Tía Amapola 30 – El jurado, el juicio, los «¡ESTÚPIDOS!» y la Boluda

18 noviembre, 2016 § 1 comentario

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Tía Amapola ha pasado el día encerrada en el cuarto de los santos. No salió ni a comer. De vez en cuando retumban unos tambores y se oía el murmullo de oraciones y conjuros.
Apenas salió un momentico para pedirme un favor:

—Mi niño, mantente QAP en las redes y con CNN. Si ves que sacan alguna imagen de los juraos, me le haces una captura y me la pasas. Magínate mi niño, entre esos juraos hay hasta ¡un camionero! ¡¿Cómo es posible que un chofer de camión tenga poder pa’decidí sobre mis muchachos?!

—Bueno, tiíta, no se olvide de que Padrino está muy orgulloso de haber sido chofer de autobús…

Tía Amapola me lanzó una de esas miradas puyúas de ella, que me hizo callar de golpe.

—¡Anda a rezá! Si agarras la foto de los juraos me la pasas pa’alumbralos.

Los ojos se le iban a salir de sus órbitas. El pelo lo tenía enmarañado y lleno de ceniza de tabaco, hojas de ruda, y hediondo a cuerno de ciervo, aguardiente y anís. La bata blanca sobre la que relucían los coloridos collares de santos, tenía varios agujeros. Se notaba que las chispas de los tabacos habían hecho estragos en la tela y se veían manchas de esperma de velas de diversos colores. Yo, tratando de calmarla le dije que no se preocupara, que los muchachos estaban tranquilos y que hasta besitos lanzaban al aire.

—¡Tú no eres más pendejo porque no entrenas! Esa es la estrategia, lucí como vencedores, pero la procesión va por dentro. Esos marditos de Crotty y Barajas no han hecho más que dales palo. ¡Ya hasta la foto de la coca la mostraron a los juraos, los malparíos! Hasta pendejos les dijeron a los muchachos, mi niño. Sólo queda hacé que los juraos se crean el cuento del compló del Imperio contra el gobierno revolucionario.

En ese momento, pasó Padrino con su tableta en la mano en la que sonaba una salsa de Héctor Lavoe, y agarró a tía Amapola:

—Venga, mi Polita, vamoaechá un pie.

— Echá un pie. Echá un pie. Una mano en la jeta que te tumbe hasta el bigote es lo que te puedo echá.

***

Tía Amapola llegó hoy corriendo a la casa. Venía tan apurada que mientras en una mano sostenía un paquete con algo envuelto en papel de Diario Panorama, con la otra se iba sacando trapos y dejándolos en el camino. Entró a su cuarto y en segundos salió con la bata blanca y los collares de santos puestos y el envuelto de periódico que no lo soltaba por nada. Descalza corrió al cuarto de los santos.

—Ay, mi niño. En loca voy a pará si esto sigue así. En la mañana me pude hacé la pendeja y no fui al programa de radio, pero en la tarde tuve que ir a esa vaina y hasta echá un pie con Padrino. Pero, bueno, aquí vengo a seguí rezando. ¿Vistes como el defensor le dio hasta con la vacinilla al Sandalio González, mi niño? ¡Lo dejó hecho un Chancleto González ja ja. Es que mis rezos son potentes.

Mientras tía Amapola hablaba delante del altar, iba desenvolviendo el paquete. Se trataba de un grueso tronco de árbol. Era un tronco grueso y con vetas. Tía Amapola lo acercó a la llama de un velón tricolor inmenso para encenderlo. Pasó un rato y el palo nada que agarraba candela.

—Tiíta, ¿Será que ese palo está húmedo?

—No, mi niño, Noelí me dijo que es así. Que cuesta para que prenda, pero que es una maravilla pa’despojá, destrancá, abrí caminos y sacá las malas vibras y envidias. En la Guajira lo usan hasta pa’hacé bebedizos pa’la tos. ¿Ves? ¡Ya esta empezando a hacé humito.

—Sí. Ya veo. Es como resinoso, ese tronco. Uhmmmm hasta huele bien, tiíta.

—Se llama palo’e Malúa, mi niño. O cari—cari. Al final no supe porque Noelí me decía una vez una vaina y después la otra. Pero ella me aseguró que no hay nada más potente que el humo de este palo.

Cuando la madera agarró brasa, tía Amapola empezó a pasarlo por encima de los santos y alrededor. Levantó la foto de Crotty y puso el palo debajo para que el humo la cubriera. Después agarró otra foto y se quedó mirándola un rato. «Hasta bueno está el Baraja este —dijo mirando al hombre de la foto—. Mira esos ojitos como azulaos que tiene». Puso la foto sobre el humo que ascendía y la mantuvo así un rato. Después agarró un papel que decía en mayúsculas y entre admiraciones «¡ESTÚPIDOS!» y también lo cubrió de humo.
Yo me tuve que salir porque el olor penetrante del palo de Malúa ya me estaba asfixiando. Cuando la dejé, le estaba prendiendo un joint a Ismaelito con la candela del palo. ¡Buena trona que va a agarrar la tiíta entre el humo del palo y la marihuana!

***

«Chinita de Maracaibo,
Chinita virgen Divina,
Virgen de Chiquinquirá,
Mi potente Yemayá.
El dieciocho que es tu día
Los doce decidirán
Todo en unanimidad
Ay, bella virgen morena
De los chamos sé la guía
Que el jurado no decida
Nada en contra de la tía».

Así se oía rezar a tía Amapola con un fondo musical de gaita zuliana en el cuarto de los santos. Cuando me vio, me miró con ojitos de desesperación:

—Ay, mi niño, ya no sé qué más hacé. He repotenciao todos los conjuros. Le rezo a mis protectores hasta dormida. Al Sandalio ese que lo tenían como chancleta, ahora se le oye cantar mejor que a Julio Iglesias. Estos son los días más largos de mi vida. Y el malparío del Crotty que quiere salí del juicio antes del Día de Acción de Gracias. Ese en lo único que piensa es en jartase su pavo tranquilo y feliz.

