Narco micro—relatos. Historias con Tía Amapola 11

2 abril, 2016 § 4 comentarios

del rincón

Hoy, por fin, la tía Amapola volvió a aparecer. Tenía tiempo de no verla. Supuestamente, que estaba muy ocupada; pero me parece que estaba en un extreme make over porque la boca la tiene más inflada y al lado de los ojos, en lugar de las patas de gallo, se le ven unos bultos. Como inflamaciones.

Se me apareció como un ánima en pena en la puerta del cuarto. Sin una gota de maquillaje, con los pelos parados y con una bartola blanca que le arrastraba. Llevaba encima todos los collares que le ha puesto su padrino babalao y las pulseras de peonías y ojos de buey. Hedía a ron barato y tabaco de brujo.

—Ay, mi niño, desde que agarraron a Juanchito con la merca, no he pegado un ojo. Rezo día y noche, me he fumao caja y media de tabacos ¿No oyes como tengo la voz? Ya parezco Karla Luzbel.

—Ay, tiíta, botaste la cédula con eso de Karla Luzbel. Pero es que usted se lo toma todo muy a pecho, ni que ese Mayor Juan José fuera pariente suyo…

—Como si lo fuera, mi niño, como si lo fuera. Los socios y colegas son como hermanos, como sobrinos…

—Por cierto, tiíta, ya se acerca el 29, y dicen que los primos están cantando de lo lindo, cono dijo el Padrino ayer, cantando más duro que Plácido Domingo. Y el juez dice que más prórrogas no hay.

—Esa es otra vaina que me tiene mal y no sé si Padrino se atreverá a decirles a Fidel y Raúl que hablen con Obama ahora que va a La Habana, para que nos eche una manito con eso. Yo no puedo creer que si el negrito habla con el juez, no puedan pará esa vaina…

—Tiíta, los gringos no se manejan así…

—Ay, ya vienes tú con tus pendejadas pro yanquis, Si, claro, ellos son santos. No hay nada que con un buen fajo de verdes no se pueda conseguir, aquí, en gringolandia y en la conchinchina.

Me miró con los ojos puyúos y salió dando un portazo.

A veces siento que esa mente en cualquier momento se va a desmoronar.

***

«Papito mi rey, averigua bien esto y si es verdá, te lanzas una cadena a esa hora para que nadien vea esa vaina. Me llegó por guasac esto que te pego aquí:

‘hoy en CNN a las 10 d la noche con Fernando de Rincon entrevista a altos funcionarios de inteligencia que capturaron con droga sobrino de Cilia Flores sobrinos de la primera narco-combatiente e hijastro de Nicolas Maduro en Haiti en aviones de la empresa eveba propiedad de Diosdado Cabello rueda la cadena para que toda Venezuela vea la noticia..Por que a los Canales Venezolanos al parecer se les prohibio transmitir esa informacion…’.

Capaz es mentira, pero si es cierto te tienes que lanzar una cadena bien arrecha».

—Tiíta, ¿esto estás segura que es para mí? —le enseño a tía Amapola el teléfono con el mensaje que me acaba de mandar—. Yo creo que metiste mal el dedo.

—¡Ay, mi niño, eso era para el Padrino! Es que me puse tan nerviosa cuando lo leí, que ni me fijé a quién le estaba mandando la vaina. ¡Menos mal que fue a ti y no a algún periodista de esos que viven pendientes a ver cómo lo joden a uno. Ya se lo paso a mi amorcitico. Yo creo que si pone a la greñúa Iris con los ojos viraos y con convulsiones a mentarles madres a los diputados y a decirles ¡Hijueputas!; así, bien gocha y con las venas del cuello brotadas, la gente ni hable de ese programa del Fernando…

Tía Amapola, se calla de pronto, suspira y dice nostálgica:

—Chico, tan bueno que está ese carajo, tiene los ojos más bonitos que los de Diosdado. ¡Yo no sé por qué nos tiene tanta tirria! Yo hasta un quintico le jugaría porque tu Padrino cada vez funciona menos…

—¡Tíaaaaaa!

***

«El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, decidió retirar al encargado de negocios de su gobierno en Estados Unidos, Maximiliam Arveláez, informó la Agencia Venezolana de Noticias.

