“Los héroes del abuelo”, un libro joya

21 junio, 2017 § 2 comentarios

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Leer “Los héroes del abuelo” (Ediciones B Venezuela, 2017), la historia que escribió Mari Montes sobre aquella hazaña de 1941, cuando un equipo de béisbol “al que nadie le apostaba mucho”, se fue a La Habana a un campeonato y regresó, cubierto de gloria, a un país que lo recibió lleno de alegría y orgullo, es un instante de reconciliación con el país que fue, con la Venezuela que tuvimos, en la que los logros se alcanzaban luchando y trabajando honestamente.

Pero también, ver el libro es un deleite para la vista porque las ilustraciones de Gerald Espinoza llenan de un colorido vintage cada página con dibujos sencillos, casi infantiles que ponen imágenes al hermoso texto de Mari Montes.

Es inevitable llenarse de nostalgia al leer el cuento, recordar los sabores de la melcocha y los coquitos de la infancia, los juegos de niños como la perinola y los yaquis.

El nieto, en el sopor de su experiencia onírica, nos lleva a la Venezuela que muchos conocimos y  disfrutamos, donde los adolescentes de 15 o 17 jugaban en los parques, iban de paseo a bucólicos pueblos cercanos y no salían a recibir perdigones y balas persiguiendo un sueño de libertad.

Los héroes del abuelo” es un libro rescate, una pieza hermosamente diseñada que nos reconcilia con el gentilicio y nos reitera lo que fuimos y que, con la lucha que enfrentamos cada día, podremos volver a ser.

Dentro de ese afán de Mari Montes por enseñarnos el gran país que tuvimos, nos cuenta cómo a través de la radio se vivió la aventura de ese equipo de béisbol en el ’41 en La Habana y rescata el bello poema “Romance de campeonato ” que Andrés Eloy Blanco le escribiera al partido jugado, a la experiencia en Cuba y a la selección para homenajearlos y nos recuerda que fue Abelardo Raidi quien reunió a los mejores peloteros del país para formar el equipo que nos representaría con gloria y éxito en la Serie Mundial Amateur del ’41 en Cuba.

Y termina la historia con la emoción de Venezuela recibiendo a los héroes en el puerto y el Presidente Isaías Medina Angarita dando el día libre a todos los venezolanos para festejar el triunfo.

Los héroes del abuelo” es un libro para atesorarlo como una joya impresa y un cuento para que lean los niños y adolescentes venezolanos a quienes les han arrebatado muchas cosas, pero que en sus genes llevan impresa la huella de hazañas como la de los héroes del ’41.

Romance del campeonato de Andrés Eloy Blanco

 

 

Trato y retrato, memoria de un país en 120 imágenes

30 abril, 2017 § 1 comentario

Recorrer la muestra “Trato y retrato” de Carlos Germán Rojas es pasearse por una importante parte de la historia del país. Es un acto de reconciliación con el gentilicio venezolano. Es reconocer en esos 120 retratos de artistas plásticos y fotógrafos el país que fue, la Venezuela que esta república bolivariana implantada a sangre y plomo ha pretendido borrar para instaurar un país —un no-país— lleno de improvisación y artistas forjados en el afán de pasar la aplanadora y arrasar con la historia para hacer creer que antes de la revolución no había nada.

Los retratos de Carlos Germán Rojas, casi cuarenta años haciendo un registro de artistas y creadores, nos muestran esa Venezuela que aún subyace bajo el estercolero de artistas y obras panfletarias e impuestas desde el poder para intentar reescribir la historia del país a partir del criterio de arrasamiento de la historia real e imponer una historia de artificio con símbolos y códigos que se adapten al sentido de dominación y hegemonía que encarna el proyecto castro chavista que ya va por dos décadas.

“Trato y retrato” es escarbar, cavar en la memoria, reconocernos en unos rostros que hicieron el mundo artístico y que aún sigue resistiendo a pesar de la intención del régimen de hacer borrón y cuenta nueva.

Las fotografías son en blanco y negro y cada imagen muestra la esencia de cada personaje retratado a través de una gama infinita de grises, encuadres cerrados que nos permiten descubrir parte de los atributos y tendencias del artista fotografiado. Cada imagen muestra el pequeño mundo creador del artista, parte de su obra y, con las poses y miradas, nos señalan cómo es el retratado. Pero, también la esencia de Carlos Germán se revela en las fotos cuando juega con los grises, con las texturas, con las líneas que conforman todo un juego geométrico entre rectas, paralelas, perpendiculares, ángulos y diagonales, remitiendo al observador a los primeros escarceos del fotógrafo con el dibujo y la pintura geométrica en la que incursionó antes de dedicarse por completo a la fotografía para hacer un enjundioso registro de artistas y obras.

