Tía Amapola 18 — Validación de Firmas

22 junio, 2016 § Deja un comentario

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Cuando pasé frente al cuarto de tía Amapola, la vi parada frente al espejo de cuerpo entero, cual reina de Blanca Nieves consultando al espejito, espejito, decía, mirándose ataviada con un vestido Valentino vintage que le trajo la abuela en el último viaje a Italia. Un vestido largo, en negro, con top de tirantes finitos en color marfil:

—Yo no sé a qué mujeres del pesuve se refería la catira mal bañá de la D’gostino, en ese programita del sábado. Ya quisiera ella tener este porte y esta pinta. Se cree que porque es rubia es muy elegante. Las trigueñas también tenemos lo nuestro. No jo, será que a la única que conoce es a la greñúa de la Iris…

—Tiíta, ¿Y usted para dónde van tan elegante?

—Pa’l concierto de Chino y Nacho, mi niño. Y voy a estar en un puesto así, cerquitica del escenario, donde me caerán en la cara las gotas de sudor de Chino. Me lo voy a podé buceá con gusto.

—¡Qué chévere! ¿Y Padrino va con usted?

—No, mi niño. Y menos mal, porque esa pelea con Almagro lo tiene más amargao y bruto que nunca. Ya no lo soporto. Ahora le dio por decile que si tuviera dignidá, el tipo renunciaría a la OEA porque ya eso que le hicieron puede considerarse un revocatorio. ¿Tú no crees que son ganas de nombrá la soga en casa del ahorcao, que Padrino se ponga a hablá de revocatorio y de renuncias por dignidá porque no lo quieren? ¡Si a él casi que hasta ni yo, lo quiero ya! Ganas de darle pasto a los escuálidos que dicen que a mi bigotis no lo quiere nadie.

Yo prefiero no decir que la tía Amapola tiene razón porque sé que todo lo que diga, después, puede ser usado en mi contra. Así que prefiero cambiarle el tema.

—Tiíta, ese vestido es hermoso, ¿Es un valentino, verdad?

—Sí, mi niño, un trapo viejo que compró mamá en Milán y me lo trajo de regalo. Si no es porque me aclaró que la vendedora le explicó que es una pieza única, diseñada por el propio Valentino y que le costó como dos mil euros, se lo hubiera puesto por la cabeza. Esa vaina de traeme ropa usá, no me parece. No jo. Ni cuando era pobre.

—Trapo viejo no, tiíta, se dice vintage. Un Valentino vintage, te trajo la abuela.

—Será, mi niño. En verdá, me lo pongo hoy porque es fresquito y en esos conciertos siempre hace un calorón horrible. Pero la verdá, aunque es bonitico, a mi me sigue pareciendo un trapo usao y que hiede a viejo. Me vacié encima medio frasco de Chanel pa’ quitarle el olor a guardao je je.

***

Tía Amapola hoy me pidió el favor de que la llevara a alguna tienda donde vendieran corbatas y medias Ralph Laurent y Hermenegildo Zegna para comprarle el regalo de Día del Padre a Padrino. Se ve que estuvo hojeando alguna revista en la peluquería porque nunca le oí que hablara de ropa y moda para hombres.

—Ay, mi niño, con este peo de los kilos que nos agarraron en México y el rollo con el Yasen en Bogotá, se me pasó comprale el regalo a bigotis. Tuve que decile que se me quedó en casa de mamá pa’ no escuchar la lloradera porque dizque ya no lo quiero.

Agarré la Hummer negra con vidrios oscuros blindados y nos fuimos los dos solos, porque le dio el día libre a Wilson, el chófer, que se fue a su pueblo a pasar el Día del Padre con su papá.

—Mi niño, ¿Qué estarán vendiendo ahí que hay tanta gente en cola? —dijo señalando un fila interminable de personas en la acera—. Ya conté como tres cuadras de gente y todavía sigue.

—No, tiíta. Esa cola no es por comida. Es la cola en el CNE para lo de las firmas del revocatorio…

—¡Ah, claro! La gente que va a retirar su firma. Pensaba que era hasta el viernes.