La medida es en protesta a la decisión de Barack Obama de extender el decreto que desde marzo de 2015 declara a Venezuela como una amenaza para el pueblo estadounidense e impone sanciones a funcionarios venezolanos…»

—¡Se armó una limpia!, mi niño. —dice tía Amapola levantado la mirada de su IPhone para verme por encima de las gafas—. Llámame ahí a Maxi para que me traiga unas cajitas de la compra del mes que tengo allá.

—¿Y usted sigue trayendo el mercado de Estados Unidos, tiíta?

—Hasta el papel tualé con olor a manzanilla, mi niño, ¡Qué voyacé si la guerra económica nos tiene acogotaos! Lo único que uno ve en las bolsas de la gente en la calle es Harina Pan. Ahora el desodorante que conseguí es en bolsita y cuesta 700 bolos, no jo, en la compra metí seis espidestik pa’ Padrino que se pone tan podrío en las giras y seis de leidis pa’ mí ¡Llama, llama, mi niño! Que no se aparezca aquí Maxi sin mis seis cajas.

***

—Mi niño, tú que estudiastes en la Universidad de Los Andes —dice tía Amapola con cara de no entender nada—, ¿me puedes explicar de dónde salieron esos gochos tan delicaítos, tan sucectibles?

—Estudiaste, tiíta. Estudiaste, sin la ese al final. Y es sus ceP ti ble, tía, con p de papá…

—Si supieras lo que me repunna cuando empiezas con la corregidera para irte por la trangente y no contestar lo que te pregunto… ¡Me provoca lanzate la chancleta! Pero cargo puestas las Fendi y me da lástima que se me echen a perdé. ¿Me vas a explicar por qué se colocaron fúricos en El Playón con Indi, o no?

—No se «coloque» molesta, tiíta, como diría usted.

—¡¿Tampoco se dice así?!

—Olvídelo, tiíta. No se me ponga más brava. Lo que pasa es que Indi y sus amigos llegaron a El Valle y andaban como andan siempre, como bólidos por esas calles, y la gente les reclamó que por favor bajaran la velocidad que había niños en la vía y a los guaruras de Indi no les gustó la cosa y apuntaron con sus armas a un niño…

—¡¿Y por eso armaron tanto escándalo?! Segurito que esos muchachitos no juegan con armas de juguete a ladrón y policía y se apuntan unos a otros…

—Bueno, tiíta, pero una cosa es un juego y otra que un gorilón le batuquee el arma en la cara a un hijo suyo…

—Ay, sí. Ay sí. Ya vienes tú a ponerte de parte de los sus ceP ti bles. Nada, chico, que esos gochos no sirven pa’ cabrones. Y el bolsa de Salucito que les va a pedir disculpas. ¡No digo yo! ¿Pa qué somos gobierno, entonces?

***

—Aló, ¿Aris? ¡Mi amor!, ¿cómo estás? ¿Te entregaron el regalito, mi reina? —Tía Amapola me hace señas para que me siente y espere a que termine de hablar—. ¡No sabes lo feliz que me coloqué cuando supe que los dejaste libres de polvo y paja a los cinco! Ya casi que achicharro a Obatalá de tanta vela que le prendí … Claro, cariño, yo sé que la virgen de Las Mercedes es tu patrona … ¿Cómo está el calor en Dominicana, Aris? Si aquí está horrible, me imagino en la isla … Si, bueno, anda a atender tus asuntos. Yo espero que con el regalito que te mandamos puedas pagar todo lo que tengas que pagar para que te dejen en paz y te quede algo pa’l cafecito … Sí, sí, yo sé que saldrás bien de esa investigación. Tú eres muy pilas … Ok, mi amor, besitos. Gracias, por favores recibidos.

Tía Amapola cuelga y me mira pensativa, meditabunda. Al rato, me dice:

—¿Ves, mi niño? Con unos cuantos verdes se arregla todo en cualquier lado. Por eso es que no puedo creer que en Nueva York todo se haya complicado y alargado tanto. ¿Será que voy a tener que agarrá el avión para ir yo misma a resolver ese peo con tus primos?

