La mirada de Pablo

28 marzo, 2018 § 2 comentarios

Tenemos mas de dos horas sin luz. La noche esta fresca. La brisa del lago mueve el sonajero de metal que tintinea sin parar sobre mi cabeza. En la obscuridad de mi balcón, cierro los ojos y veo la mirada de Pablo.

Más de dos horas de apagón hoy. Ayer fueron tres cortes eléctricos, cada uno de más de dos horas. Y antier no sé cuántos apagones ni cuantas horas estuvimos sin luz. Ni el día anterior. Ya no recuerdo desde cuándo estamos viviendo esta cotidianidad de calor y tinieblas. Abro los ojos y recuerdo la mirada de Pablo.

Pero, hoy no maldigo. Hoy, no tengo arrechera. Hoy, a pesar de la oscuridad, no me enfurezco. Será por la brisa del lago que refresca y el tintinear del sonajero que me relaja, mientras leo «Medio sol amarillo», la novela de esa autora africana de nombre impronunciable e inescribible que brilla en la pantalla de mi smartphone.

Miro los edificios a oscuras y sobre el tintineo del sonajero, llega una música de algún vecino que debe estar bebiendo cervezas en la oscuridad y desgastando la batería de su equipo con una melodía de perreo que dice

«A mi me gustan mayores,
de esos que llaman señores,
de esos que te abren la puerta
y te mandan flores…».

No sé si es esa canción la que me trae a Pablo a la memoria. O será la oscuridad, que me confirma este largo y cruel socialismo que padecemos. O los apartamentos a oscuras que veo desde mi balcón, con sus ventanas convertidas en manchones negros en los que adivino gente tratando de dormir, gente tratando de olvidar el mal día en el banco; en las colas del supermercado; en las farmacias, derrumbándose ante los precios imposibles de los medicamentos. Tal vez una mezcla de todo eso hace que piense en Pablo. Con su pelo escaso y blanco y esa mirada opaca en sus ojos.

Tras esos ventanales negros y sin reflejos, tal vez hay gente que hace el amor, con cuerpos hechos sopas de sudores salobres, para olvidar el apagón.

En uno de esos apartamentos, tal vez esté Pablo. Con su mirada lánguida y triste, pensando en sus hijos que se fueron con sus nietos. Se fueron en busca de un presente para ellos y de un futuro para sus hijos. ¡Hartos de las miserias del socialismo! Cansados de colas, vicisitudes, carencias, hambre, mendicidad, miedo…

A Pablo Montiel lo conocí al poco tiempo de llegar a Maracaibo. Era un hombre pausado, de voz suave y sonrisa tímida. Siempre estaba bien vestido y de humor estable. De buenos modales, un poco amanerado. Un hombre culto. Arquitecto. Casado. Tenía un buen carro último modelo. Profesor universitario, investigador y prestado a la administración pública con el sueño de recuperar para la posteridad los valores artísticos de la ciudad. Promocionar, apoyar y difundir la producción artística de la región. Renovar y conservar los museos y galerías de la ciudad, preservar las pocas construcciones destinadas al arte y ampliarlas. Aumentar las colecciones y mejorar las condiciones de conservación de las obras de arte.

Nunca vi molesto a Pablo. Nunca me pareció un hombre de pasiones. Más bien, un tipo demasiado ecuánime. Un hombre al que nada lo sacaba de sus casillas ni lo hacía levantar la voz o decir groserías.

Para Pablo, la vida era la tranquilidad de su hogar y la estabilidad de su trabajo. Su ambición era la conservación del acervo artístico de la ciudad y del patrimonio cultural del país. Sólo eso lo movía. Poco tenían que ver la política y la ideología en la vida de Pablo Montiel. Se consideraba un hombre de izquierdas, pero sin radicalismos ni apasionamientos. Y si un gobierno de derechas le ofrecía un cargo o una oportunidad de poner en práctica sus sueños de conservación de las artes plásticas y de los museos, no dudaba en trabajar con ese gobierno. La política y la ideología no fueron nunca pilares determinantes en su vida.

Fue así como, al principio, apoyó la elección de Chávez. Pablo fue uno de los muchos que le compró al teniente coronel sus ideas de justicia social y de lucha contra la corrupción. Su discurso de izquierda, pero que se alejaba y diferenciaba del socialismo cubano diciendo, cada vez que le preguntaban, que lo de Cuba era una dictadura.

Cuando le ofrecieron a Pablo un cargo en el gobierno de Chávez en Caracas, lo pensó mucho antes de aceptar. Ya estaba muy decepcionado de la forma como el teniente coronel ejercía el poder. Pero le ofrecieron un cargo al que siempre aspiró. Un puesto desde el cual podría realizar su sueño. En Caracas, ocupando el cargo de director de Museos, podría ver materializado su sueño de preservar y difundir el valor y la historia del patrimonio plástico del país.

A pesar de sus resquemores por el autoritarismo de Chávez y los visos de seguir los pasos de la tiranía de Fidel en Cuba, Pablo aceptó el cargo que le ofreció. Era demasiada la tentación de poder llegar a donde siempre había soñado. Al fin y al cabo, él haría su trabajo sin importar el rumbo que Chávez le diera a su gobierno. Pablo no tenía ninguna responsabilidad política en el gabinete. Su cargo era institucional y haría todo lo posible por cristalizar su sueño patrimonial en el país.

Con la advertencia de que no toleraría que en su despacho se metiera la política y la ideología, aceptó el cargo. Chávez se comprometió a respetar la independencia del organismo y Pablo se sintió tranquilo al ver que su labor no se vería empañada por la manera como se dirigían los destinos políticos del país. Yo no me meto en política, lo mío es la historia, las artes plásticas y el patrimonio del país.

Pero, poco duró la tranquilidad. Pablo pronto descubrió que en los regímenes socialistas a la cubana, si tú no te metes en política, la política se mete en tu vida.

Primero fueron exigencias de hacer que los empleados de la institución fueran a marchas y concentraciones de Chávez. Tenían que calarse las horas de discursos del comandante cada vez que este lo exigía. Los trabajadores tenían que abandonar sus puestos dos o tres veces por semana para acudir, con su camisa roja, a los mítines del comandante. Pablo les decía que fueran si querían, que no era obligado. Aunque sabía muy bien que cada vez era más una orden y una imposición, que una invitación.

Él mismo, más de una vez, se vio obligado a asistir o participar en los interminables «Aló, presidente».

Hasta el día en que Chávez decidió que iba a intervenir unos edificios del patrimonio histórico del país para convertirlos en cualquiera de las locuras que a él se le ocurrían. Ya allí si Pablo reaccionó. Le advirtió que su proyecto no sólo atentaba contra el patrimonio de la nación sino que era inconstitucional.

Pero, el comandante era la Constitución. No había nada que se interpusiera entre él y su voluntad. Lo que él decía se hacía, aunque fuera contra las leyes y la Constitución. Y Pablo, eso, no lo podía tolerar. Dejando advertencia en un informe de porqué no se debía ejecutar el proyecto, presentó su renuncia y regresó a su cargo de profesor titular de la Universidad, en Maracaibo.