Son casi cuarenta años de fotografías, 120 creadores captados por el particular ojo de Carlos Germán, pequeñas piezas que al verlas en conjunto nos revelan el país que fue. La Venezuela que está oculta bajo estos escombros de revolución, bajo esta montaña de olvido y sangre del socialismo del Siglo XXI. Los artistas fueron captados en su mayoría en sus espacios de trabajo, en sus talleres. Son fotografías sin artificios, sin imposturas. Sólo el artista, su mirada, su gesto, parte de su espacio o de su obra, y el ojo de Carlos Germán que traslada a la imagen el conocimiento, tanto de la persona fotografiada —el trato—, como su capacidad para reflejar en la captura ese conocimiento del artista fotografiado —el retrato—.

A partir del 2005, el fotógrafo da el salto de la fotografía analógica de rollos de negativos, cuartos oscuros, químicos y revelados, a la fotografía digital. Per,o Carlos Germán mantiene su firma en cada imagen. En los encuadres, en la gama de grises que se empecina en mantener, en las líneas y figuras geométricas que continúan formando parte importante de la imagen y se las ingenia para intentar mantener ese grano en la imagen que sólo se consigue con la fotografía analógica.

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La exhibición cuenta con un hermoso libro en el que se reúnen los 120 retratos impresos en papel glasé y con textos de Douglas Monroy y Antonio López Ortega. La muestra es una selección de un trabajo mucho más amplio que consta de más de 300 retratos de artistas venezolanos y sus obras captados por la lente de Carlos Germán durante 40 años. Es un importante registro histórico que debe ser atesorado por cada venezolano.

IMG_20170430_213716Los jóvenes de este país, los venezolanos de menos de 30 años, no deben dejar de ver la muestra que estará exhibida en el Centro de Bellas Artes de Maracaibo hasta mediados del mes de mayo. Para todos los venezolanos es un registro importantísimo el realizado por el fotógrafo, pero en especial para aquellos que han crecido en la Venezuela chavista y bolivariana, a quienes les han pretendido hacer creer que antes de este caos y este panfleto cotidiano que vivimos no hubo nada. Como bien señala López Ortega:

“Hay allí una historia de la plástica nacional —sus protagonistas, sus testigos, sus hacedores—, que termina imponiéndose sobre la otra historia forjada, esa que se afana en afirmar que nunca hubo nada. Muy al contrario, esta es una exacerbación, un conglomerado, un tejido poderoso de señales, avenimientos y propósitos. Historia forjada a punto de esfuerzo, tenacidad, talento y verdad creadora. Nuestros grandes maestros, nuestros innovadores, nuestros visionarios, nuestros valores emergentes, nuestros soñadores.

(…)

Cuando un país se hunde, se desdice, se deshace, se niega a sí mismo, volvemos la mirada hacia lo que crean los artistas: allí se descubrirán claves para entender lo que de verdad ocurre. Los mejores sensores de una sociedad son aquellos capaces de extender sus antenas para medir si los gestos son añoranza de vida o si los actos son preludios de la muerte. Donde la sociedad es inconsciente de sus males, ya los artistas navegan midiendo las cargas de profundidad”.

Más allá de este caos en el que estamos sumidos, bajo los escombros del país que vivimos, aún permanece intacta la memoria de una Venezuela grande, creadora, creativa, y de eso consta “Trato y retrato”, es el registro del país que fuimos y que, sin duda, podemos volver a ser. Las imágenes que nos regala Carlos Germán Rojas son una parte importante y esencial de la memoria del país, de aquella Venezuela que está prohibido olvidar.

 

 

 

Para comprar el libro para kindle “Historias de tía Amapola – teatro para armar”

2 abril, 2017 § 1 comentario

Historias de tía Amapola, el libro

1 abril, 2017 § 1 comentario

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Historias de tía Amapola — Teatro para armar es una obra de teatro y son muchas obras a la vez. Es una historia nacida en facebook a partir de arrancarle pellizcos a la realidad de las noticias sobre Venezuela que no necesitan mayor tratamiento y manipulación para parecer piezas teatrales, cuentos o novelas tragicómicas y absurdas.

Son noticias llevadas a la ficción a través de personajes imaginados, pero que en algunas ocasiones se quedan cortos ante la avasallante y arrolladora realidad entre mágica y macabra que nos rodea.