—Bueno tiíta, pero ya tienen un nuevo bufete. Esperemos a ver qué pasa…

—Ay, mi niño. Ya estoy jarta de tanto esperar. Es que uno hay cosas que, definitivamente, no puede delegar. Yo te apuesto, gramos contra kilos, a que yo voy y en una semana ya tengo el juez que necesitamos. Si a Aristida la contacté por teléfono, magínate lo que no soy capaz de conseguir en persona.

***

—Ay, tiíta. Tanto que le dije yo a la Jessa que dejara de estar metiendo reposos. Que ya que tú la habías enchufado, que por lo menos fuera a trabajar. Que fuera al menos a cumplir horario. Pero como usted y Efra le alcahueteaban todo, ella no me escuchaba. «Tú si eres ladilla, chico. Y pendejo. Quién me va a hacé en este país» me decía Jessa, y me mandaba a callar. Ahí tienen. Ya sacaron a relucir hasta el adelanto de presentaciones que pidió cuando se vio que perderíamos la elecciones…

Tía Amapola le pone pausa al video del narcocorrido que está mirando y tarareando en la tablet, levanta la cabeza y brota los ojos así, como sólo ella sabe hacerlo. Me mira con esa mirada intensa, puyúa, por encima de las gafas de ver.

—Pero, bueno, mi niño. ¡Deja ya el mayén! Pareces un radio fiao. Es que Jessa tiene razón. Tú a veces pareces medio pendejo. ¿Tú crees que de todos modos esa gente va a podé hacele algo a Jessita? ¿Con qué tribunales? ¿Con qué jueces? Déjalos que se entretengan rebuscando pendejadas en esos archivos y gritando histéricos. Que hablen y se aplaudan entre ellos, que igual en esta vaina mandamos nosotros y no hay más tu tía. ¡Nunca mejor dicho!

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28 noviembre, 2015 § 2 comentarios

VENEZUELA SOBRINOS

Ahora sí me la puso difícil la tía Amapola. Resulta que los resultados en Argentina le aflojaron el barro y me mandó a buscas Securezza por todos lados porque ya está cansada de cambiarse las pantaletas. La pobre está de chorrito y desde las 5 de la tarde cuando le dijeron que había ganado Macri hasta ahorita, se ha cagado 7 veces.
—¡Ay, mi niño, es que no me da tiempo de llegar a la poceta!
—¡Pero, tía, sí esos pañales no se consiguen así como así! Y si los encuentro, me van a pedir informe médico para vendérmelos porque eso es un requisito ineludible, como la partida de nacimiento para comprar pañales.
—¡Pues, chapea, mi niño, chapea! Pero no me llegues aquí sin por lo menos 3 paquetes de Securezza porque creo que esta cursera no se me quitará hasta el 6D.

***

—¡Mi niñoooooo! Apúrate con los Securezza que me acabo de cagar otra vez las pantaletas!
Mi tía Amapola está intensa con la diarrea, casi me revienta el tímpano cuando le contesté el celular.
—Tiíta, pero ¿no puede aguantar? ¡Apriete los esfínteres que no consigo pañales!
—Ay, mi niño, los tenía apretaísimos pero se me aflojaron cuando Macri dijo que va a combatir el narcotráfico y me volví a cagar.

***

Ya tía Amapola llegó. Los cuentos que trae de Irán la tienen con los pelos de punta. Llegó, tiró el neceser Loewe y la cartera Prada al piso. Lanzó lejos los Louboutin, se arrancó literalmente el traje Chanel y lo fue dejando todo por el camino hasta quedar en sus sostenes y pataletas Victoria Secrets:
—Vengo jarta de andá embojotá, mi niño. Tú no sabes lo quejeso. Magínate que tenía que andar detrás del guajolote del padrino y callaíta la jeta. Apenitas podía sonreir y muy sutilmente no se fueran a ofender esos carajos y se cayeran los negocios. La Delcita que aquí vive mentando madres y pintando palomas, allá parecía una monjita. Modosita y callaita también.
—¿Y el estómago cómo se portó?
—Ay, eso fue lo peor, mi niño. La cagadera no se me ha quitado. Tenía que disimular y salir cada nada elegantemente a cambiarme el pañal dejando la estela y la pudrición en el aire. Lo carajos esos se miraban, no decían nada pero cada vez que se me salía un peo se miraban y miraban al padrino. No sé si es que les daba lástima con él o que pensaban que era él el que se había comido el muerto y no se comió las flores. Es el viaje más horrible de mi vida y ya vengo a contarte más que aquí vienen los cólicos.
¡Pobre tía! Mientras apretaba el culo y corría al baño decía «Esto va a ser así hasta el día de las elecciones, ay, bendito!»

