Historias de tía Amapola en createspace y en amazon

5 abril, 2017 § 1 comentario

Tapa de tía amapola

Estas son algunas opiniones de amigos que tienen siguiendo el personaje de la tía Amapola desde hace más de un año, cuando surgió en el facebook para finalmente saltar al teatro.

Humor comprometido, humor inteligente, valga la redundancia, Golcar Rojas apela a la ironía y la gracia para completar con dignidad y coherencia los vacíos de este cruel juego del ahorcado que es la realidad; la realidad camuflada y desdentada que igual nos muerde. Humor como eslabón que enlaza, los partes imaginarios e imaginativos con que el escritor explica o deduce las circunstancias con cronómetro no pueden ser más creíbles; las deducciones acerca del enredo del estado que va por pésimo camino no podían estar mejor sustentadas. La saga de la tía Amapola, que se abre espacio en las redes sociales, ese mar confuso y que se le escabulle al control oficialista, es un espejo tan parecido a la realidad que no es mera coincidencia. Lo peor es que Amapola no está sola. Así como hay muchas (y muchos) flores, hay mucho pillo.

Faitha Nahmens

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La “Tía Amapola” es una de esas construcciones lingüísticas que, a pesar de su carácter ficticio y caricaturesco, simboliza lo patético de la ignorancia y el nuevorriquismo entronizado. Desprovista de sensibilidad y de cultura, exhibe sin embargo lo impúdico de una astucia venida a más, pues es sólo arribismo pedestre y muy mal disimulado. Es un personaje que, por las mismas razones, se hace amar y odiar con igual intensidad.

Eritza Liendo

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Las crónicas de la Tía Amapola constituyen una visión irónica y paradójica de cierta realidad venezolana: la del poder que resalta como virtudes la corrupción, el vicio y los delitos. El tono que consigue Golcar Rojas en ellas expresa un cinismo y una amoralidad casi ingenuos, y que son perentoriamente reales. Uno se ríe al leerlas, pero esa risa deja un poso amargo y triste, a la vez. El autor, ciertamente, se nutre de la tradición costumbrista y de esa veta de cuentos sarcásticos en la línea de José Rafael Pocaterra.

Milagros Mata Gil

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Para comprar el libro para kindle “Historias de tía Amapola – teatro para armar”

2 abril, 2017 § 1 comentario

Historias de tía Amapola, el libro

1 abril, 2017 § 1 comentario

Portada frontal

Historias de tía Amapola — Teatro para armar es una obra de teatro y son muchas obras a la vez. Es una historia nacida en facebook a partir de arrancarle pellizcos a la realidad de las noticias sobre Venezuela que no necesitan mayor tratamiento y manipulación para parecer piezas teatrales, cuentos o novelas tragicómicas y absurdas.

Son noticias llevadas a la ficción a través de personajes imaginados, pero que en algunas ocasiones se quedan cortos ante la avasallante y arrolladora realidad entre mágica y macabra que nos rodea.

Milagros

Historias de Tía Amapola es una pieza flexible, que se puede adaptar a las condiciones y exigencias de quienes la monten y que permite quitar y poner escenas de acuerdo al gusto e intención de quienes la produzcan o dirijan.

En principio, la obra tiene un esqueleto al que se le pueden agregar escenas que se anexan al final, quitando algunas de las existentes en el esqueleto propuesto para poner otras.

Igual sucede con el escenario que permite adaptarse a las capacidades de la producción.

EritzaTodo esto dará la posibilidad de mostrar, con una misma historia, diferentes obras que siempre mantendrán la esencia dramática del cuento. Es una obra que en sí misma muta, cambia, se adapta. Una obra para “jugar” en el sentido estricto de la palabra y en el sentido que se le da al vocablo en inglés y en otros idiomas como “Play”, “Jouer” jugar/actuar/obra.

FaithaLos personajes son ficticios y las situaciones han sido todas imaginadas o soñadas. Si a alguien se le parecen en algo a hechos reales, pues que se haga ver eso por algún médico. Tal vez sea operable.

Intenso flash del país en el museo “Luis Chacón”

24 octubre, 2015 § 5 comentarios

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He de confesar que cada vez salgo menos a la calle.

Entre la inseguridad personal que nos tiene sitiados y en toque de queda y mis pocas ganas de enfrentar la realidad del país ya parezco un monje de clausura. Encerrado en mi claustro, el temor se despierta cada día antes que yo. Temor a la violencia y temor a la depresión.