Milagros

Historias de Tía Amapola es una pieza flexible, que se puede adaptar a las condiciones y exigencias de quienes la monten y que permite quitar y poner escenas de acuerdo al gusto e intención de quienes la produzcan o dirijan.

En principio, la obra tiene un esqueleto al que se le pueden agregar escenas que se anexan al final, quitando algunas de las existentes en el esqueleto propuesto para poner otras.

Igual sucede con el escenario que permite adaptarse a las capacidades de la producción.

EritzaTodo esto dará la posibilidad de mostrar, con una misma historia, diferentes obras que siempre mantendrán la esencia dramática del cuento. Es una obra que en sí misma muta, cambia, se adapta. Una obra para “jugar” en el sentido estricto de la palabra y en el sentido que se le da al vocablo en inglés y en otros idiomas como “Play”, “Jouer” jugar/actuar/obra.

FaithaLos personajes son ficticios y las situaciones han sido todas imaginadas o soñadas. Si a alguien se le parecen en algo a hechos reales, pues que se haga ver eso por algún médico. Tal vez sea operable.

Alberto Hernández con “Stravaganza” hizo latir de nuevo Italia en mi pecho

2 febrero, 2017 § 1 comentario

​A mí Italia me resultó un coñazo. Esa es la única manera que encuentro para explicar mi decepción. 

De hecho, mientras recorría las calles de Roma, tan pueblerina, tan arbitraria, con Termini, esa insoportable estación de trenes y autobuses, sofocante con el bochornoso calor del verano, desordenada y plagada de empleados  maleducados, con cara de culo. Hastiados también ellos del calor, supongo, no les queda ni una sonrisa o un gesto amable para atender a los turistas. Y el hombre aquel del guarda equipaje, fumando en ese sótano sin ventilación y gritando a los clientes sin importar si eran monjas, ancianos o turistas. Tal vez esa terminal de trenes sea un homenaje a Dante y su Infierno.

Bueno, el recuerdo me hizo perder el hilo de lo que iba a decir. Decía que de hecho, mientras recorría Roma, retumbaban en mi cabeza las palabras que muchos años antes me dijera Lolita Aniyar un día en que me comentaba sobre sus años en esa ciudad. “Tú tienes que ir a Roma. Es una ciudad como para ti”.

En su momento, sentí que lo que me decía la amiga era un halago, pero al recordar esa frase mientras mandaba a comer mierda a una dependiente de uno de los tarantines de Termini que se molestó porque le pedí información sobre cómo adquirir los boletos para viajar a Chiaravalle y me respondió golpeado y manoteando, que no molestara si no iba a comprar, pensé que tal vez el halago no fue tal, porque si en algún lugar no me gustaría vivir en ese momento, era en Roma. 

Luego, Milán fue otra decepción, sólo el cariño y la buena atención de mi querida Lorena hizo que el viaje valiera la pena más allá de el Duomo, las galerías Vittorio  Emanuele, y aquella callejuela de restoranes con videntes callejeros en sus mesitas de las terrazas y las columnas de San Lorenzo, con su noche callejera llena juventud y algarabía. De resto es un pueblo industrial sin nada del glamour que yo presentía.  

Venecia vale la pena sólo para las fotos y por el viaje en ferry, al menos, así la encontré yo en las pocas horas que la recorrí. Allí y en Roma me comí los peores ñoquis al pesto de mi vida y la peor pasta carbonara que pueda haber. 

Chiaravalle fue el cariño de la familia en un pequeño pueblo que muere a mediodía hasta las dos de la tarde y duerme con las gallinas. El paseo a Ancona de noche una delicia. Y el ragú de mi sobrina Peglys mejor que el de la nonna. 

Pero no era de este viaje a Italia en 2015 que quería hablar. En realidad, la digresión viene porque hoy leí el poemario Stravaganza de Alberto Hernández de un tirón e Italia volvió a latir en mi pecho como una tarea pendiente. 

Este poemario, editado en dos idiomas por Edizioni Eva en 2012 y  con traducción al italiano de Teresa Albasini Legaz es un paseo por Italia, por sus ciudades, por su historia, sus personajes, su música, arte y literatura. 

Uno recorre Roma desde el imperio, pasea por Venecia en una foto, Bari, Modena, Bologna… se encuentra con sus poetas y maestros de la pintura y la escultura. Ahí están Bocaccio, Dante,  Miguel Ángel, Leonardo Da Vinci, Petrarca, Vasari, Modigliani, Maquiavelo, Justiniano, Julio César…

Stravaganza es un ensayo escrito en verso, un recorrido poético por la bota de Italia, en versos cortos y precisos que en conjunto nos muestran un mapa físico, histórico y biográfico que hace que Italia palpite de nuevo en el corazón y que me invita a darle una segunda visita con más tiempo y menos sesgado por el prejuicio de haber sido inquilino por 20 años de unos italianos avaros y usureros a quienes posiblemente veía en cada grito destemplado escuchado por las vías romanas en un idioma que al leerlo en la traducción de los versos de Alberto recobra toda la magia y musicalidad.