Se juró nunca más volver a trabajar con ningún gobierno. No sospechaba entonces que no vería otros gobiernos, pues el chavismo planeaba perpetuarse en el poder. Para no amargarse la vida, decidió no saber nada de lo que el régimen hacía con edificios y obras del patrimonio nacional. Se alejó de los museos para no ver en lo que los convertían la arbitrariedad y la desidia. Si quieren convertir Miraflores en un invernadero de cultivos hidropónicos, la Casona en un gallinero, la casa de Misia Jacinta en un CDI, que lo hagan. Ya esas no eran sus luchas. Pueden hacer de la Galería de Arte Nacional un modulo de Barrio Adentro, o un supermercado Bicentenario en el Museo de Arte Contemporáneo Sofía Imber. Su salud mental valía más que pelear con un régimen sordo y bruto.

Pasaron 10 años. Pablo se jubiló en la Universidad. Vio como su vida se fue volviendo cada vez más básica y precaria. Su salario de jubilado cada vez valía menos. Tocaba echar mano de los ahorros para poder comprar las medicinas y la comida. Su carro seguía siendo el mismo, año tras año. Lejos había quedado la época en que cada dos años cambiaba de modelo de automóvil. Su miranda se fue tornando mustia.

Hace pocos días, me conseguí a Pablo en la cola de un supermercado. Su franela desvaída, sus bermudas curtidos. El pelo blanco. La mirada sin brillo. La sonrisa triste. «Nos quedamos solos», me dijo tratando de tragar el nudo en su garganta. «Nuestros hijos se fueron con sus hijos. Aquí sólo quedamos mi esposa y yo. Ya no tenemos edad para irnos y empezar de cero. Pero ellos tenían que irse. Debían irse por ellos y por sus hijos. Ahora, vivimos de lo que nos pueden mandar. No tenemos ya como cubrir nuestros gastos con la jubilación que no llega ni a 10 dólares. El aire del carro se me echó a perder en estos días. Repararlo cuesta 10 millones de bolívares que no tengo. Ando sin aire y con miedo de ir con los vidrios abajo por la inseguridad…».

El viento sigue haciendo sonar el tintineo metálico del sonajero de tubos plateados sobre mi cabeza. La noche sigue oscura, hoy no hay luna. El reggeton del vecino cayó. Sólo hay oscuridad y el tilín tilín del móvil de tubos. Miro los edificios a oscuras. Sus ventanas como parches, como manchones negros, sin luz, me recuerdan la mirada de Pablo. Sus ojos apagados, ya muertos, esperando, únicamente, que la muerte venga a cerrarlos.

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Olvido

5 febrero, 2018 § 2 comentarios

Hace días me encontré con Roberto en el bar y no tengo ni idea de porqué ahora que me estoy vistiendo para ir a jurar mi nuevo cargo, recuerdo ese encuentro. Debe ser por lo reciente. Por la alegría de hoy. Porque, en otros tiempos, seguramente lo habría llamado para que me acompañara hoy, como nos acompañábamos cuando chamos en las cosas importantes. Bueno, en las pendejadas también.

Tenía muchos años sin verlo. De hecho, me costó reconocerlo. Apenas un brillo en los ojos me sirvió como prueba de que se trataba del mismo Roberto de mi adolescencia y juventud.

Él me reconoció de inmediato. Me asombró que en la oscuridad y bullicio del bar y con algunos tragos en el buche, él me reconociera al no más verme.

A pesar de la calva que reflejaba los focos rojos y azules. A pesar de las canas que cubren mis orejas. A pesar del abdomen pronunciado y las manchas y lunares en mi piel. Roberto al verme se me acercó y me llamó por mi nombre:

«¡José Alfredo, cuánto tiempo!», gritó con una sonrisa en los labios y se abalanzó sobre mí en un cálido y apretado abrazo. De inmediato recordé aquellos abrazos que nos dábamos todos los días al encontrarnos y despedirnos. Me abrazó como si no hubiese pasado el tiempo y él no se hubiera casado con Rosana y yo con Alicia. Como si siguiéramos solteros y el día anterior hubiésemos amanecido juntos en algún bar de putas de Cuatro Piedras.

Brindamos por los viejos tiempos. Me contó que sigue con Rosana, tuvieron tres hijos y ahora tienen tres nietos.
—Son una maravilla, José Alfredo, si tener hijos me llenó de dicha, ser abuelo me hizo crecer como ser humano. Los nietos son la prueba de que la vida sigue, que seguirá aún mucho tiempo después de que seamos polvo en el polvo. ¿Y tú y Alicia? ¿Ya son abuelos?

Sin saber por qué, la pregunta me avergonzó. Bajé la mirada hacia el trago, bebí un poco de güisqui sin tener ganas, y tratando de aparentar indiferencia, respondí:

—Con Alicia las cosas no fueron bien. Al final, llegó un momento en que no nos soportábamos uno a otro y, después de once años, nos divorciamos. No tuvimos hijos. A lo mejor eso fue lo que nos hizo falta…

Roberto me miró como estudiando mi rostro. Como buscando algo en mis ojos.

—¿Y estás solo? ¿O te volviste a casar?
—Después de varios intentos fallidos de parejas, hace cuatro años, me volví a casar. Conocí en el trabajo a una pasante que se me fue metiendo sin darme cuenta en el corazón y en la cama. Cuando me percaté, le estaba proponiendo boda y ya llevamos cuatro años de matrimonio. Ven el sábado a cenar con Rosana para que la conozcas. Me encantará volver a ver a Rosana.

No sé por qué hice la invitación. Supongo que fueron los güisquis, o la nostalgia por los viejos tiempos cuando salíamos juntos todos los fines de semana. Lo cierto es que ya no tenía manera de echarme atrás y Roberto gustoso aceptó la invitación.

Bettina estaba emocionada por conocer a Roberto. A mi amigo del alma, mi hermano. Le he hablado mucho de él y de nuestras correrías juntos. De las veces que nos metíamos en los velorios de madrugada para que nos regalaran un tacita de consomé y un poco de café que nos ayudara a calentar el cuerpo luego de toda la noche de bares y mujeres de la buena mala vida.

—Ah, sí. Cómo gozábamos después contándole a los amigos como hasta llorábamos junto al muerto como si lo conociéramos de toda la vida y los deudos terminaban dándonos palmaditas en la espalda para consolarnos y llevándonos a la cocina para que nos dieran el consomé y el café.

Roberto, Rosana y Bettina no paraban de reír con mi cuento.

—Un día, en uno de esos velorios, de pronto apareció un tipo con una cámara fotográfica. El carajo era hermano del difunto y quería dejar registro del triste momento. Estaba más borracho que Roberto y yo. No me pregunten cómo, pero de pronto, estábamos este carajo y yo, uno a cada lado del muerto, sosteniéndolo sentado en el ataúd y posando con cara de circunstancia para la foto.

Bettina se horrorizó con el cuento. Se hacía cruces y decía que eso hasta pecado debía ser. Roberto la miraba divertido.

—Esa misma cara puso mi hija Elisa cuando le eché ese cuento, Bettina. Dejó de hablarme por dos días por la falta de respeto con los difuntos. Es que Elisa debe ser más o menos de tu misma edad…

Cuando Roberto hizo el comentario, hubo un imperceptible segundo de incómodo silencio. En efecto, Bettina podría ser mi hija. Muchas veces en el supermercado o en otros sitios nos pasa que los dependientes me hablan de mi hija o a Betina de su papá.

