Historias de tía Amapola 32 – El árbol de Navidad, El Chapo y el regalo del día de los enamorados

29 enero, 2017 § Deja un comentario

baul

Tía Amapola hoy entró tirando un portazo y diciendo, «¡Anda a rezá pa’que Dios te perdone lo mal hijo que has salío». Dijo y  le dio al ícono de «end» de la pantalla del Iphone con la uña acrílica pintada con bolas navideñas, tan duro, que pensé que la rompería.

Yo imaginé que estaría furiosa porque Padrino no quiere llevar a la mamá a pasar las navidades en Cúcuta con los tíos, pero no, no era con Padrino que hablaba:

—Ay, mi niño, yo no sé qué hice yo en esta vida pa’que Dios me haya castigao con un hijo tan ingrato como Yoyo.

Los ojos se le aguaron y una lagrimita le resbaló por la mejilla izquierda.

—Pero ¿que pasó, tiíta? ¿Por qué está tan fúrica con Yoyo? En estas fechas de alegría y unión familiar uno no debe estar peleando con los hijos.

—¿Tú crees que es posible que al mal hijo ese le cuesta mucho haceme un favor? Le dije que ya que va a ir a Nueva Yol en un vuelo chárter, que me hiciera el favorcito de traeme el árbol de Navidá que compré en Yi Ci Pene

Yei ci penny. Tiita. Se dice Yei ci, no Yi ci como dice Padrino, y es Penny, no Pene.

—Ay, bueno, tú entendistes. No me atormentes más que suficiente tengo con los disgustos con Yoyo. ¿Cuántas veces no le he dao yo los 20 o 25 mil dólares del sencillo que guardo en la mesita de noche a ese ingrato pa’que pague esos vuelos a Francia, a Aruba, a los Yunaitesteits? ¿Ah? Y el muy desgraciao ha sío capaj de decime que no. Que a él le da ladilla traeme eso porque es muy grande. Y que tampoco va a ir a las tiendas de la Quinta Avenida donde compré los estrenos del 24 y del 31 porque no va a dejá de bonchá por está de mandadero. No es justo, mi niño. Con lo buena madre que he sío yo, que jamás le he metío ni un gramo de merca en esos vuelos pa’evitale peos. Y él me paga así. ¡No hay derecho! Eso Dios lo tiene que castigá.

***

Hoy cuando llegué a la casa, al abrir la puerta, escuché los gritos desafinados de tía Amapola en el salón principal cantando:

A iguana güicho es un mery cristal, a iguana güicho es un mery cristal. A iguana güicho es un mery cristal an es japi gudyiar.

Estaba armando el árbol de navidad que por fin le llegó por valija diplomática de Nueva York gracias a los buenos oficios de Delcita.

—¡Tiíta, pero el árbol de Kylie Jenner se quedó pendejo al lado de este!

—Tú sabes, mi niño, que a mí las cosas, a lo grande. Y güele pa’ que veas. Purito olor a pino canadiense. Ya güele a navidá. Verdá que está bello. ¿Y tú de dónde vienes que no te había visto en todo el día?

—Ay, tiíta, todo el día en una cola en el banco para depositar lo que tenía en billetes de cien. 300 mil bolívares que me pagaron de una asesoría.

—Pero, bueno, mi niño, ese espíritu tuyo de pobre me saca la piedra. ¡Habrase visto! Un día perdío por piches 300 mil bolívares. Eso no son ni 80 dólares. Me fueras dao esos billetes a mí que yo los uso pa prendé los velones y los tabacos de los santos, porque así me traen suerte y biyuyo, al quemalos en ofrenda.

Yo preferí cambiarle el tema porque para qué intentar explicarle que para mí, que no estoy en el business, 300 mil bolívares es bastante plata.

—Tiíta, ¿Y de Delcita, qué sabes? ¿Cómo le fue?

—¿Cómo le iba a está yendo con esa derecha salvaje y misónica que gobierna allá?

—Misógina, tiíta, Mi só gi na. Y no te olvides que es hubieras y no fueras.

—Eso. Derecha misónica. Si no fuera sío porque llegó acompañá hasta la hubieran golpeao. Le tiraron la puerta en la jeta. La trataron como sí se fuera tirao peos de esos hediondos a huevo podrío que ella se tira. Puro maltrato, mi niño. Eso califica como violencia de género, pero como allá no podemos mandá a meté preso a nadien, pues la pobre mujer se quedó con sus empujones y despreciá. ¡Ay, pa qué me tocastes ese tema! Ya me volví a arrechá.

***

–Tiíta, vestida de diablo rojo Chanel no va a pasar desapercibida. ¿Usted no me había dicho que iba a estar bajo perfil un buen tiempo?

–Mi niño, es que pa’ esos actos tengo que ir vestida de revolucionaria, de combatiente. Ya vengo a cambiame esta vaina por un trapito Prada más discretico y que me queda divino con el bolso Balenciaga que me compré en estos días.

–¿Y cómo estuvo el acto, tiíta?

–Ni me preguntes, mi niño. Pura paja. Qué capacidá la de Padrino pa’ decí mentiras sin pestañeá. Por cierto, mi niño, me vas a buscá en el deciderio “Distendir” a qué carajo quiso decí ese coño… ¿Ves cómo es ese desgraciao, mi niño? Cansada estoy de decile que a mí ni me ignore en esos actos. Que no quiero que me vean. Que quiero está bajo perfil porque los gringos me tienen el ojo puesto. Pues no se le ocurrió más nada que preguntame cómo se decía “Deja quieto al que está quieto“. Ahí, delante de todo el mundo. Yo no sé si lo hace por estúpido o por sacame la piedra. Pa’ mí que es por idiota, porque hasta se le salió el eslogan del MAS. Dijo –Tía Amapola imita la voz de Padrino hablando como bobo– ‘Sí podemos, somos más’. No me jople.

–¿Y usted queé hizo con lo del inglés, tiíta?

–¡¿Quiva hacé?! Sonreí y haceme la que le decía lo que me preguntaba porque dijo que yo era su tradutora. Entonces, con señas y muecas le dije ‘Let quietou guat is quietou‘. ¡Así nuhay manera de que los gringos se olviden de mí! Nou güey, mi niño. Nou güey.

***

–Mi niño, tú no te imaginas lo que le he pedido a Obatalá pa’ que al Chapito lo lleven al Emcici pa’ que los muchachos tengan compañía. Y con el favor de Dios, si esto que estoy viendo aquí no es una faqueneu, Obatalá me va a hacé el milagro…

Tía Amapola, ataviada con su bata de seda roja con marabú en cuello, mangas y ruedo, hablaba sin levantar la vista de la tableta, estaba muy interesada en la información del sitio adonde sería recluido El Chapo.

–¿Faque qué, tiíta? No le entendí.
Faqueneu, mi niño. Faqueneu. No puede que tú no sepas lo que es eso. Pues yo cada día estoy más aptualizada con las nuevas tecnologías. ¿Vistes que Padrino figura entre los líderes más influyentes de Tuister? Salió en Telesur…

–Bueno, tiíta, eso de más influyentes en Twitter, no Tuister, no siempre es bueno. Eso lo miden por los retuits y las menciones y a veces esas menciones no son precisamente para echar piropos…

–Tú siempre de aguafiestas. Es influyente y punto. ¿Entonces no sabes lo que son las Faqueneus? –me preguntó la tía con tono de sobradita.

–Pues no, tiíta. Deme luces por favor.

–Mi niño, Faqueneus son las noticias falsas. Me extraña que tú, que lo sabes todo, no sepas que feijbuc está luchando contra las Faqueneus.

–Ah, ya. Fake news, tiíta. Se pronuncia feik nius. No entiendo cómo Padrino se confía todavía de su inglés. Ja, ja.

–Bueno, pues si esto, con el favor de Dios, no es una –tía Amapola mandibulea, tuerce los labios como una ese y por fin suelta– feiknius, y al Chapito lo meten en el –vuelve a mandibulear– Metropolitan Correpchional Center, Emcici, los niños tendrán en Manhattan buena compañía y quien quita, a lo mejor el Chapito les enseñe alguno de sus trucos de Houdini y se puedan escapar los tres.

–Tiita, ¿y si los ponen juntos para ver si hablan de los vuelos de negocios del Chapo y que pasaban por aquí? ¿Si buscan que hablen con el Chapo de los business que tienen en común para grabarlos y hundirlos más?

–¡Cállate la jeta, pájaro de mal agüero! Cancelao. ¡Cancelao! ¡Anda a rezá más bien! Pídele a Obatalá que me conceda lo que le pedí.

***

—Tiíta, ¿usted vio la información que publicó Maibort Petit en su blog? Dice que Roberto, el hondureño, llegó a un acuerdo de cooperación con los gringos…

Tía Amapola me miró con los ojos puyúos, se puso sus lentes Ralph Lauren y respiró hondo para tratar de mantener la calma. Mientras me hablaba curucuteaba en su tablet, algo que le interesaba.

—Puras mentiras de la desgraciá esa. Yo no creo que Bobby nos vaya a echá deo. Él sabe los peligroso que puede . En esas cárceles hondureñas pasan muchas cosas, hasta comía con salmonella le pueden y sacalo con los pies pa’lante… Magínate, mi niño, que Bobby se ponga a hablá horita que estamos pidiendo que se repita el juicio…

—¿Y usted cree que prospere esa solicitud de repetición del juicio, tiíta?

—Y usté cree que prospere esa solicitú… Pues claro que tiene que prosperá porque esa vaina está mal hecha y la tienen que volvé a hacé.

—Tiíta, pero Maibort dice que aunque esas solicitudes son un trámite común, casi nunca son aceptadas…

—Tú es que estás ocsesionao con la Maibort esa ¿no? ¿O es nada más pa’ sacame la piedra que la nombras tanto? Mejor anda a rezá y déjame leer esto del pote de Nesquik que está bien interesante. Fíjate mi niño, que a mí que en el business me las sé todas más una, no se me había ocurrido lo de los potes de bebida achocolatada. Es una buena técnica porque alguien va y deja el pote en el anaquel del supermercado, y va otro y lo recoge. Si descubren el pote puesto ahí, pues no hay a quién culpá y si no lo descubren pues la compra venta se finiquita. Sí. Definitivamente, esa técnica me está como haciendo ojitos.

***

Tía Amapola tenía rato mirando imágenes de El Chapo en su Iphone. Pasaba de una a otra. Se detenía en algunas, las ampliaba justo en la parte del pantalón donde se le marca el paquete. Detallaba cada milímetro.

—Mi niño, yo de verdá no veo qué le ven a este hombre. El es mi amiguito y socio en algunos business, y yo lo aprecio mucho; pero de verdá que es más feo que pegale a la mama un Día de la Madre. ¿Qué le vio la Kate? Ella tiene su pinta de cacha, pero fea no es como pa’ que le guste este carajo…

—Pero bueno, tiíta, y ¿a qué viene ahora usted pensando en la fealdad de El Chapo?

—Es que me encontré por ahí una noticia  de la denuncia que hizo el Chapito de que un policía de la cárcel donde lo tenían en México lo acosaba sexualmente y de verdá que un marico tiene que está muy verriondo pa’ metele mano a ese coño tan feo. Ni pa’ decí que es que está muy bien dotao porque he le he revisao  el paquete en muchas fotos y ahí lo que hay es un pepito.

—¡Tiíta! Mejor cambiemos de tema. ¿Ya sabe qué le va a dar a Padrino el Día de los enamorados?

—Síííí, mi niño. Ya le dije a Delcita que me lo traiga. Se va a caé de culo Padrino cuando lo vea. ¡El baúl rojo con los diseños de marca de SupremaLuis Vitón!

—Louis Vuitton, tiíta, “Luí Vuitón” se dice. Y no es Suprema, es “Supreme”.

—Bueno, tú me entendistes muy bien, pero te encanta, jodé. Es como una occesión que tienes de estame corrigiendo…

—Ob, tiíta, OB SE SIÓN. Con B de burra…

—¡¿Vas a seguí siguiendo?!

Tía Amapola se quedó un rato callada y jurungando su teléfono. Cuando encontró lo que buscaba, me pasó el Iphone:

—Mira, mi niño, ¿no es bello ese baúl? Rojo rojito y apenas cuesta 68 mil dólares, no llega ni a los cien mil. Una ganga. ¡Hasta barato me va a salí el Día de los enamoraos! Ay, me muero por sabé qué me va a mi bigotis. Ojalá me regale un vestío Carolina Jerruera, como el que usó la Melania Trump en el baile.

—Tiíta, a usted creo que no la favorecería mucho ese vestido. Usted es muy bajita y está como pasadita de kilos para un vestido en columna y, de paso, blanco. Y ese escote de hombros caídos le va a dejar al descubierto el cuello y ya las arruguitas se le están viendo, tiíta…

—”Usted es muy bajita y está como pasadita de kilos” O sea, hecho el pendejo, me estás diciendo enana y gorda y pa’ rematá, vieja, ¿no? Yo no sé ni pa’ qué te digo nada, si a veces pienso que en el fondo me odias.



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