***

Hoy, a pesar del Glade touch, la pudrición invadía todo el pasillo, pero me aguanté para escuchar lo que murmuraba Tía Amapola mientras leía el resumen de prensa:
—Un pasito a la vez. No hay que desesperarse. Ya logramos que aplazaran el juicio para después de las elecciones. Esos gringos son tan correctos que dan asco. También logramos que Bocaranda le pusiera la piedra a la Jessy en los Runrunes. ¡Habrase visto! Cómo es posible tanto guiso en la vaina esa a espaldas de uno. No podemos dejar que estos carajos sigan de corrupción en corrupción como si tal. ¡A quién se le ocurre! Tener semejante chanchullo y que nosotros no hayamos visto ni una tajaíta!
En eso sonó un «plop» como de objeto que cae en un pozo y tía Amapola dijo:
—¡Ay, por fin, un mojoncito!
Y se lanzó un peo tan hediondo que tuve que huir.

***

Esta noche, antes de acostarnos, mientras Tía Amapola se bebía una infusión de concha de manzana roja que le preparé para ver si logra regularizar el digestivo porque nada que se le para la diarrea, le digo:
—Tiíta, y cuénteme, ¿de qué habló el padrino en esa Cumbre del Gas en Teherán? Porque de verdad que aquí no hay gas pero ni pa inflar un globo y para construir el oleoducto de El Palito tienen un cogeculo que lo más seguro es que termine en guiso porque piden plata prestada a unas empresas extranjeras que a su vez van a contratar a unas empresas nacionales para hacer su negocio con los dolaritos y al final uno no se imagina en qué va a a parar todo ese chanchullo… Total que la cosa con el gas en este país va de mal en peor y yo decía ¿Qué carajos dirá en padrino en esa cumbre si aquí ya no tenemos ni cómo producir gas?
—Pero, bueno mi niño, ¿tu eres pendejo o te queda la ropa grande? ¿O se te está pegando lo macilento del padrino? ¡Qué iba estar hablando nada de gas el padrino en esa vaina! El gas fue la excusa para ir a hablar de otros negocios que nos convienen más. De los únicos gases que hablaron en Teherán era de los míos que cada vez que se salía un peo podrido ponían unas caras todos que daba miedo. Yo lo único que hacía era taparme la nariz con el burka con cara de ofendida pa que no se dieran cuenta que era yo.

***

«Babaluayé Babaluayé.
Ay, San Lázaro en el día de tu día.
Ay, Bolívar, es el día en que se fué
Obatalá, conviértete en su guía.
Ay, Sai Baba
que piensen lo que digan
Te lo pido por tus huesos
Libertador de mi vida.
Que mis sobrinos no canten
que seguro desafinan.
Que nadie me vea.
Que de mi nombre se olviden.
que el 17 de diciembre
no se acuerden de la tía»…
Tía Amapola no para de rezar. Hoy amaneció con la mirada extraviada. Cierra los puños y se clava las uñas hasta que brota sangre.
«Padre nuestro, que estás en los cielos…
Dios te salve María llena eres de gracia.
Llena eres de gracia. Llena eres de gracia»
Repite esto último como en un sin fin y de pronto dice:
«Sálvame, María santísima, como a la muchacha de la película, Llena eres de gracia».
Me da una cosita verla así.

Narco micro—relatos. Historias con Tía Amapola 2

17 noviembre, 2015 § 2 comentarios

tia

Esta es la descripción precisa de tía Amapola. Lo debe haber hecho Franqui que como esta sin oficio pues tiene tiempo para el cariño a la tía.

«Una tía es esa persona especial que da el amor de una madre, el apoyo de una hermana y la comprensión de una amiga…

Qué vivan las tías..!!!».

Tía Amapola, baja la mirada, se pone la mano en el pecho, echa garra del tono más humilde que encuentra en su registro vocal y dice:
—Dígame eso, ahora andan diciendo que yo soy una heroína. La gente tiene unas cosas. Si yo lo que soy es una simple combatiente.
—No, tía. ¡Que les consiguieron heroína!