Roberto, sin hacer referencia a la indiscreción, comenzó a contar de una vez en que salimos de una fiesta de madrugada, más prendidos que chicote de bruja y nos robamos un carro para no caminar el montón de cuadras que faltaban para llegar a la casa.

—Eso sí, al día siguiente fuimos al sitio donde habían estacionado el carro y por debajo de la puerta dejamos una nota diciendo donde lo podían recuperar. Después, de eso, se hizo costumbre. Todos los fines de semana nos llevábamos ese carro y al día siguiente veíamos como llegaba el bonachón del dueño a buscarlo frente a la plaza donde lo dejábamos.

Nos comimos el risotto con calamares que preparó Bettina. Un torta de queso que es su especialidad y nos tomamos una botella de vino blanco.

La velada resultaba más que divertida. Roberto y yo gozábamos recordando las travesuras de juventud. Fueron tantos años los que pasamos encompinchados y tantas las vivencias juntos que las historias fluían una detrás de otra. Bettina y Rosana no paraban de reír con nuestras locuras.

—¿Te acuerdas la vez que nos detuvieron los policías y nos dejaron toda la noche presos en la prefectura?

A Roberto le brillaban los ojos mientras me hacía la pregunta. Bettina volteó a mirarme interrogativamente y yo a la vez debo haber puesto cara de acertijo porque Roberto se apresuró a agregar:

—¡No puede ser que no te acuerdes! Si tuvieron que ir nuestros padres a la prefectura porque aún eramos menores de edad. Tal vez eso fue lo que nos salvó de que no nos dejaran detenidos, porque aún no cumplíamos los dieciocho años.

—Esa historia nunca me la has contado, papi. Dijo Betina con tono pícaro y un dejo de censura.

—Creo que Roberto está confundido de amigo, yo no recuerdo eso. De hecho, no recuerdo que me hayan detenido nunca…

—¡No puede ser que no te acuerdes! Varias veces estuvimos a punto de que nos agarrara la policía por andar de tirapiedras en el liceo y más tarde en la Universidad…

—¿Tirapiedras, yo? —Dije cada vez más asombrado—. En mi vida he salido yo a manifestar…

—Me estás vacilando —dijo Roberto—, me estás mamando gallo.

Ante mi mirada de extrañeza, Roberto insistió:

—Coño, José Alfredo, si vivíamos en una sola protesta, peleando por los Derechos Humanos y queriendo liberar al mundo de las injusticias y la represión…

—Te prometo que estás confundiendo o mezclando historias o amigos. Yo no salí nunca a protestar ni a tirar piedras. Sí me acuerdo que tú vivías hablando de la justicia y la libertad, pero yo jamás salí a protestar contigo, y mucho menos me detuvieron por eso.

Roberto empezó a verme con algo de rencor en la mirada, estaba descolocado, insistía en la historia de la detención. Decía que habíamos lanzado unas molotov a la estación de policía, que nos habían perseguido y que yo había tropezado con una piedra, había caído y me había clavado unos vidrios rotos en la rodilla.

—Empezaste a llorar tirado en el pavimento. Cuando volteé, te vi desesperado y el pozo de sangre sobre el asfalto y el pantalón manchado y roto con algunos vidrios aún incrustados. La policía ya estaba cerca y yo me regresé para intentar de que te levantaras y siguiéramos corriendo, pero tú no parabas de llorar y entonces la policía nos alcanzó y nos detuvo. Esa noche no paraste de llorar, hasta que, al día siguiente, nuestros padres nos buscaron y nos sacaron de la prefectura…

—Quién sabe con quién te pasó eso, Roberto, te prometo que no fue conmigo…

—¡Coño, con quién más iba a ser si sólo salía contigo en esa época! —Roberto estaba realmente cabreado—. Si todo el mundo hasta llegó a pensar que éramos maricones porque siempre nos veían juntos y cuando no te quedabas tú en mi casa, me quedaba yo en la tuya…

—Bueno, sí. Todo eso es verdad, pero lo de las protestas y la detención no fue conmigo…

Rosana intervino para cambiar el tema y bajar los ánimos.

—Bettina, me tienes que dar la receta del cheese cake. Estaba realmente delicioso.

—Claro, ahora te la anoto para que te la lleves. Y les pongo en un tupper unos trozos para que lleven para el desayuno con un buen marrón. Es muy fácil de preparar.

Roberto no volvió a hablar en lo que quedó de velada. Bettina y Rosana se encargaron de llevar la conversación por los caminos habituales de lo doméstico. Yo no podía creer que Roberto se hubiera inventado semejante historia, pero preferí no insistir en el tema. Nos terminamos la segunda botella de vino escuchando a las mujeres hablar de las cachifas y de ropa y zapatos, hasta que Rosana dijo que ya era tarde y debían irse.

A la mañana siguiente, mientras estaba sentado en la poceta leyendo El príncipe de Maquiavelo por enésima vez, entró Bettina emocionada con el periódico en la mano:

—¡Papi, papi! Mira lo que salió hoy en el periódico.

Tomé el ejemplar de El Nacional que me ofrecía y vi la foto de unos estudiantes encapuchados tirados en la calle con las manos amarradas a la espalda y unos policías que seguían dándoles patadas.

—Bien merecido se lo deben haber tenido —dije sin comprender porqué Bettina estaba tan emocionada con la noticia—. Rezando no estarían si estaban encapuchados y los agarró la ley.

—¡No es eso, papi! Mira lo que dice mas abajo. ¡El presidente anunció que te nombró Ministro de Interior! Ahora la ley vas a ser tú.

Alcé el periódico para leer bien el pequeño recuadro debajo de la foto principal:

José Alberto Escalante, nuevo ministro del Interior

Ante la ola de protestas estudiantiles que se ha desatado contra el régimen…

—Papi —dijo Bettina mirándome la rodilla—, yo no puedo creer que no recuerdes cómo te hiciste esas cicatrices tan feas que tienes en la pierna.

—Te he dicho mil veces que no me acuerdo. Supongo que alguna caída cuando estaba muy pequeño. Vainas de muchacho. Dame un beso y más respeto que ahora estás hablando con el ministro. Prepárame un traje que tengo que arreglarme para ir a Miraflores a hablar con el presidente.

Tac, tac, tac… 300

20 enero, 2018 § 1 comentario

¿Qué pasó, Mario?

Llegaste. El camino fue el mismo que habías trazado mentalmente. Hasta allí, todo fue como lo planificado.

Entonces, ¿qué?

No pudiste. No quisiste. No tuviste valor. No tuviste —por fortuna— oportunidad. Había tanta gente. Estabas de suerte.

Habías pensado en comenzar con “Te agradezco una taza de café“. Y la tuviste. Te dieron tu taza de café, dos tazas. “Estoy mal. Ayer te dije que no estaba a nivel de un tiro, pero sí lo estoy“.

Te tomaste el café y todo desapareció, todo lo pensado se esfumó, ya no había nada, sólo el tac, tac, tac… 16.

No quiero que me preguntes, tampoco me interesa (tac, tac, tac 28) si me entiendes o no…

Hasta se te olvidó aquella frase que se te ocurrió y que te gustó tanto. Sólo jugabas (tac, tac, tac… 37) y mirabas.

Toda esa gente, el viaje, el estudio… todo en tu contra.

Es más, prefiero que no haya ni preguntas ni comprensión (tac, tac, tac… 50). No sé, estoy mal desde hace días, no sé cuántos“.