—No, tiíta. Para retirar la firma no se hizo cola. No retiraron ni el uno por ciento. Esta es ya la cola para validar firmas. Los que aparecen como firmantes y que tienen que ir a verificar que, en efecto, sí firmaron.

—Y a ti parece que la vaina te alegra ¿No? Ya decía yo que no me parecía buena idea eso de poner a verificar. Ahora vienen los de La Patilla y Biendateao a tomales fotos y a decí que todo el mundo quiere revocatorio… ¡Y esa sonrisita tuya ya me tiene con la piedra afuera! Por eso me metistes por aquí, ¿Verdá? Pa’que yo viera la vaina. ¡Sácame ya de aquí!

Yo me hice el que no escuché el comentario. Le di volumen al radio.

—Escuche, tiíta, la canción de Romeo Santos que a usted le gusta.

Con tan mala suerte que terminó la bachata y empezó Dámaso Jiménez a hablar de lo exitoso y fluido que estaba siendo el proceso de validación de firmas en Maracaibo. La tía Amapola me miró con los ojos más puyúos que de costumbre y gritó:

—¡¿Vas a siguir siguiendo?! ¡Apaga esa mierda ya!

***

Hoy, veíamos a «Ayú», como le dice la tía, en «Vladimir a la una», mientras nos comíamos de postre un dulce de hicacos en almíbar que trajo Nohelí del Zulia. La tía Amapola decía que con esa azúcar «Manuelita» que están importando de Colombia para Maracaibo, el dulce le queda como más rico a la wayüu.

—Claro, es que cualquier merca que diga «Alta Pureza» es mejor materia prima para cualquier cosa, mi niño. De eso y de andá limpia sí que te sé yo.

De pronto, la tía me dio tremendo susto porque casi se ahogó con una semilla cuando escuchó que Allup decía que renunciar y dejar de hacer piruetas, sería mejor. Tuve que darle un sopapo por la espalda para que soltara el hicaco.

—Ay, mi niño, estos carajos nos deben tené micrófonos puestos debajo de la cama, porque anoche Padrino me estaba diciendo eso casi con las mismas palabras.

Tía Amapola poniendo la voz igualita a la de él, me contó que Padrino le dijo haciendo pucheros:

—Polita, ya toy cansao. No sé si sería mejor una renuncia a seguir haciendo piruetas y piruetos pa’ seguir en el poder.

En ese instante sonó el celular de tía Amapola y, al ver la pantalla, se levantó y se fue a un rincón junto a la nevera. Habló tapándose la boca con la mano como para que yo no escuchara. Entre dientes, decía:

—¡Cálmate, Jimmy! Respira profundo y te calmas porque no te estoy entendiendo nada … No te preocupes que Chapito no te va a mandá hacé nada. El sabe que no fue tu culpa. Tú hicistes todo como te lo mandamos … ¡No! Nada de entregate. Sigue enconchao porque a ti te muestran una china con una metra y te cagas y sueltas esa lengua. Ya con la ópera que tienen los muchachos en Nueva York tengo, pa’ que encima vengas tú a haceles coro … Si por mala suerte te agarran, tú dices que el perro sí olió esa vaina, como siempre, pero que al parecé el pobre estaba engripao y no se percató de lo que había dentro de esas maletas … ¡¿Cómo que a los perros no les da gripe?! ¡A todo el mundo le da gripe! …

Yo me comí el último hicaco, apagué el televisor y me fui a mi cuarto porque después del programita de Globovisión y de esa llamada, la tiíta iba a quedar hecha una fiera y la iba a pagar con el primer bolsas que se le cruzara en el camino.

Narco micro—relatos. Historias con Tía Amapola 1
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Narco micro—relatos. Historias con Tía Amapola 10
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Narco micro—relatos. Historias con Tía Amapola 11
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Narco micro—relatos. Historias con Tía Amapola 14. Visita de Albert Rivera
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Narco micro—relatos. Historias con Tía Amapola 15. Los CLAP
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Tía Amapola 16. Firmas y verificación
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Tía Amapola 17 – Orlando. Moná. Gallegos
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