***

Tía Amapola hoy amaneció más optimista. Hoy se siente así como Lola Flores, como el difunto Chávez con quien soñó anoche y la tranquilizaba diciéndole «haz una vaca, haz una vaca, como hizo Lola, como hice yo».

Al principio, tía Amapola no entendía. Hasta que cayó en cuenta. Ya le dijo al padrino de su sobrino:

—Mirá mijito. Ya me cansé de rezá. Vamos a aprovechar que a ti el pueblo te adora. Ya el difunto me dio la idea en un sueño. En tu próximo mensaje, pide a la gente colaboración pa’pagá los abogados de mis sobrinos. No vamos a sacá más reales de nuestro bolsillo. Con sacá lo de pagar esa merca pa’que no nos jodan, tenemos. Diles que demuestren el amor que te tienen a ti y a la revolución poniendo un poquito cada uno.

Se le notaba la felicidad en el tono de la voz. Se ve que tía Amapola ya está cogiendo mínimo, debe ser la coca —la cocacola— del desayuno que la reanimó.

Tía Amapola está muy molesta con su pana Arreaza. Desde que inventó lo de los huevos, dice que no consigue ñemas pa’ su perico y ella, sin perico, no piensa y le cuesta superar las penas.

Tía Amapola hoy recayó en su tristeza y nerviosismo. Por teléfono la oí gritarle a su pana Jorge, «¡No me defiendas compadre! ¡¿A quién se le ocurre hablar de mis sobrinos en un mitin si lo que queremos es que la vaina no se sepa antes del 6D?!». Le tiró el teléfono y cuando Luisa la llamó para decirle que pronto tendría que hablar del tema porque en la Fiscalía la gente pregunta, le dijo «¡Luisa, andá a rezá y te callas la jeta!». Volvió a tirar el teléfono. No sé cuántos trancazos va a aguantar ese aparato sin fallecer por maltrato.

***

Me está preocupando la actitud de tía Amapola. Esos subidones y bajones en su ánimo no son normales. Les voy a contar aquí en la intimidad, pero que no salga de aquí, lo que le escuché hace rato.

Yo iba con mi bata de baño tricoolor a darme una ducha y la escuché hablando sola en la cocina. Me asomé sigilosamente para que no me viera y tenía mirada como de loca. Con un dedo bajo el chorro del agua del grifo del lavaplatos, decia:

«Ojoslindos cree que yo soy pendeja, que soy cogía a lazos. Por un lado dice que el pueblo no sabe nada de mis sobrinos pero él mismo se encarga de regá el cuento. Y cree que la gente ee bolsa ¿O lo hará pa’crear más sospechas? ¿Quién se va a tragá ese cuento de que aquí ni se produce ni se consume droga? Esa vaina es pa’ que la vaina se vuelva viral y el que no sepa se entere»

Ahí se cayó y empezó a reirse a carcajadas y dijo:

«Tu a mi no me jodes, ojoslindos, como dijo Lusinchi. Si me jodo yo, te jodes tú».
Reía histérica. Me dio miedo y me encerré con llave en el baño.

***

Ahora sí me hizo reír tía Amapola. Se estaba tomando un bebedizo de toronjil que le preparé para ver si se calma un poco y, de repente, sin más, me dice:

—¡Menos mal que Dieguito se fue a operar a Maracaibo!
—Pero tía, en Maracaibo la escasez de insumos y de medicamentos es peor que aquí en Caracas.
—Eso no me preocupa porque el padrino se encargó de que la clínica tenga de todo, hasta vigilancia en la puerta para que no pasen ni bacterias.
—uhmmm, menos mal.
Entonces, tía Amapola me mira con los ojos puyúos y me dice:
—¡Imagínate, qué pena no poderle ofrecer ni un gramo de lo que más le gusta porque los gringos nos lo tienen todo retenido allá!