Nunca haces las cosas como las piensas. Nunca puedes hablar como lo has pensado. No importa. Pensar te ayuda a ordenar tus sentimientos y a desahogarte.

De eso se trata, Mario, de sacar, de echar al aire. Nihilismo, misantropía, ateísmo, No olvidar y olvidar.

Son cosas de las que necesito hablar y no acostumbro hablar solo (tac, tac, tac… 66). Sólo necesito un siquiatra. Pero, yo no creo en siquiatras“ (tac, tac, tac…. 68).

Tu no puedes, Mario, nunca has podido hablar. Nunca podrás. Es la telenovela, Mario. Eso es. Tú no eres una telenovela, tú no te ves como una telenovela.

Y ahora, ¿qué vas a hacer? Escribo. Escribe. Escribir. Escritor frustrado. ¿Para qué? La gaveta es grande, escribe que allí cabe. Es lo único que te queda, escribir.

(tac, tac, tac… 75) “Yo sé que tú eres la persona, pero tú no escuchas sin preguntar. Tú todo lo quieres o pretendes entenderlo. Y no es así (tac, tac, tac… 88). Esto no es una excusa para no hablarte, pero sirve“.

Tienes suerte, Mario. De no haber sido por toda esa gente, las uñas que se pintaba, el viaje… habrías hablado y tú no quieres hablar. Tú no corres riesgos. Mario, hay que arriesgar. Olvida el miedo. Cobarde. Le temes a los golpes, no te gusta sufrir.

Si insistes, puedes lograrlo, la puedes tener. Pero no insistes, no acosas.

La imagen, “Tú bueno”, que ella llegue sola, que se equivoque sola. Sin culpas. ¿Y si no se equivoca?

Un riesgo. Cobarde.

Últimamente me he deprimido mucho (tac, tac, tac… 99). Te veo y me deprimo. Quiero que me oigas (tac, tac, tac… 105), pero me cuesta tanto saber qué es lo que quiero decir. Después de viejo me estoy volviendo existencialista. Yo creía que eso sólo daba a los 14 o 15 años (tac, tac, tac… 110). Pues no, yo cada vez me enrollo más”:

Te jodiste, Mario. Tenías el discursito preparado y te tuviste que comer el papel.

Reclamo. Siempre tienes que reclamar. Tienes la lengua muy larga. Y lo que no dices, lo gente dice que lo dijiste.

Hoy no te gusta, pero ayer sí. Mañana sí, pero hoy no. Olvídalo, tú no quieres culpas. Esperas todo, hasta lo indecible, para no tener culpa (clo clo clo, gallina siete pollitos).

Ya no creo en nada (tac, tac, tac… 125). En Dios (que se vaya a bañar). En abuelo, en mamá, en el tabaco, en mí… eso es lo que me pasa (tac, tac, tac… 129) que no creo en nada y soy muy miedoso. Si no creo, ¿a quién llamo cuando tenga miedo? (tac, tac, tac… 136). me da miedo no creer. Pero no soporto tener que creer que creo (tac, tac, tac… 143):

¡Ay, Mario! Olvida. Olvida aquella puerta de los seis años. Ya murió. Tú no quieres ser complicado, pero lo eres. Te gusta ser complicado. Eso seduce. El seductor es mejor que tú, Mario. Por lo menos, no se enrolla. ¿Cordelia murió?

Tú sí te enrollas, Mario. Claro, con algunas cosas. ¿Y el sabor, Mario? ¿Y tu mano olorosa a sexo ajeno? Eso sí no te importa. ¡Si hasta miras a los ojos! Sinvergüenzra. Cobarde.

Son rollos raros (tac, tac, tac… 163), sin explicación. Y al final, eso, el rollo otra vez. Y no tengo cómo descansar. Todos los días lo mismo. Pero, a veces, no aguanto. No lloro, porque no sé llorar. (tac, tac, tac… 171), y si lo hago, miento. Pero es que yo soy una mentira, una apariencia“.

No volviste a misa. ¿Y el ruegapornosotros? Te jodiste. Cada vez te jodes más. Y si rezas antes de dormir, te envainas. Exorcismo, Mario, aguabendita, Santateresitadejesús, ruegapornosotros. ¡Ya basta, Mario! ¡Deja a un lado lo místico convencional y besa al diablo! Tú eres como la ouija y no como el Cristo que viste salir del tronco.

(tac, tac, tac… 182) “El peo mío es lo acomodaticio. Yo soy un comodín o un espejo. Un vacío que la gente tiene que llenar (tac, tac, tac… 189). Si me quieres vano, soy el padre de los estúpidos. ¡Ah, pero aquel me quiere coñuemadre! y, entonces, soy Robespierre. Y ella me quiere filósofo, y yo maté a Sócrates (tac, tac, tac… 205). Yo soy la cicuta. Mi vacuidad me da náusea. La imagen. Ese es mi gran peo (tac, tac, tac… 208). La imagen“.

Esa foto que tienes en la pared, Mario, ese Jesús, es un drogadicto o, tal vez, un homosexual. En esa foto no crees, pero la tienes allí, mirándote.

¡Pa´l coño con el libreto! Te cambiaron el escenario y los personajes, Mario. Déjate llevar por ellos. Siempre lo has hecho. Tu papi lo resolverá. Habla del tiempo, “Meses de calor“. Inventa un sueño. O haz que sean ellos los que hablen y tú escucha sin oír, como siempre.

A ti qué te importa si la deja el avión, o se cae. Caer sin llegar al fondo, Mario.

Perdóname (tac, tac, tac… 225). No sé por qué me repugnas tanto hoy. Sí, sí lo sé. Es el deseo reprimido. Eso ya me pasó una vez, hace tanto tiempo (tac, tac, tac… 231). No me hagas caso. Esto se pasa rápido. La próxima vez, te hablaré de libros (tac, tac, tac… 242), García Márquez, Sábato, El Ulises (tac, tac, tac… 247)… Hoy sólo escúchame. Mejor dicho, mírame (tac, tac, tac… 260) y no me hagas caso. Son sólo lucubraciones mías (tac, tac, tac… 261), sinsentidos, lugares comunes. Mañana te veo y no me acordaré de la bosta que hablé hoy” (tac, tac, tac… 263).

¿Ves, Mario? Dime qué hiciste el papelito de las anotaciones. ¿Te lo tragaste? No hablarás nunca. Mañana la cagas de nuevo al intentarlo y no lo entenderás.

Dios te bendiga por tu paciencia (tac, tac, tac… 271). Ya mañana, ella se habrá ido de viaje. Las uñas estarán pintadas (tac, tac, tac… 295), ya no estará este juego cerca y, tal vez entonces, yo pueda hablar” (tac, tac, tac… 300).

Golcar Rojas, enero 2018

Textículos del revolucionario 22

18 junio, 2017 § 1 comentario

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“Cuánta razón tiene el camarada Jorge Rodríguez cuando dice que la oposición fascista está escalando la violencia porque están desesperados los golpistas. Por eso es que yo no me pierdo a las 10 de la noche sus análisis en La política en el diván, el programa que tiene en VTV, el único canal, junto con Telesur, que en verdad informa lo que pasa y desmonta las mentiras de la ultraderecha. Es que como él dice, la violencia es la única carta que tienen los disociados, porque saben que el pueblo está resteado con la revolución del presidente obrero y el legado de paz y amor del comandante supremo y eterno. Tanto han escalado los niveles de violencia, que fíjese camarada, que los escudos que usan para dizque defenderse de la supuesta represión son cada vez más grandes y más coloridos. Ya lo que falta es que les pongan a mujeres con las tetas al aire para distraer a los pobres Guardias y policías nacionales que lo único que hacen es arriesgar sus vidas para defender la democracia. Tanto escalan la violencia, que sacan a protestar viejos de 70 y 80 años que tienen mucha más experiencia en la violencia fascista que los guardias y policías imberbes. ¡Y se quejan porque los matan con metras y trozos de cabilla! ¿Acaso no ven que esos escudos tan agresivos no los traspasan ni de vaina los perdigones de goma? Yo todo eso lo entiendo perfectamente cuando el camarada Jorge lo explica sencillito en su programa. Es que es como si acostara en el diván a la derecha violenta y golpista y la desnudara en todo su terror fascista”.

***

“Yo te digo una vaina, camarada, yo no sé para qué el presidente obrero se pone a perder tiempo con eso de la Constituyente comunal o popular o como se llame. Esa vaina de hablar con el CNE y después postularse y después seleccionar a los constituyentistas –que dicen los que saben que no se dice así, que son constituyentes, pero si el presidente y la camarada Tibisay los mientan así, es que es así–. Y después ponerse a discutir que si este artículo sí y este no. Que si esta palabra es fea y es mejor aquella. Esa vaina es una perdedera de tiempo y el país no está para perder más tiempo. La nueva Constitución tiene que salir pronto para darle un parao a los violentos de la ultraderecha golpista que tienen el país embochinchachado y matando a su propia gente, porque ya el camarada Reverol los desenmascaró, los muy malditos se disfrazan de militares para matar a su propia gente en las protestas y decir que es el réeeeegimennnn. ¡No joda! Que se reúnan en una pieza los camaradas Nicolás, Cilia –que no le pierde patada al presidente obrero no sea que se le alebreste con una más joven–, Delcy, Carmen Meléndez, Juan Escalona y Mario Silva, el de La Hojilla, que ese pana sí sabe de constitución y leyes, y redacten esa vaina en una tarde y al día siguiente montan una encuesta en Twitter para que la gente diga que sí está de acuerdo con la nueva Constitución más perfecta de la bolita del mundo, y perro a cagar. Se acaba con los disociados de la ultraderecha y Venezuela sale de todos sus peos y se acaba la guerra económica y escasez y toda vaina. A ser felices todos con la nueva Constitución”.

***

”Verga, camarada, al presidente obrero le están fallando las pilas. Yo no entiendo por qué ahora no convocan las contra marchas cuando los escuálidos fascistas llaman a sus manifestaciones violentas. Por ejemplo, camarada, los escuálidos están llamando a la Marcha de las ollas vacías, ¡Coño! el camarada Nicolás ha debido convocar para el mismo día y a la misma hora, la marcha de los Clap. Y salimos todos los revolucionarios con nuestra bolsa Clap a marchar para darles en la jeta. Claro, el peo mío es que ya hace tres meses que me vendieron la última bolsa Clap y lo que traía no me duró ni una semana, así que para salir a marchar, pues tendría que la comuna vendernos con urgencia aunque sea media bolsa. Pero eso lo pueden armar en un momentico, lo importante es marchar con las bolsas para que el mundo vea que lo de las ollas vacías es un montaje de los disociados de la derecha apátrida”.

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“Es tan evidente, camarada, la falta de liderazgo en la oposición, la ausencia de discurso político más allá de la violencia y el pro imperialismo yanqui, que tenía que salir una traidora dentro de nuestras filas, para erigirse en lidereza de la oposición. Yo siempre tuve mis sospechas con la Luisa Ortega. Por eso era que la camarada Cilia la detestaba y no quería que siguiera en el cargo y quería poner ahí a su comadre. Yo sabía que en cualquier momento esa peliteñida se nos volteaba. Y claro, ahora la ultraderecha golpista, falta de ideas y liderazgo propios, pues se le pega como parásitos que son. Ahora es “Santa Luisa” ¿Dónde te pongo que no te me partas? Ya no es la Fecal, ni la hiena. Ahora es la mujer maravilla. Qué sigan creyendo que van a poder con el camarada presidente obrero con recursitos de leguleyos. Esta traidora de la Luisa Ortega, cualquier día se autosuicida. O los mismos opositores asesinos y violentos la mandan a suicidar, para echarle la culpa al réeeeegimennnn. Ya vas a ver”.

***

“Sinceramente, camarada, estos escuálidos no son más ridículos y cursis porque pa’ eso no dan cursos. Ahora andan como unas dolorosas, llorando lágrimas de sangre por el perro salvaje al que le tuvo que disparar en defensa propia el Guardia Nacional en Los Verdes. Es que si no le dispara, el bicho hasta lo deja eunuco. Entonces, después, ellos, en vez de curarlo, lo mataron pa’ decir que fue el réeeeegimennnn. Bueno, pues ahí están las plañideras, berreado por el malayo perro. Ah, ese sí les duele y lo sacan como bandera política para atacar a los oficiales que sólo quieren la paz del país, pero no dicen ni pío de los árboles –que también son seres vivos y sienten y padecen– que cortan los malnacidos guarimberos violentos, pagados por la ultraderecha. Tampoco se pronuncian de los pobres perritos callejeros que se queman o se asfixian con los gases lacrimógenos que sus protestas violentas obligan a lanzar a los camaradas Guardias y Policías para defender la paz y la tranquilidad. Esos si no tienen dolientes en la derecha. Esos carajos son capaces de prenderle fuego a los perritos y lanzarlos como molotov a las tanquetas de la Guardia Nacional que lo único que buscan es controlar con amor el orden público y preservar la paz”.

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“Coño, camarada, yo leo esta vaina, y hasta arrechera me da. Escucha: «La Sala Plena del Tribunal Supremo de Justicia, en ponencia de su presidente Mag. Maikel Moreno, declaró no ha lugar la solicitud de antejuicio de mérito realizada por la Fiscal General de la República, Luisa Ortega Díaz, contra los ciudadanos Magistrados y Magistradas principales de la Sala Constitucional del TSJ: Dr. Juan José Mendoza Jover, Dr. Arcadio Delgado Rosales; Dra. Carmen Zuleta de Merchán; Dr. Calixto Antonio Ortega Ríos; Dr. Luis Damiani Bustillos; Dra. Lourdes Suárez Anderson; así como los doctores Federico Fuenmayor Gallo y René Degraves Almarza…». Ya la otra vez el Tesejota le había dicho que no porque eso era una «Inepta acumulación de pretensiones». Y así van, de una en una. Haciéndonos perder tiempo. Yo no entiendo por qué el Tesejota no le hace caso al camarada Carreño y la decreta loca del culo y de la cabeza o por qué no saca de una vez una sentencia diciendo que la señora Fecal, como le decían antes los que hoy la defienden como lidereza, no puede volver a pisar un tribunal. Qué no puede pasar ni por el frente de la Magistratura, que allí no va a entrar a joder ni en fotos, porque no estamos para estar perdiendo tiempo diciéndole a ella que no, cuando hay tanta paz y tanto amor revolucionario qué defender”.

Textículos del revolucionario 21

27 mayo, 2017 § 1 comentario

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“Ahora sí es verdad que estos disociados de la ultraderecha nos vieron la cara de pendejos, camarada. Ellos son todos unos angelitos y nunca están haciendo nada. Salen a incendiar el país y a quitarnos la paz, pero cuando los matan, no estaban haciendo nada. Uno iba a comprar Harina PAN, el otro pañales, el coñito wayüu, no era que iba a saquear, sino que estaba haciendo turismo de aventura y al otro le llenaron el cuerpo de perdigones cuando iba a comprar comida. Después salen a culpar de todo al réeeeegimennnn del presidente obrero que lo único que busca en verdad es la paz, el respeto, la estabilidad y la tolerancia. Claro, se ponen a generar zozobra y pasa lo que pasa, una camarada, estresada, angustiada, nerviosa con tantas guarimbas violentas, en un ataque de nervios e ira se lleva por delante a un muchacho que, por supuesto, según los disociados, no estaba protestando, y salen a decir que la culpa es del camarada Diosdado, porque él, como buen visionario y conocedor de la psicología del ser humano, lo advirtió: ‘cualquier día un camarada obstinado se lleva a un fascista por delante con su camioneta, y salen a llorar‘. ¡Dicho y hecho! Pasó y ahora están con la lamentadera. No terminan de entender que la garantía de la paz es la revolución y, si no hay revolución, no habrá paz, porque saldremos con las armas a defender el gobierno legítima y democráticamente elegido. ¡No volverán!”

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“La camarada Tania tiene razón. Eso que hace Estados Unidos no es una sanción. Eso es injerencia en los asuntos internos y robo. Sí, robo, porque le están quitando a esos camaradas que les congelan bienes y cuentas, lo que les pertenece, lo que con mucho esfuerzo y sacrificio han logrado. ¿No se supone que los gringos se llenan la jeta diciendo que ese es el país de la propiedad privada y la libertad? Entonces, ¿por qué van a prohibir que los camaradas dispongan de lo que es su propiedad? Y, finalmente, camarada, suponiendo que esto, como ellos dicen, sea una dictadura, un réeeeegimennnn, como les encanta llamarlo, ¡eso no es peo del imperio! En ese supuesto negado, porque aquí jamás había habido tanta democracia y libertad, de que esto sea una dictadura, ¡ES NUESTRA DICTADURA! Y ellos no tienen porqué intervenir en nuestros asuntos internos. Como le dijo el presidente obrero ¡Donald Trump, go home!

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“Qué perversa es la oposición violenta y golpista. Han llegado al colmo de que en la marcha de Mérida, infiltraron dentro de la protesta de oposición, a un infiltrado de la misma oposición, armado y en una moto, disfrazado de colectivo de paz, para hacerlo pasar por un infiltrado del gobierno, que iba a matar gente en la manifestación. Son tan desalmados, que ni siquiera les duele dejar a uno de los suyos todo golpeado y sin moto con tal de montar sus mentiras. Al pobre hombre lo golpearon y le quemaron su moto, porque hizo varios disparos. Todo el mundo sabe que eso fue mandado por Capriloca que anda con su violencia desatada mentándole la madre cada nada al presidente obrero. Me da lástima con ese muchacho, por muy escuálido que sea, no se merece que los fascistas lo utilicen así. A lo mejor esa motico era su medio de sustento”.

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“Uish, paisano, menos mal que los camaradas del diario Pico Bolívar nos dijeron la verdá verdaíta, porque esos pingos violentos de la oposición fascista ya me habían hecho pensar que en verdá el comisario de la polecía de Mérida estaba amenazando con su arma a los de la ultraderecha que jalieron en su bailanta. Magínesé usté, camarada, que el comisario lo que hizo fue lanzar unos cuantos tiros al aire pa’ que los golpistas je dieran de cuenta de que él iba ahí pa’ protegelos de cualquier atentado de ellos mismos, porque esos son así, mandan a sus violentos a que ataquen a su gente pa’ después decir que jue el réeeeegimennnn. Puej los muy jueputas dijociados, cuando vieron que era el comisario, lo coñacearon y le quemaron la moto al pobre jombre, que lo que los jestaba era cuidando”.

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“Hay que ver que los disociados cada vez están más disociados y más brutos y violentos, camarada. Ellos ven que los revolucionarios estamos resteados con la revolución y con el presidente obrero. Saben, porque siempre, desde el tiempo en que el siemprevivo mandaba, el amado comandante supremo y eterno, se les ha dicho que la revolución es corazón, amor y paz, pero está armada, y siguen buscando verguero. ¡Será que les gusta que los matemos! No hay otra explicación. No terminan de entender que la revolución llegó para quedarse y que si los camaradas tenemos que matar a todos los fascistas para conseguir y mantener la paz, los vamos a matar. Ahí está, ayer nos echamos al pico a cinco coñitos burgueses y violentos en Barinas, que salieron a sembrar zozobra en tierra santa, porque la cuna del comandante supremo y eterno es tierra Santa, y ya están convocando a marchas. Después que no salgan con la lloradera porque les matan a los muchachos o los llevan para La Pica. Porque ahora les dio por pegar alaridos ¡MI HIJO! ¡MI HIJO! No joda, métanles cuatro correazos a esos coñitos y enciérrenlos con sus tablets y IPhones a jugar en el cuarto y no los dejen salir a perturbar la paz, si no quieren que se los jodamos. ¿Es o no es, camarada?”

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“Coño, camarada, menos mal que la caraja esa le volvió mierda el violín a ese guarimbero violento. Ellos se la tiran de santurrones, pero eso de los violines es una estrategia perversa, camarada. Ellos saben muy bien que está comprobado científicamente que la música amansa a las fieras, por eso ponen a los carajos a tocarles musiquita a los Guardias Nacionales y con el sonido los ponen mansitos, mientras los violentos disociados con los oídos taponados para no escuchar la música, se ponen más agresivos y lanzan las piedras a las tanquetas y escudos con más arrechera. Son tan maquiavélicos esos golpistas de la ultraderecha, camarada, que llevan en los bolsillos una estampa de San Marcos de León, con el felino con la cabeza humillada y otra de Santa Marta la dominadora, pisando a la serpiente, y les rezan antes de ir a protestar para que los pobres Guardias y policías, con la música y las oraciones, estén agüevoneados y poderlos joder. ¡Perversa, camarada, la ultraderecha es perversa y mala!”

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“Ay, qué ver, camarada, lo falsos que son los ‘humanistas’ de la ultraderecha violenta y golpista. Tienen casi 60 días en un llantén por los carajos esos que han fallecido en sus protestas violentas y llenas de odio, parecen plañideras de tanto que lloran, ‘Cry me a river’. Y salen moqueando a culpar a los Guardias Nacionales y a los colectivos de paz, que lo único que hacen es defenderse de los ataques violentos y llenos de odio de los fascistas. Hasta por la perra Negra esa, a la que le pegaron unos perdigonazos chillaron, porque los violentos son tan bestias que se llevan perros de ataque para las manifestaciones para que maten a dentelladas a los pobres policías nacionales. Pero quemaron a un pobre joven por ‘parecer chavista’ y de ese muchacho si no dicen ni pío. De nada que ahora salen a decir que él se buscó que lo quemaran, porque se infiltró o les grito ¡Malditos, yo sí soy chavista! O quién sabe qué otra vaina de esas que ellos inventan para tergiversar las cosas. Yo no digo ni un Que en paz descanse por los muertos de ellos, porque esos coños salen a buscar lo que consiguen. Salen a provocar a los Guardias y a los camaradas colectivos de paz y, pues, encuentran lo que buscan. Si no fueran provocadas, yo hasta lamentaría esas muertes”.

Textículos del revolucionario 20

21 mayo, 2017 § 1 comentario

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“Camarada, qué alegría más grande me han dado los malparíos de Dólar Today hoy. Cuando me metí a ver en cuánto está el paralelo para vender los 100 dólares que les mando mensualmente a mis familiares chavistas en Venezuela, que están en el ladre y pasando roncha, porque como nunca quisieron meterse en los negocitos que yo les proponía con Cadivi y con el contrabando de gasolina pues no tienen ni dónde caerse muertos. Pues, a lo que vi en la página que va casi por 5.500 bolívares casi aplaudo. Eso es un notición, porque así me rinden más los dólares que me traje, camarada. Es que yo si que supe aprovechar las oportunidades de negocio que me dio la revolución, hasta comida y medicinas bachaqueé. Cuando vi que ya tenía suficientes dólares como para vivir el resto de mi vida sin trabajar y que los escuálidos no iban a dar tregua con la guerra económica y era un peligro seguir en Venezuela, porque hasta me podían secuestrar, me arranqué pa’ cá. Invertí una parte en los tres gimnasios y los dos car’s wash que monté y a vivir la vida feliz. Pero, como me da vaina con los pendejos parientes que se quedaron allá, pues les mando alguito, pa’ que sobrevivan y sigan luchando para defender al presidente obrero, a ‘el legado’ y a la revolución”.

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“Cómo no van a estar repeliendo y arrinconando esos gochos a los guardias nacionales, a las policías y a los colectivos, si esos desgraciados contrataron un montón de paramilitares colombianos, a unos tipos del mossad, a unos carajos de la CIA y hasta a ninjas japoneses. Eso de que ‘Es el pueblo con palos y piedras que sale a defender su causa’ es pura paja, camarada. En esos pueblos, ya no queda ni un solo habitante nativo, son puros extranjeros traídos por la ultraderecha a ocupar esas ciudades. El Uribe es uno de los que pagó millones de dólares a los paramilitares colombianos para que se instalaran ahí. Y el Cochez, de Panamá, y los españoles panas de Leopoldo López. Es todo un complot internacional de la derecha golpista, camarada, para atacarnos desde adentro. Yo sé que es así, de muy buena fuente, de la alta dirigencia del Psuv me llegó la información”.

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“Mire, camarada, yo como especialista en conflictividad social y política le puedo asegurar que aquí en Venezuela lo que está pasando es nada. Todo lo que sale en las redes sociales es puro invento y montaje de los disociados de la ultraderecha rancia. Toman imágenes de Irán, de Siria, de la primavera árabe y hasta de las dictaduras argentinas y chilenas, y las suben al Twitter diciendo que son de aquí de Venezuela. ¡Y les ponen hora y fecha de hace cinco minutos! De broma no dicen que son imágenes de lo que va a pasar en media hora. Yo vivo aquí, camarada. Y salgo a hacer mis compras en los nuevos supermarket y ahí consigo de todo importado y sin hacer colas. Claro, pago los precios astronómicos que ponen los escuálidos con su guerra económica, pero como yo he podido ahorrar con los negocitos que he hecho gracias a la revolución, pues no me pega tanto. Vendo todas las semanas 100 dólares, que no son nada, y con eso hago mi compra semanal. Y salgo a la calle y las calles están tranquilas y en paz. La gente feliz. Todo está tan absolutamente normal, que a los violentos de la ultraderecha no les quedó otro camino que salir en el exterior a hacer escraches a los camaradas que están viviendo afuera, llevando y predicando la palabra del comandante supremo y eterno, porque aquí las protestas de los disociados no tienen vida. Razón tiene el presidente obrero, al decir que los chavistas somos los nuevos judíos del mundo. Nos persiguen en todos lados y, si pudieran, nos meterían en hornos de gas para exterminarnos esos fascistas de mierda. Y perdón por mi francés”.

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“Qué visionario fue el comandante supremo y eterno, que Dios tenga sentado a su izquierda en su santa gloria, y cómo conocía la esencia fascista y golpista de la ultraderecha de este país. Él sabía muy bien de lo que son capaces estos vende patria y por eso insistió en que se formaran los colectivos de paz y les repartió sus armas, sus fusiles, las motos. Es que si no fuera por los colectivos que salen a enfrentar como unos valientes a esas hordas revoltosas de pitiyanquis que salen a incendiar y a llenar de zozobra el país, ya Venezuela estaría convertida en una hoguera, ardiendo por los cuatro costados, porque los violentos fascistas lo que quieren es quemar y destruir. Los colectivos son tan buenos, que en algunos sitios han roto las santamarías y llaman al pueblo para que saquee el local y ellos no se llevan ni un par de zapatos. Y menos mal que el presidente obrero continuó repartiendo fusiles para defender la paz, porque la pobre Guardia Nacional y la policía nacional no se darían abasto para combatir tanto delincuente disociado que está incendiando las calles”.

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“Hay que ver que la perversión de los disociados no tiene límites. Yo no dejo de sorprenderme, a pesar de que conozco muy bien de lo que son capaces, camarada, ¿Usted sabe lo que es que mandaron a matar al jefe de archivos del indio ese comemierda de Amazonas que ayer andaba con su mariquera haciendo show con plumas y maracas, dizque para tumbar con brujerías al presidente obrero legítimamente elegido y legado por el comandante supremo y eterno? ¡Es que no tienen temor de Dios! Para ellos la vida de un ser humano vale menos que la de un perro. Así como ponen a niños de carne de cañón para que los guardias que defienden la paz y la revolución les disparen y los maten, así mismo mandan a matar a cualquiera. Ahora salen a decir que fue un sicariato encargado por el réeeeegimennnn en venganza por el Dabukurí, ya vas a ver, camarada. ¡Ojalá Telesur se les adelanté y digan la verdad como es”.

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“Definitivamente, la gata angora se queda pendeja al lado de los escuálidos. A esos disociados nada les acomoda. Todo lo manipulan y tergiversan para echarle mierda al réeeeegimennnn. El presidente obrero luchando por mantener la paz, por hacer una Constituyente de paz y amor y ellos jodiendo y queriendo armar drama por todo. Ahora andan con una lloradera por el indio ese que encontraron amarrado y quemado, como si se hubiera achicharrado. Unas quemaítas ahí que con pasta de dientes se le curan. ¿Quién los entiende? Si dejan que esos coñitos entren al Sambil a saquear, joden porque los comunistas no respetan la propiedad privada y dicen que son los colectivos los que saquean y por eso no los reprimen. Si joden al coñito, que son sádicos y torturan. Ahí están, con un drama porque les caen bombas en las casas. ¡Coño, pero si se ponen a abrirle las puertas para esconder a los estudiantes violentos de la derecha que protestan ¿Qué esperan? Tienen que lanzarles bombas para fumigarlos como ratas y que salgan y respondan ante los tribunales militares. Si no quieren gas del bueno en sus casas, que no escondan a los violentos, golpistas, fascistas de la ultraderecha. Así de fácil”.

