“Pido, prometo y pago”- Imágenes perturbadoras

4 julio, 2016 § Deja un comentario

 

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Jorge L. Santos y Cristian Espinosa

Frente a las imágenes de Jorge Luis Santos García, a uno lo asaltan las dudas.

Uno recorre la inmensa sala del Maczul con la sensación de no saber exactamente a qué acto está asistiendo.

¿De qué nos hablan esas fotografías en blanco y negro?

Surge la duda de si asistimos a un acto de fe o a una penitencia. No logramos discernir si las personas que vemos son devotos o son reos.

pido¿Piden perdón o maldicen?
¿De qué se trata?
¿Es el paso de una procesión en Semana Santa? ¿Es un exorcismo? ¿Es la incorporación de un espíritu o la expiación de una culpa? ¿Agradecen un milagro concedido o maldicen la vida miserable que viven?

Las manos, los pies y las miradas muestran la tensión, el sufrimiento, la dureza de una vida difícil.

No vemos en estas fotografías el éxtasis de la fe, ni la tranquilidad de una devoción.

Vemos personas que sacan en procesión sus miserias, sus padeceres, sus culpas.

¿Remordimientos?

¿Es esa inclinación del cuerpo señal de sumisión, humillación o sometimiento?

Por esa incapacidad definir con precisión lo que vemos, es, tal vez, por lo que algunas imágenes están total o parcialmente fuera de foco, «movidas», para mostrarnos ese torbellino interior de quienes asisten a un acto religioso como quien se aferra a un clavo ardiendo para no terminar de caer en el abismo.

La ambigüedad es el signo que predomina en la muestra de Santos García y uno sale con

más preguntas que respuestas. Más dudas que certezas.

La mirada recorre las fotos una a una y se va impregnando de desasosiego. Hay un sincretismo expuesto que nos perturba. Una ambigüedad e indefinición de emociones que hacen que terminemos perturbados, ansiosos. Temerosos la naturaleza humana. Temerosos de ese catálogo de seres que habitan las intensas imágenes de Jorge Luis Santos.

Dice Eduardo Segura en el folleto:

“Las imágenes de Jorge Luis Santos no son ni más ni menos que una transparencia de un alma sensible a representar un circo ceremonial que habla de una pornografía social. Bellas por la misma transposición del hombre como objeto de mustio padecer diario”.

Sin duda, en esos muros está captada el alma de los seres fotografiados,. Las manos en tensión, los pliegues de la piel de los rostros, los pies toscos, castigados acusan una historia de vida. Pero en las fotografías está también el alma y el impacto que esas personas petrificadas en la impresión fotográfica produjeron en el fotógrafo.

Salí de la sala sintiendo que había asistido más que a un acto de fe, a un aquelarre. Que había observado a unos seres perdidos que se buscan con violencia en una fe, con rabia y desesperanza en un credo. Desahuciados que se aferran al cielo para buscar algo de paz en la tierra.

pido3Pasado el impacto espiritual que dejaron las imágenes, uno vuelve en sí para descubrir otra parte de la realidad. El País que resiste, que lucha por seguir haciendo, por seguir creando. Por no sucumbir.

El museo de Arte Contemporáneo del Zulia sobrevive, como todos, a pesar de las circunstancias. Los aires acondicionados no funcionan. La iluminación de las salas con largos fluorescentes blancos -más parece la iluminación de una pollera de carretera que la de un museo-. En el techo se ven vacíos e inútiles los rieles de lo que en su momento fue una idónea instalación eléctrica con focos dirigibles para iluminar apropiadamente las obras.

En las áreas externas, los jóvenes se reúnen a compartir conversación y música para darle vida a un espacio que se niega a morir. La tienda del museo, también sin aire acondicionado, adapta sus horarios para mitigar un poco las inclemencias del clima zuliano. Así, todo el Museo es una muestra de lo que significa resistir, no abandonar. La pasión por el arte y la creación se imponen sobre las miserias de un país que parece querer castigar con furia la creatividad, la imaginación y la inteligencia.

El Maczul, afortunadamente, se niega a morir.

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Las fotos fueron hurtadas del facebook de Jorge Luis Santos

¡Feliz Navidad!

23 diciembre, 2015 § Deja un comentario

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