***

 —¡Ay. No! ¡Ay, no! ¡Esto no puede sel veldá! Pero ¿Qué nos está pasando? ¿Se nos volteó el santo? ¿Le di una patá a Eleguá? ¿Nos cayó la maldición de los sobrinos? ¿A quién nos salieron estos muchachos tan agüevoneaos?
Tía Amapola grita histérica. ¡Fúrica! Está fuera de sí. Yo no sé si a mi los nervios me den para tanto. Hasta el mandíbuleo lo perdió y habla como cuando vivía en el barrio y no tenía carteras Channel.
—¡Ay, telita, dime que no ejveldá! ¿Qué pasó con Essa, Telita? ¡Coñuelamadre, nos van a dejá sin un gramo partío por la mitá!
Más toronjil le estoy preparando, bien cargao a ver si no sólo se calma sino que se duerme porque le va a dar una vaina.

***

No pude oír qué habló tía Amapola con el abogado que vino ayer. Todo lo trataron con sumo cuidado para que nadie se enterara. Llegó directo de Maiquetía para acá. Se encerraron en el estudio, tía, el padrino y el abogado. Traté disimuladamente de acercarme pero a lo que tía Amapola me vio, me dijo: «¡Andá a rezá!».

Cuando salieron lo único que dijo la tía fue:

—Entonces no conviene hacer la vaca que me aconsejó el difunto en el sueño, porque se enteraría todo el mundo de lo de mis sobrinos. Bueno, ya hablaremos con mi hermano para que vea a ver cómo hace para sacarte el pago por la empresa. Tranquilo que te pagaremos todos tus cobres, pero sácalos de allí.

Tía me picó el ojo al pasar y fue a despedir al abogado a la puerta que ya tenía que tomar el avión de regreso. No habló más del tema.

***

Qué buen zafarrancho le acaba de armar tía Amapola por teléfono al Tarek. Los gritos se deben haber oído hasta en el tribunal.

«Pero, bueno, mamagüevo —es que tía cuando se molesta pierde las formas—, ¡¿cómo se te ocurrió la brillante idea de liberar a la Inésita esa justo ahora?! ¡Justo ahora! ¡A ti como que tanto Nandrol te terminó de arruinar las dos neuronas que tenías! ¡Te debe quedar sólo media neurona pa saber dónde te vas a poner el polvo matabrillo y el delineador! ¿Por qué no te pones a rezá en vez de ponete creativo? ¿Es que no ves que esa coña va a salir a revolcionar el twirtter de mierda ese y a decí vainas de mis sobrinos? ¿Ya Telita sabe esta vaina?»

Yo no sé que le contesto el Tarek pero tía Amapola se fue calmando poco a poco y antes de colgar le dijo:

«¿Estás seguro de que no está fingiendo la enfermedá? ¿No podrán operale también la lengua y los deos pa que no hable? Tá bien, pues. Pero que le dejen clarito que tiene prohibido usá el Twitter y el feis».
Me miró y me dijo: «Tráeme otra tacita de bebedizo de toronjil. ¡Doble! Esto no va a acabá nunca».

***

A tía Amapola le encanta ver La Ruleta de la Suerte. Todos los días se pega del televisor para entretenerse un rato. Desde el rollo con los sobrinos, el único ratico que la veo calmada, es cuando trata de adivinar los paneles. Pero, hoy, tuvo un gran disgusto con este panel que se llamaba «No hay huevos». Ella asegura que esto no es casualidad.
«Esa vaina es a posta. Ponen eso porque como ese canal está en conchupancia con los malparíos escuálidos de aquí, pues quieren ayudarlos pa que ganen el 6D. Es que la derecha imperialista no descansará hasta vernos el güeso. Qué vainón nos echó Arreaza haciendo que desaparecieran las ñemas»

***

A tía Amapola todas las mañanas, a las 7 en punto, le pasan del despacho el resumen de prensa por whatsapp. Ella se mete en el baño con su iphone y, mientras hace del cuerpo —así dice ella cuando está elegante. Si está de guachafa o brava, dice cagá—, se informa de todo.

Hoy, cuando pasé frente al baño la escuché, porque ella, aunque se ha tuneado varias veces y se ha puesto todo lo escurrido en su puesto de nuevo, pues ya pisa los 70 y, como los viejitos, lee en voz alta las noticias y las comenta para asimilarlas mejor. Bueno, la escuché:

«’Planta de Pepsi—cola paraliza sus operaciones’. Ay, sí, ay sí. Gran cosota, lo que importa es que no se pare la coca».