Italia sigue pendiente, mientras tanto la recorro de nuevo con placer en los pulcros versos de Alberto Hernández. 

Mata el caracol, una novela de Milagros Mata-Gil

20 enero, 2017 § 1 comentario

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Mata el caracol de Milagros Mata-Gil es un rompecabezas. Esa es la sensación que uno tiene a medida que avanza en la envolvente escritura en la que cada palabra parece estar en el sitio justo y en el momento adecuado.

Pero el rompecabezas es como aquellos pequeños juegos de plástico en los que aparecía una imagen desordenada, con un trozo de la imagen en cada cuadro y un espacio vacío que permite ir desplazando las piezas en el tablero hasta conseguir ubicarla en su lugar y, al final, obtener la imagen oculta.

Es como la trama de una fotografía cuya imagen está compuesta por múltiples pequeñas fotografías y que al observarla desde lejos nos ofrece con nitidez la imagen global.

Mata el caracol es la búsqueda del padre, pero no como un hombre, sino como un origen. Es un viaje a los inicios. La reconstrucción de una familia desperdigada a lo larde los años. Es un recorrido contado con múltiples voces a través de la experiencia vital de los personajes.

Así, la voz del narrador muta, pasa de un personaje a otro. Ora es la abnegada sobrina que cuida al viejo Mata, ora es la voz poética y desquiciada del padre con aterosclerosis y demencia senil que desvaría en su habitación y, otras veces la voz de quien encuentra en un viejo escaparate las anotaciones que la cuidadora dejara guardadas en perfecto orden para que, al ser encontradas, tirasen de ellas como quien tira del hilo de una madeja para desenredarla.

Milagros Mata-Gil demuestra en este corta novela su maestría con el lenguaje, su habilidad para manejar los tiempos y una especial capacidad para darle a cada personaje su propia voz y estilo, con lo cual, a leer una parte del texto, sin necesidad de que esté especificado de quien se trata, el lector identifica con facilidad la voz de quien en ese momento tiene a su cargo el hilo de la narración.

Uno comienza a leer Mata el caracol, y como en una espiral de remolino la historia lo va arrastrando, lo seduce y conduce hasta que al final uno tiene en la mente un perfecto mapa de lo que fue la vida del viejo Mata y de sus descendientes. Un mapa que encajaría perfectamente en lo que podría llamarse literatura transgénero pues pasa de la prosa al poema y, por momentos parecieran escenas de una pieza de teatro. Milagros demuestra una maestría especial para pasar de un género al otro sin perder el ritmo, el tono y la calidad de la escritura.

Como la novela no se encuentra disponible en quioscos o librerías, me permito dejar por aquí el link para su descarga gratuita on line en PDF o para Kindle o epub para quienes quieran disfrutar de una buena historia, bien narrada y armada.

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«Textos de la concupiscencia cotidiana» en dominios amazon

31 octubre, 2016 § 1 comentario

Preparación

Inhale… Exhale… Cuente hasta diez… Abra su mente…

«Textos de la concupiscencia cotidiana» es una compilación de textos que calbalgan entre el cuento, el relato, el poema y la crónica salpicados de sexo y cotidianidad. Son historias en las que la fuerza vital la marcan el sexo y los impulsos sexuales. No son textos eróticos, son textos concupiscentes, historias «pecaminosas» en las que impera el impulso erótico y erógeno de los personajes, el cual determina el discurso y puede hacer saltar los prejuicios de los lectores y los sentimientos de culpa por ciertos hechos o actos poco comprendidos o asimilados por algunas mentes de personas que podrían haber sentido esos impulsos alguna vez o que no llegan a comprender, imparcial y desprejuiciadamente, el hecho de que algunos seres humanos tengan maneras diferentes de experimentar el sexo a las que conocemos mayormente.

Antes de afrontar la lectura es recomendable abrir la mente y liberar los prejuicios o, por lo menos, estar conscientes de esos prejuicios al momento de dictar juicios de valor sobre los hechos y los personajes.

Pueden picar en «BUY» para comprar el libro en amazon.com, en «SHARE» para compartir  la imagen y en «PREVIEW» para leer las primeras páginas del libro.

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