Intenso flash del país en el museo “Luis Chacón”

24 octubre, 2015 § 5 comentarios

image

He de confesar que cada vez salgo menos a la calle.

Entre la inseguridad personal que nos tiene sitiados y en toque de queda y mis pocas ganas de enfrentar la realidad del país ya parezco un monje de clausura. Encerrado en mi claustro, el temor se despierta cada día antes que yo. Temor a la violencia y temor a la depresión.

image

Salir a la calle es mantener un constante diálogo con el miedo. Es enfrentar el deterioro acelerado que día a día se posa sobre cada espacio del país sin que muchas veces lo notemos, pero sintiéndolo. La depresión y el desgano nos pueden muchas veces y al llegar a casa, luego de una salida, uno siente que le han arrebatado una importante parte del país.

Todo este soliloquio viene porque hoy, venciendo el pánico del despertar, decidí salir para ir a acompañar al amigo Javier Rondón en la presentación de su libro Plátano Bombón y otras piezas, publicado en la colección de dramaturgia Chucho Pulido, de Ediciones del Movimiento, Maracaibo, 2015.
Al llegar al Museo Municipal de Artes Gráficas “Luis Chacón”, se encontraban leyendo poesía los poetas Trina Quiñones y Ramón Miranda, evento enmarcado dentro del 4to. Festival de Poesía de Maracaibo que, finalmente y luego de haber sido pospuesto hace unos meses, vio la luz.

Me senté a escuchar con atención. A medida que transcurría la lectura, mi vista recorría la galería. Paredes blancas, con manchones, una cierta decadencia que para nada se compadecía con lo que recordaba yo de ese espacio. En la pared a mi izquierda, una galería de fotografías con caras de misses, de las coronadas reinas de las Ferias de La Chinita. En la de la derecha, imágenes de béisbol junto con esculturas alusivas al deporte rey de los zulianos. La pared del fondo, ostentaba un inmenso cuadro de Aldo Store con la Plaza de Toros de Maracaibo y la Basílica pintadas con la sombre negra de un toro que parecía salirse del marco. Junto a esta obra, una imagen de la virgen del Rosario de Chiquinquirá, La Chinita. A mi espalda, una obra de Sergio Sarcos, una colorida cruz de mediano formato.

Al centro, los poetas con sus poesías.

Fue como reencontrar en ese sitio la esencia de Maracaibo, como tener un intenso flash del país. Misses, béisbol, Fe, artes plásticas, poesía, teatro y literatura confluyeron en un mismo momento y espacio. Era una metáfora de Venezuela, un país venido a menos con capacidad de más. Con gente que se empeña con uñas y dientes para mantener en pie un poco de lo que aún queda.

El deterioro del país era patente en el espacio, en el modesto programa del Festival de Poesía hecho en papel bond. Pero, resaltaba sobre toda la ruina, el gigantesco esfuerzo de una gente que contra viento y marea y a pesar de que todo parece correr en contra, se esfuerzan por hacer país desde sus trincheras.

wpid-img_20151024_190644.jpgLuis Perozo Cervantes y Gabriela Rosas nos deleitaron con sus recitales de poesía. Con su complicidad de miradas. Sus guiños y sonrisas. La voz melodiosa, sentida y pícara de Gabriela retumbaría como un eco entre esas cuatro paredes y nos calaría hondo. Era, más que un recital, una puesta en escena teatral. Teatro de actores y texto. Nada mejor como preludio a la presentación del libro de Javier Rondón.

Aún no he leído Plátano Bombón, pero tenerlo en las manos es como cargar a un sobrino. Es un pequeño libro, en formato dieciseisavo, si no me equivoco y no perdí mis clases de diagramación. Una portada con un bonito diseño, que me honra al llevar una fotografía que hice de una pieza tridimensional de Javier. Debo decir que el interior, en cuanto a diseño, impresión y detalles, dista mucho de la calidad que

—estoy seguro, conociendo a su autor— el contenido merecería, y del precio del ejemplar. Pero eso es lo de menos. Viene a ser como un sobrino poco agraciado físicamente que nos seduce y enorgullece por lo bien amoblada que tiene la sesera y, en ese sentido, Javier Rondón nunca decepciona.

wpid-img_20151024_185947.jpgPétalos de flores bañaron a mi nuevo sobrino de la mano de una amena presentación de la actriz y maestra de teatro Diana Labrador.

Mientras escribo estas cortas líneas, no dejo de pensar en lo mucho que tenemos por hacer, por recuperar, por reconstruir, para poder encaminar estas ruinas de país hacia un resurgimiento. Se agradece el esfuerzo que gente como Luis Perozo Cervantes, Trima Quiñones, Gabriela Rosas, Enrique Romero, Javier Rondón,  realizan; así como la obstinación, la tozudez de los creadores, los poetas, los actores, los escritores, los artistas en general, quienes a pesar de todo y contra todo, se empreñan en seguir haciendo, en seguir produciendo, en seguir creciendo y haciéndonos crecer.

Eso se agradece. Y mucho.

Anuncios

¿Dónde estoy?

Actualmente estás explorando la categoría Javier Rondón en P(u)ateando la vida. Otro blog de Golcar.