Esa tía tiene unas vainas.

***

Tía Amapola ha estado hoy muy compungida. Salió del baño silenciosa y taciturna. Se puso la bata guajira roja con los ojos del difunto bordados en lentejuelas negras a la altura del pecho que le regaló Nohelí en el ultimo viaje a Alitasía, y se sentó calladita frente a la chimenea. Casi no ha querido hablar. Preocupado y para consolarla le dije:

—Tiíta, no se me achicopale. Tenga fe que todo va a salir bien. Ese bufete es muy bueno, ya va a ver que los muchachos están aquí de vuelta antes de navidad. Con la boloña que cobran esos abogados no digo yo que tienen que ser buenos.

Ella, cual actriz mexicana de película de los años cincuenta —cuando está pensativa y meditabunda se siente diva— me miró y bajó los ojos:

—No, yo lo de los niños ya lo dejé en manos expertas. Eso ya no me preocupa.

—Bueno, tiíta, si es por lo que dice datanálisis de que los escuálidos tienen 35 por ciento de ventaja, tampoco les pare que usted sabe que esas encuestas están muy manipuladas.

—No, mi niño, tampoco es eso —apenas se le escucha la voz en un hilito débil—. Es que con esto del atentado en París no sé si podré viajar como tenía previsto a comprar los estrenos de diciembre y los vinos. Yo ya tenía citas fijadas en Channel y, de París pensaba ir a las galerías Vittorio Emanuele en Milán para completar los estrenos hasta el día de Reyes, y ahora, me da como miedo con esos locos lanzando bombas…

¡Pobre tía Amapola, es que no gana para mortificaciones!

Narco micro—relatos. Historias con Tía Amapola 1

13 noviembre, 2015 § 2 comentarios

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  1. El régimen venezolano morirá de una sobredosis.
  2. Chico, que esos 800 kilos eran para consumo personal por prescripción médica.
  3. Que dice Nico que no hay delito porque los chicos iban a vender la merca a precio justo.
  4. Aunt Amapola Flower aprende inglés.
    Quiere defender a sus sobrinos in inglish.
  5. Que dice la tía que las ganas de cagar de ella y del capo no son por miedo.
  6. La tía Amapola siempre le ponía polvo blanco al sobrino en la maleta. Le decía que era talco Mennem para la colita, hasta que por error, el sobrino lo olíó.
  7. La tía Amapola:
    A mí sí me parecía que ese talco Chicco, no olía a bebé.
  8. De tanto darles talco, a la tía Coca le crecieron los enanos.
  9. Esos de la DEA son unos escandalosos y exagerados. Era una maletica así.
  10. Verga, que lo que llevaban era Chicha Der Conde. Chicha de arroz blanco en polvo. Malpensados.
  11. Dicen que en NY suena ahora mismo:
    “¡Flores, Flores, hay muchas flores, florés!”
  12. Tía Amapola:
    Mis sobrinos hoy me trajeron un polvo Mon Reve para la nariz más bueno. Me dejó yupiiii.
  13. El padrino:
    ¡Yo soy sano! ¡La que es dañada es mi mujer! ¡Y sus sobrinos, pior!
  14. La tía Amapola:
    Yo si decía, desde cuándo esta nevando en este país que mis sobrinos llegan llenos de nieve.
  15. Esos ojitos lindos están como más brillosos hoy.
  16. El alijo y la alija tenían debidamente marcado su precio justo y precia justa, y su iva y su ivo. No hay delito, verdad Luisita.
  17. Los diplomáticos del narco régimen en USA deben estar deseando que le den un pase de esos 800 kilos para aguantar la larga noche.
  18. ¡Noriega! ¡Noriega! ¡Vienen por Noriega! Serán los gritos en 3  —  2  — 1…
  19. En eso sí fue pilas Fidel también. El negocito lo manejo yo sólo. Nada de carteles que se sapeen unos con otros.
  20. Tía Amapola y El Padrino Niko dicen que ellos no bachaquean Harina Pan. ¡Dios nos libre! Otras cosas sí, pero Harina Pan no.
  21. Uncle Godgiven, Aunt Amapola, Gadfather Niko.
    In The white dust war.
    ¡Véala ya!
  22. Dicen que a Diosdado se le ha oído cantar todo el día de hoy:
    «Con lo mío, mío, mío.
    Con lo mío no te metas»
    Y le brillan lojojos.
  23. Tan calladito que estaba Rosales. Viene a hablar justo hoy y el narco affaire lo deja con los crespos hechos. Encrespado.
  24. —¡Hachís!
    Tía Amapola, que amaneció resfriada. Ella estornuda así.
    —¡Salud, tía!
  25. La canción de la DEA:
    Hoy corte una flor
    Y llovía, llovia.
    Cortan una flor y llueve polvo blanco.
    ¡Magia!
  26. Ya vengo. Voy a ver qué informan @ElUniversal y @UNoticias de Tía Amapola y sus sobrinos paseando en Disneylandia.
  27. ¿Cómo era que decía Nico para que Obama derogara aquel decreto?
    Que le diga igual con la detención de los sobrinos.
  28. Tía Amapola lo primero que aprendió a decir en el curso de inglés es
    «Obama, free my nephews right now!»
  29. Que dice Arreaza que los huevos tienen un precio justo de 420 el cartón. Que la otra merca queda retenida hasta que sepamos cuanto debe costar el gramo.
  30. Con my nephews no te metas.
  31. La tía Amapola, pensativa frente al espejo, coge la mota, la observa y dice:
    «De aquellos talcos vinieron estos polvos»
    Y sacude la mota en su nariz.
  32. Tía Amapola me enseñaba a dibujar. Yo hacía una línea y ella la aspiraba, digo, la borraba. «Esa línea estaba choreta», me decía.
  33. Mientras los jerarcas ven cómo salen del peo de los sobrinos, el pueblo hambreado por el régimen se mata por un cartón de huevos a 420. Todos los centros de las ciudades están en una sola huevonada.
  34. La tía Amapola mirando la foto de su sobrino en Dólar Today:
    «¿Y estos mamagüevo creían que yo me compro las Channel con el piche sueldo de diputada?»
  35. Un narco—corrido:
    Estos son los los soles
    Que brillaban en el cielo
    Iluminando las flores
    Que se fueron en el vuelo
    Dame un pase
    Toma un pase
    Una pataíta, una pataíta.
  36. Siempre se supo que este régimen es cartelúo.
  37. El Universal y Últimas Noticias mañana deben abrir con lo importante. Algo así como «Estudio de Schemell dice que el Psuv obtendrá el 95% de diputados a la AN».
  38. ¿Quiénes eran los que acusaban a Federico Ravell de narcotraficante? ¿Son los mismos que tienen unos sobrinos detenidos en NY?
  39. Tía Amapola tiene dos días hecha un manojo de nervios. Ya no baila vallenato con el padrino de sus sobrinos como acostumbraba hacer. Taconea de aquí para allá. Abre el bolso Channel, abre la cartera Hermés, la vieja Louis Vuitton que ya no usa porque cualquier cachifa tiene una copia idéntica la revisa a profundidad. Mete el ojo en todas sus carteras como queriendo asegurase de que no hay nada comprometedor en ninguna. No es la misma. Ya no grita, no manda a rezá a nadie. Tiene abandonados sus libros de inglés, tan entusiasmada que estaba con su cursito. Taconea nerviosa y murmura. Hoy logré descifrar algo de lo que murmura, era un padrenuestro. Me extrañó, ella normalmente manda a rezá a los otros pero ella no pronuncia oración. ¡Pobre!
  40. Tía Amapola:
    «Qué odio lo he cogido al maricón de Jaime Bayly».
  41. Tía Amapola con manos temblorosas y mordiendo sus uñas con ojos desorbitados y acuosos:
    «Si por lo menos estuviera aquí uno de mis sobrinos que me trajera una buena coca que me calme…»
    Me miró y vio mi asombro. Entonces, explicó:
    «¡Una coca cola bien fría que me calme la sed. Mal pensado!».
  42. Mi tía, la capo del narco.
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  43. Mi tía Amapola
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  44. Tía Coca y sus sobrinos
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  45. Mi tía, la reina del sur.
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  46. Tía Éxtasis, la esposa del padrino.
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  47. Godfather Niko and aunt Amapola.
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