Chapito me lo van a extraditar y hasta pena de muerte me le pueden dar. A los sobrinos del consulado en Brasil me le tienen el ojo puesto. Ayer, me hicieron una bromita pesada cuando me llegó el mensajito de que la DEA tenía rodeada la oficina en Brasil. Pero así empiezan esos malnacidos, con mensajes falsos y de pronto, ¡Zas!, los joden a todos.

—Tía, pero con esa pinta no creo yo que se levante a Albert Rivera ni para un revolcón en los baños del aeropuerto.
Tía Amapola suspira y me mira con ojitos de vaca cagona.

—Ay, mi niño, eso también. Ya Padrino me amenazó que si voy a hablar con Albert me manda a jodé con sus esbirros y yo, aunque no le tengo miedo, prefiero tener la fiesta en paz porque las cosas están muy tensas en este país y es mejor que, por ahora, como dijo el santo difunto, estemos unidos como una piña. ¡No, y lo peor! Me dijo que si tanto me interesaba la política española, me mandaba a traer al coletas. Con su voz de mojón pesao me dijo «Pablito te quiere mucho, y si lo llamo, viene de una vez». Magínate, ¡qué asco! De imaginarme haciendo con Pablo lo que quería hacé con el Albert, casi me voy en vómitos. ¡Andá a rezá! Le dije. Y lo dejé hablando solo.

Narco micro—relatos. Historias con Tía Amapola 1
https://golcarrm.wordpress.com/2015/11/13/narco-micro-relatos-historias-con-tia-amapola/
Narco micro—relatos. Historias con Tía Amapola 2
https://golcarrm.wordpress.com/2015/11/17/narco-micro-relatos-historias-con-tia-amapola-2/
Narco micro—relatos. Historias con Tía Amapola 3
https://golcarrm.wordpress.com/2015/11/22/narco-micro-relatos-historias-con-tia-amapola-3/
Narco micro—relatos. Historias con Tía Amapola 4
https://golcarrm.wordpress.com/2015/11/28/narco-micro-relatos-historias-con-tia-amapola-4/
Narco micro—relatos. Historias con Tía Amapola 5
https://golcarrm.wordpress.com/2015/12/04/narco-micro-relatos-historias-con-tia-amapola-5/
Narco micro—relatos. Historias con Tía Amapola 6
https://golcarrm.wordpress.com/2015/12/06/665/
Narco micro—relatos. Historias con Tía Amapola 7
https://golcarrm.wordpress.com/2015/12/15/narco-micro-relatos-historias-con-tia-amapola-7/
Narco micro—relatos. Historias con Tía Amapola 8
https://golcarrm.wordpress.com/2015/12/17/narco-micro-relatos-historias-con-tia-amapola-8/
Narco micro—relatos. Historias con Tía Amapola 9
https://golcarrm.wordpress.com/2016/01/14/narco-micro-relatos-historias-con-tia-amapola-9/
Narco micro—relatos. Historias con Tía Amapola 10
https://golcarrm.wordpress.com/2016/01/26/narco-micro-relatos-historias-con-tia-amapola-10/
Narco micro—relatos. Historias con Tía Amapola 11
https://golcarrm.wordpress.com/2016/04/02/narco-micro-relatos-historias-con-tia-amapola-11/
Narco micro—relatos. Historias con Tía Amapola 12. Lluvia
https://golcarrm.wordpress.com/2016/04/20/narco-micro-relatos-historias-con-tia-amapola-12-lluvia/
Narco micro—relatos. Historias con Tía Amapola 13. La audiencia
https://golcarrm.wordpress.com/2016/05/13/narco-micro-relatos-historias-con-tia-amapola-13-la-audiencia/
Anuncios

Etiquetado:, , , , , , , , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo Narco micro—relatos. Historias con Tía Amapola 14. Visita de Albert Rivera en P(u)ateando la vida. Otro blog de Golcar.

Meta

A %d blogueros les gusta esto: