Textículos del revolucionario 14

22 abril, 2017 § 1 comentario

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“Bueno, camarada, ya el Defensor del Pueblo dijo clarito que tiene comunicación con las máximas autoridades para evitar el uso excesivo de la fuerza en el control de manifestaciones públicas. Él ya hizo su trabajo, pero la derecha golpista pretende que él mande a meter preso al piloto del helicóptero y a los que iban ahí lanzando bombas lacrimógenas desde el aire a los violentos que protestaban. De vaina no dice que hasta al ministro deberían procesar, porque es el primero en la línea de mando. Pero, si el mismo Tarek se los dijo, salgan a sus bailantas tranquilitos, no griten muy duro, y verán que los organismos de seguridad no les dan con furia. Bailen un ratico en la avenida y se van después para su playita y verán que no los reprimen. Pero, si se ponen a gritar, a sonar pitos con violencia, a agitar con arrechera banderas de Venezuela que son de los revolucionarios y de más nadie, pues es normal que los militares se engorilen y hasta les tiren a matar. Porque la revolución es pacífica y puro amor, pero no es pendeja y está armada”.

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“Velga, chamo, yo si decía, cuando veía que entrevistaban a esos terroristas, ¿qué les pasa es estos demonios? Están aceleraos, hipelventilaos, con lojojos rojos y llorosos, con la mirada vidriosa y ni se les entiende lo que dicen. Esa vaina no puede por esos humitos que les lanzan los gualdias polque eso no hace ni cosquillas. Menos mar que er ministro hoy en vetevé me aclaró la vaina. ¡Esos carajos lo que están es endrogaos. Se ponen hasta er culo de perico y se envalentonan y salen a desafiá a la autoridá. Yo sé, polque así me pongo yo cuando me meto el crack que le compro al diler que trae la merca de los sobrinos aquellos pa’l barrio. Me pongo bulda ‘e bruto, camarada, y lo que me provoca es salí a matá escualidos”.

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“Luzneivy, ¿vistes qué emocionante fue ese desfile en San Félix? Yo primero escuché el acto por radio polque venía en er bús, pero estaba loca por llegá a la casa a poné vetevé pa’ velo polque no es lo mismo vé er desfile por radio que la imagen. Bellísismo, Luzneivy. Como decía la canción “Vamo a los cadetes en perfeita folmación”. Y ar finar, Luznaivy, qué emoción el cariño de la gente. Pasó el presidente obrero así, paraíto en su jeep, ¡Qué prestancia! Se me parecía al generalísimo Pérez Jiménez. Y la gente lanzándole flores al paso. Le gritaban “¡Papito! ¡Papito!” y más flores. Muy emocionante. El pueblo lo ama, Luzneivy, ¡LO A-MA!”.

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“Camarada, yo, de verdad, me quito el sombrero y le hago la ola al presidente obrero. Ese hombre no es sólo un estadista; ¡es un estratega! Ese cierre del desfile cívico militar en San Félix por el Bicentenario de Piar fue una jugada maestra. ¡Brillante! ¿Quién se va a creer ahora el embuste de que en este país no hay comida y que la gente dizque está comiendo de la basura? ¿En qué país con hambre un gobierno cierra un acto cultural lanzando huevos en lugar de fuegos artificiales? Es de verdad una jugada admirable. Se acabó el cuentico de que no hay comida en este país. Hay tanta, que hoy llovieron huevos. A lo mejor, la próxima, llueve café, como la canción de Juan Luis Guerra, para cerrarles bien la jeta a los escuálidos vende patria”.

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“Ay, no. De verdad que esos escuálidos están pasados de mamitas y payasas. Todo es una ofensa. Tan delicaditos ellos. No joda, si en la Basílica de Santa Teresa nosotros llegamos a rezar por el comandante supremo y eterno y a cantarle al Nazareno. ¿Qué culpa tenemos nosotros de que al curita se le enredara la faldita y casi se iba de jeta. Que use minifalda para que no se le enrede con los tacones la vaina. Ahora, la culpa es de nosotros. Ellos todo lo voltean para ponernos a nosotros como unos ogros”.

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“Yo a veces, camarada, quisiera poder meter el cañón del fusil que me dio la revolución por algún huequito del smartphone que me asignaron en el Clap, y empezar a matar ese poco de tuiteros y feisbuqñqueros de la ultraderecha que no hacen sino decir mentiras y montar ollas. No hay derecho a que generen tanta zozobra ¡Coño! La gente tranquila en la playa, disfrutando su Semana Santa con su birrita y su culito y vienen esos desgraciados a amargarles las vacaciones con puras fake news. Suben una foto de una tipa anestesiada en una camilla y con vías puestas en las venas y dicen “¡A está señora le lanzaron una lacrimógena a quema ropa y la asfixiaron!” y después uno se entera de que la foto es de una coña que aprovechó las vacaciones para ponerse 700 cc en cada teta. O ponen a un hombre medio muerto, rojo como un camarón “¡Pobre hombre! Le quemaron la cara con los gases” y resulta que era un tipo que se quedó dormido en la arena de la playa borracho después de dos días bebiendo. Ahora, les dio por decir que en Los Teques hicieron barricadas con las urnas del cementerio y fue que un pana de una funeraria donó unos ataúdes que tenían comején para hacer fogatas para espantar los zancudos patas blancas y prevenir el dengue y la chicunguya. ¡No hay derecho a tanta mentira. Ojalá bloqueen todas esas redes como hicieron con las televisores. Fíjate que ya ningún canal se pega a repetir el psicoterror, todos son misas y recetas con pescado para la Semana Mayor”.

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“Coño, camarada, yo estoy dispuesto a salir con mi fusil al hombro rodilla en tierra y en primera línea. Ayer pulí mi arma y estuve practicando, pero el culatazo cada vez que disparaba me lanzaba de culo contra el suelo y al levantarme se me caían los pantalones del uniforme. Camarada, es que el fusil pesa casi lo mismo que estoy pesando yo. He perdido 25 kilos desde que dejé de cenar, porque no tengo comida. Lo bueno es que, gracias a eso, tengo los teiglicéridos y el colesterol mamitas. Ya el estómago como que se me acostumbró y hasta duermo más y mejor. Pero, verga, camarada, con esta debilidad no creo que aguante mucho en combate. Yo con hambre y sin empleo, con Nicolás me resteo, pero ¿No será posible que la revolución me dé la mitad de las municiones y la diferencia me la entregue en arepas con carne?”

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“Camarada, estos dolores en las piernas me tienen frito. No se si será reumatismo, pero en la madrugada me despierta el dolor en la pantorrilla y no me deja dormir. El médico del CDI me mandó a tomar Lyrica, pero esa vaina no se consigue por ningún lado, tú sabes, la guerra económica sin cuartel de los laboratorios que acaparan los medicamentos para que el pueblo se muera. La encontré bachaqueada, pero tendría que dejar de comer tres meses para poderla comprar a ese precio. Verga camarada, el día de la práctica con el fusil, sentía que la pantorrilla se me iba a partir con el peso del arma en el hombro. Pero, tranquilo, camarada, que ya tengo en la casa unas pepas de aguacate, ahora al llegar las pico en pedacitos y me preparo un bebedizo. Un primo, que vive en Táchira, me dijo que esa vaina es lo mejor para los dolores de huesos. Ni crean los laboratorios que van a poder con nosotros. Para eso tenemos la sabiduría ancestral de productos naturales. Ya vas a ver qué voy estar rodilla en tierra en el combate, disparando a los escuálidos de mierda. Que se vayan a vivir al imperio que tanto aman o se apronten para la guerra”.

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