Textículos del revolucionario 19

16 mayo, 2017 § Deja un comentario

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“Qué maquiavélica es esa Lilian Tintori, camarada, tiene la maldad de las rubias de Hollywood. Yo, hubo un momento en que hasta lástima sentí cuando vi las fotos de esa mujer en Italia, amarrada con cadenas frente al Vaticano, pasando frío, porque pensé, ‘Bueno, sí, su marido es el monstruo de Ramo Verde y se merece hasta cadena perpetua por haber atentado contra un presidente legitimo y demócrata elegido por el pueblo, pero es su marido y el padre de su hija’. Pero no. Ahora es que vengo a caer en cuenta, gracias a la información de VTV, que sí nos mantiene informados; que lo de encadenarse allá, no fue más que un parapeto, ¡una mampara para encubrir el verdadero propósito de su viaje a Italia! La catira oxigenada esa fue a comprar un cargamento de Nutella para traerlo y sobornar a los muchachos para que salieran a guarimbear. Claro, ella sabe que un muchacho por un frasco de Nutella es capaz hasta de matar a su madre. ¡Es mala, camarada! Más mala que Alexis Carrington en Dinastía. La que tendría que estar presa en Ramo Verde es ella, que debe haber azuzado a Leopoldo para que hiciera lo que hizo”.

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“Camarada, menos mal que esos policías hoy en Chacaíto tenían todos sus equipos antimotines QAP porque hay que ver lo peligrosos que pueden ser esos viejos violentos de la ultraderecha. Ellos fingen ser unos viejitos inofensivos, pero si no es porque les rociaron su gas pimienta, le hubieran metido los bastones por el culo a los agentes. Yo por un momento pensé que unos se iban a parar de las sillas de ruedas y se las iban a encajar por los cascos a los pobres policías que los miraban aterrados. A esos pobres muchachos se les veía el pavor en los ojos ante la agresividad de esos viejos golpistas. Yo vi a unos viejos persiguiendo en las sillas de ruedas a unos policías en moto que si los hubieran alcanzado, no sé qué masacre habrían cometido. Es que no hay ni un solo opositor joven o viejo que no esté cundido de odio y violencia. Menos mal que el gobierno legítimo y constitucional del presidente obrero tiene equipos para repeler con paz a los violentos fascistas ”.

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“Ya los escuálidos están haciendo virales las fotos de los policías rociando gas a los adultos mayores en Chacaíto y diciendo que es gas pimienta. Son unos degenerados que les encanta manipular y tergiversar la información. Claro, ponen esas fotos y cualquiera piensa que es que los policías están atacando a la gente con mucha juventud acumulada, cuando la verdad es que los efectivos, como vieron que los viejitos tenían dificultad respiratoria por el esfuerzo al marchar, se pertrecharon con bombitas de Berodual y Spiriva y eso era lo que les estaban rociando, puros broncodilatadores para estabilizarlos y que normalizaran el ritmo cardíaco y respiratorio. Si ningún gobierno antes de la revolución había querido y atendido tanto y tan bien a los abuelitos. Y sacaron una etiqueta: #SinRevolucionNoHayPension para hacer creer que el réeeeegimennnn coacciona a los viejitos para que no protestes. Son perversos. Ojalá VTV y Telesur saquen esta noche en los noticieros la información como es, para desmontar las mentiras que los escuálidos de mierda hacen rodar por las redes”.

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“Yo toy burda de depre, camarada –Dame una pataíta a ver si se me equilibra el biorritmo–. Lo que le hicieron al camarada Paul en Colombia no tiene perdón. Se me partió el alma cuando lo escuché con la voz quebrada –¡Verga, pana¡, ¿no tienes alguito ahí pa’echar este joint? Esto está pangola pa’l bajón que traigo. Necesito speed–. ¡Pana, casi se echa a llorar! Él, que es una institución del rock latinoamericano y que lo vengan a sacar así de la programación, ¡por chavista! ¡Pero si hasta ayer Santos andaba de pipí agarrado con el camarada Nicolás! Coño, pana es burda de chimbo. Yo que pensé que el panita Paul, de repente y tal, me traía un puchito de la colombiana que es tan buena. ¡Cómo lo dejaron con los crespos hechos y recién pintados! Pero, sí él es un artista, y en el arte no importa la política, porque el arte está por encima de eso. Yo creo que la camarada Delcy tiene que mandar una nota de protesta, esa jeva desde la Cancillería tiene que reclamar. Además, esa vaina es atropello a la tercera edad, es discriminación de ancianos. Ese Correal es un maldito discriminador y eso es un delito de lesa humanidad. Delcy tiene que reclamar de Cancillería a Cancillería y que si no indemnizan a Paul con unos cuantos dólares o unas cuantas panelas de la buena, que le pongan a los colombianos los tanques en la frontera, como hacía el comandante supremo y eterno y los cachacos se cagaban y hacían de una lo que él decía ”.

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“Yo creo que Podemos tendría que iniciar una investigación en el Congreso de los diputados para que se averigüe de dónde sacan los López tanto real para pagar ese montón de escuálidos agresivos que están escrachando a los camaradas chavistas que van a España. Esos deben ser de esos venecos que se fueron a España con el pasaje y una mano alante y otra atrás, y para sobrevivir allá, pues les aceptan los euros a la ultraderecha rancia para acosar y maltratar a los camaradas dignos como Maripily. Al pobre Chadderton lo hicieron correr asustadísimo. ¡Hacerle eso a un anciano! Y ¡A Mario Isea hasta lo secuestraron los violentos esos! Y les gritan cosas horribles. ¡Enchufada! Le decían con odio a la pobre Maripily, con tal grado de agresividad que ella, que hasta a Gladys Rodríguez le habla golpeado en las entrevistas, estaba aterrada, encogida de hombros. Es que cualquiera de caga en un ataque así de virulento. Y menos mal que la escoltaron dos policías, porque si no, la linchan… Pa’ mí que esos coños son unos pagados por los López y otros por la CIA, porque si no, ¿cómo se explica que sepan dónde están los camaradas? Tienen que ser espías de la CIA que los tienen vigilados porque los gringos le tienen pavor a la revolución y al poder del presidente obrero… Si yo pudiera mandarle una solicitud al camarada Pablo Iglesias para que investigue esa vaina… Yo no creo que España se vaya a calar tener espías de la CIA siguiendo revolucionarios chavistas”.

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“Ay, sí, los escuálidos se horrorizaron cuando el Estado Islámico derribó templos en Palmira y las estatuas asirias de Mosul. Eso les parecía de bárbaros. De salvajes. Pero viven azuzando a que la gente tumbe y queme las esculturas que han sembrado del presidente Chávez en todo el país y engalanan las ciudades. Celebran que tumbaron el busto en Táchira y quemaron las de Perijá y Pariaguán. Para eso sí no tienen sensibilidad artística, los muy desgraciados. Sólo les duelen el poco de piedras y ruinas. ¡No joda! Al que agarren tumbando estatuas del comandante supremo y eterno, lo tienen que llevar a juicio militar. Eso es ataque al patrimonio público y destrucción de patrimonio artístico y cultural de la Nación, Camarada. Que les den pena máxima y castigo de aislamiento. ¡A pan y agua! Y lo mismo a los que lancen molotov, pintura y mierdatov a las tanquetas o le arrebaten los escudos a los policías y guardias nacionales. ¡Presos por atentar contra el patrimonio del Estado!”

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