—Tiita, pero dicen que hoy salió a relucir ojitoslindos en el juicio…

—Yo les dije muy claro a los muchachos, si la cosa se pone fea, echen deo. Ustedes no se van a jodé solos. Pero, casi me echo a llorá cuando vi que mi muchacho decía que esos cobres los necesitaban pa’mí. Es que él me adora. Si hasta un tigre o un león me quería regalá pa’que me cuidara.

—Tiíta, pero esos tipos como que grabaron todo, ¿No?

—Claro, todo. Y los estúpidos, porque razón tienen de deciles estúpidos, toda vaina la soltaban. Les dije mil veces que se mordieran la lengua, que no hablaran de más, pero no. Ellos contaron que desde los 18 años andan metíos en el business y que podían chapeá pa sacá la merca sin peo. Es que son unos vendo la jeta. Y yo les decía, uno es amo de lo que calla y esclavo de lo que dice, pero les entraba por un oído y les salía por otro. Hasta del Tusy contaron pa’llenase la jeta. Ay, mi niño, quiero como dormime y despertame después del juicio. Despertame el día de San Guiven… por cierto, mi niño, búscame en Gugle ese santo, a si rezándole a él salimos bien de esta.

—¿Qué santo, tiíta?

San Guiven, mi niño, el santo ese que celebran los gringos y comen pavo pa’festejalo. San Guiven, a lo mejor como es un santo gringo y te habla inglés, tiene más podé en Niuyol que mis cortes indias y malandras de aquí.

***

—¡Cuñis, tremendo ranchito te estás haciendo! No sabes cómo me alegra, a la Elo se le va a jinchá el culo con tanto lujo je je … Si, Charlie, ya iré a visitate. Bueno, a lo mejor me tienes que hacé una pieza al lao del gracebo por si tengo que salí en volandas de aquí. Eso sí, que mire pa’la piccina ja ja … Bueno cuñis, te dejo. Que Ismaelito te cuide el ranchito y Dios te lo deje gozá.

—Tiíta, ¿Qué es gracebo?

—Ah, pues, el sabihondo no sabe qué es un gracebo. Una chocita así como una cúpula, lo que se hizo tu tío junto a la piccina en la casa de Panamá.

—¡Ah! Gazebo, tiíta. GA ZE BO. Y es piscina, tiíta, no PiCcina.

—Ni te molestes que hoy no me vas a podé hacé arrechá. Hoy amanecí faliz, como la Barbarita. El Maikol volvió mierda al testigo ese. Le cacharon todas las mentiras. Mis rezos han sido escuchaos. Ismaelito está fulltaim alumbrao pa’que mis muchachos queden libres de polvo y paja. ¡Sobre todo de polvo! Ja ja

Tía Amapola me dio la espalda batiendo la melena y se enfiló para el cuarto de los santos cantando «Toy contenta yo no sé qué es lo que siento. Voy cantando como el río…». Cuando iba llegando a la pieza, paró en seco porque le sonó el teléfono. Al ver en la pantalla quién era, vino corriendo a donde yo estaba:

—¡Mi niño! ¡Mi niño! Contesta tú y dile que no sabes dónde estoy. Que salí y dejé los teléfonos en la casa. Es la ladilla de la greñúa que desde que se enteró de que por los acuerdos del malparío diálogo van a liberá deteníos está empeñada en que hable con Padrino pa’que le liberen al pran que se la está machucando. Esa mujer piensa con el papo, mi niño. La cabeza la tiene nada más pa’los piojos y el grasero. Dile que me fui pa’la Conchinchina a si el gallo puso.

***

Cuando Padrino dijo «Aquí no se para nada», tía Amapola le lanzó puñales con la mirada y bajito me dijo al oído:

—Si lo sabré yo. En las noches me tengo que pará a sentame en el bidet a echame agua fría pa’que se me calmen los ardores.

—¡Tiíta!

—Ay, mi niño, sho mejor voy a shamá a la Boluda pa’saludala que la pobre está pasando un mal rato.

«Aló, Boluda ¿cómo andás querida? No sabés cómo te he pensado en estos días. Claro, sho sé lo que es que toda la familia esté investigada, querida. Tú sabes que aquí nos han echao ojo a todos los parientes, como ashá, hasta al gato lo investigan esos desalmaos de la derecha. Pero quería que supieras que te entiendo y estoy con vos, mi Boluda querida…»

Cuando tía Amapola habla con la Boluda termina con acento sureño.

«Sho estoy tranquila, mi Boluda. Sha al Cesuno lo enterró Randy porque le cachó las mentiras … Sí, claro, las escuchas son ilegales, pero igual eso quedó ahí. A mí mis santos no me abandonan, y mañana le shevo sus flores blancas a Yemayá por el día de la Chinita. Mis muchachos están en manos de Ismaelito y la Chinita … a ese hondureño también lo dejan los abogaos como un mojón, querida … Síiiiii el ojoslindos salió embarrao ja ja lo malo es que los tontos se pusieron a dá detashes de la rampa y todo. Razón tenían los abogaos de deciles estúpidos. Pero sho confío en mi Corte Malamdra, Boluda, sha verás que mis muchachos pronto están de nuevo en el business…»

Cuando terminó de hablar por teléfono, tía Amapola me preguntó:

—¿Y ese sha terminó de hablá de erecciones? Qué ganas de mentá la soga en casa del ahorcao y sho con este verano que rasguño el techo.

—Tiíta, no me dé detalles. No me dé detalles.

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