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Salir a la calle es mantener un constante diálogo con el miedo. Es enfrentar el deterioro acelerado que día a día se posa sobre cada espacio del país sin que muchas veces lo notemos, pero sintiéndolo. La depresión y el desgano nos pueden muchas veces y al llegar a casa, luego de una salida, uno siente que le han arrebatado una importante parte del país.

Todo este soliloquio viene porque hoy, venciendo el pánico del despertar, decidí salir para ir a acompañar al amigo Javier Rondón en la presentación de su libro Plátano Bombón y otras piezas, publicado en la colección de dramaturgia Chucho Pulido, de Ediciones del Movimiento, Maracaibo, 2015.
Al llegar al Museo Municipal de Artes Gráficas “Luis Chacón”, se encontraban leyendo poesía los poetas Trina Quiñones y Ramón Miranda, evento enmarcado dentro del 4to. Festival de Poesía de Maracaibo que, finalmente y luego de haber sido pospuesto hace unos meses, vio la luz.

Me senté a escuchar con atención. A medida que transcurría la lectura, mi vista recorría la galería. Paredes blancas, con manchones, una cierta decadencia que para nada se compadecía con lo que recordaba yo de ese espacio. En la pared a mi izquierda, una galería de fotografías con caras de misses, de las coronadas reinas de las Ferias de La Chinita. En la de la derecha, imágenes de béisbol junto con esculturas alusivas al deporte rey de los zulianos. La pared del fondo, ostentaba un inmenso cuadro de Aldo Store con la Plaza de Toros de Maracaibo y la Basílica pintadas con la sombre negra de un toro que parecía salirse del marco. Junto a esta obra, una imagen de la virgen del Rosario de Chiquinquirá, La Chinita. A mi espalda, una obra de Sergio Sarcos, una colorida cruz de mediano formato.

Al centro, los poetas con sus poesías.

Fue como reencontrar en ese sitio la esencia de Maracaibo, como tener un intenso flash del país. Misses, béisbol, Fe, artes plásticas, poesía, teatro y literatura confluyeron en un mismo momento y espacio. Era una metáfora de Venezuela, un país venido a menos con capacidad de más. Con gente que se empeña con uñas y dientes para mantener en pie un poco de lo que aún queda.

El deterioro del país era patente en el espacio, en el modesto programa del Festival de Poesía hecho en papel bond. Pero, resaltaba sobre toda la ruina, el gigantesco esfuerzo de una gente que contra viento y marea y a pesar de que todo parece correr en contra, se esfuerzan por hacer país desde sus trincheras.

wpid-img_20151024_190644.jpgLuis Perozo Cervantes y Gabriela Rosas nos deleitaron con sus recitales de poesía. Con su complicidad de miradas. Sus guiños y sonrisas. La voz melodiosa, sentida y pícara de Gabriela retumbaría como un eco entre esas cuatro paredes y nos calaría hondo. Era, más que un recital, una puesta en escena teatral. Teatro de actores y texto. Nada mejor como preludio a la presentación del libro de Javier Rondón.

Aún no he leído Plátano Bombón, pero tenerlo en las manos es como cargar a un sobrino. Es un pequeño libro, en formato dieciseisavo, si no me equivoco y no perdí mis clases de diagramación. Una portada con un bonito diseño, que me honra al llevar una fotografía que hice de una pieza tridimensional de Javier. Debo decir que el interior, en cuanto a diseño, impresión y detalles, dista mucho de la calidad que

—estoy seguro, conociendo a su autor— el contenido merecería, y del precio del ejemplar. Pero eso es lo de menos. Viene a ser como un sobrino poco agraciado físicamente que nos seduce y enorgullece por lo bien amoblada que tiene la sesera y, en ese sentido, Javier Rondón nunca decepciona.

wpid-img_20151024_185947.jpgPétalos de flores bañaron a mi nuevo sobrino de la mano de una amena presentación de la actriz y maestra de teatro Diana Labrador.

Mientras escribo estas cortas líneas, no dejo de pensar en lo mucho que tenemos por hacer, por recuperar, por reconstruir, para poder encaminar estas ruinas de país hacia un resurgimiento. Se agradece el esfuerzo que gente como Luis Perozo Cervantes, Trima Quiñones, Gabriela Rosas, Enrique Romero, Javier Rondón,  realizan; así como la obstinación, la tozudez de los creadores, los poetas, los actores, los escritores, los artistas en general, quienes a pesar de todo y contra todo, se empreñan en seguir haciendo, en seguir produciendo, en seguir creciendo y haciéndonos crecer.

Eso se agradece. Y mucho.

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