En El Paraíso mataron a un niño

27 julio, 2017 § 1 comentario

A Gilinber Terán
      in memóriam.

La luz brillante del atardecer
hizo un violento fundido a negro.

Los colibrís detuvieron sus alas
los loros callaron su graznido.

Una triste canción de cuna
una nana con notas de música sacra
me llegó como un lamento
Era un fúnebre eco.

En El Paraíso, mataron a un niño
un disparo en la cabeza
una bala
le perforó el cráneo
De dieciséis años.

Un adolescente en edad de liceo.
Iba para cuarto año.
Dieciséis años y su corazón dejó de latir
cuando el proyectil en vuelo horizontal
le impactó la cabeza.

No. Gilinber Terán,
no es otra víctima más.
No es un muerto más.
No es un número más de un centenar
de esta cruenta guerra.

Gilinber es el futuro
asesinado por la dictadura.
Es el porvenir truncado
por la saña de la represión.

Gilinber es el hijo de alguien
es el hermano, el primo
el sobrino de alguien.

No es una estadística,
no es “un nuevo muerto”.

Regresaba junto a su hermano
a la seguridad de su casa
y se encontraron con enfrentamientos
entre guardias nacionales, colectivos asesinos
y manifestantes.

Gilinber es un dolor.
Es un país que se desangra
a cuenta gotas
en un sangriento julio,
de un sanguinario y luctuoso trimestre.

Muerte en un no-país
pisado por la bota
y sometido por los delincuentes
de gorras y uniformes
que salen a matar
ancianos, jóvenes,
niños.

Niños de dieciséis años
que llegan a morir al hospital
porque una bala
les perfora la crisma
o una bomba
de manera artera
les rompe el pecho
destrozando el nuestro.

“Como si fuese un perro”

27 julio, 2017 § 1 comentario

A Leonardo González,
              in memóriam.

En medio de la rabia,
la impotencia y el dolor,
algunos dicen:
“Lo mataron como a un perro”.

Y yo pienso en mis mascotas
a las que hemos dormido
en su dolorosa etapa final
para que no sufran.

No. A los perros
los tratamos con compasión.

Once tiros contra una persona
es masacre, es saña, es crueldad.

A Leonardo González,
de 49 años,
en Naguanagua, Carabobo,
le dispararon once veces.
Lo masacraron.

Balas de policías,
Balas de represión,
Balas de dictadura..

¡Once tiros!
es vil asesinato de un hombre,
de un líder de la resistencia.

Once tiros es tirar a matar
sin dejar posibilidad de sobrevivir.
Es tirar a matar al enemigo,
a quien se ve como una alimaña,
como una plaga
a la que hay que exterminar.

“Leonardo González en vida
era reconocido por los vecinos
como un colaborador de la Resistencia
en Naguanagua. #Carabobo”.

Dice Julio César Rivas,
en su Twitter.
Y agrega:

“En Carabobo se estaba evitando permanecer al pie de barricadas
para disminuir confrontación.
A Leonardo lo persiguieron
y lo acribillaron”.

Y su cuñada,
la ciclista olímpica, Angie González,
clama justicia:

“Necesito ayuda por favor
ayúdenme con los Twitter
la policia de Carabobo mató a mi cuñado
le dieron 11 tiros
como si fuese un perro”.

Golcar Rojas, julio 2017

#LeonardoGonzalez
#Naguanagua
#VenezuelaEsUnLutoEnGerundio
#sosvenezuela

Mengua la luna, como la vida

26 julio, 2017 § 1 comentario

A Jean Carlos Aponte,
in memóriam

La luna en el cielo
está menguando
como mengua
la vida en el no-país.

La luz de luna
es un hilillo que se extingue
como era un hilillo
la vida de Ender Caldera
con sus 24 años aferrados
a ese 10 por ciento de supervivencia
que le daban los médicos
en la UCI de un hospital de Valera.

Pero, a las 10:45 de la noche,
Ender moría.
La bala del régimen
una vez más, triunfó.

La luna mengua
como menguó en Petare también
la vida de Jean Carlos Aponte,
asesinado de bala.

Informa Andrés Schmoeter:

“#26J Lamentamos informar
el asesinato de Jean Carlos Aponte
en Fechas Patrias, Petare.
Fue herido de bala
por cuerpos represores del estado”.

Otra vida que apaga las dictadura
otra vida que arrebata la bala
del régimen sanguinario
Otro hogar que se enluta
en este no-pais
que no da tregua.

A Jean Carlos, de apenas 16 años
se lo cargó
una bala de Guardia Nacional
en el barrio 5 de julio,
mientras un hilo de luna
brillaba en el cielo azul añil

Una luminosa lágrima
que cae desde el firmamento
para llorar los muertos
que mata la dictadura
en el no-país.

La noche se hizo
más noche
el luto cada vez es más negro.

Golcar Rojas, julio 2017

#JeanCarlosAponte
#Petare
#VenezuelaEsUnLutoEnGerundio
#sosvenezuela

La niebla andina viste de luto

26 julio, 2017 § 1 comentario

A Ender Caldera,
in memóriam

Timotes es campo de guerra
la ciudad andina
de prodigiosas tierras
que provee al país
verduras y hortalizas
hoy arde.

Timotes siembra rebeldía
ara la tierra
buscando libertad.
Sus calles angostas
están en llamas,
en resistencia.

Y en el fragor de la lucha
tres disparos en la cabeza
apagan la vida de Ender Caldera,
A los 24 años.

Tres disparos,
tres proyectiles,
y la sangre riega
las montañas andinas
La niebla viste de luto.

Balas de policía,
dicen los pobladores,
se incrustan
en el joven cráneo de Ender.

Las águilas blancas
se estremecen en los riscos andinos.
En un mismo día,
caen dos hijos asesinados
por la dictadura.

La noche aún no cae,
y la cuenta mortuoria
no parece tener fin.

¿Cuántos muertos necesita la dictadura?
¿Cuánto luto de madres precisa?
Para dar por satisfechas
su hambre de dolor,
su sed de sangre,
su gula de muerte.

Golcar Rojas, julio 2017

#EnderCaldera
#Timotes
#VenezuelaEsUnLutoEnGerundio
#sosvenezuela

Zumbido de bala

26 julio, 2017 § Deja un comentario

A Rafael Antonio Vergara,
in memóriam

Las calles del no-país
estaban llenas
de silencio y sol.

Un paro cívico activo
cundía por todos los rincones.

En Maracaibo, por mi zona,
sólo había en las calles
calor
sol
silencio.
40 grados a la sombra.

Niños que jugaban
con la pelota
en mitad de la vía
mientras el país
se detenía
para no parar
el futuro de esas criaturas.

Pero en otras calles
del no-país
la muerte se colaba
en un zumbido de bala.

La Guardia Nacional
asesinaba con tiro en el tórax
a Rafael Antonio Vergara
de treinta años.

Sucedía en El Molino,
en Ejido, pueblo merideño.
Un “enfrentamiento”:
piedras contra balas
y bombas.

Y Rafael Antonio cayó
frente a sus compañeros
en resistencia
en la lucha por la libertad.

El silencio se hizo más profundo
como el dolor
y el luto.

Pero la lucha no cesó
el paro cívico continuó
la libertad sigue reclamando
y el futuro de los niños
que ajenos al peligro que se cierne
sobre sus cabezas
jugaban alegres a la pelota
en mitad de la calle,
sigue en jaque.

Golcar Rojas, julio 2017

El luto sigue en gerundio

20 julio, 2017 § 1 comentario

 A Juan Moleiro,
in memóriam

El corazón paró
se ahogó.
Un infarto.

Setenta y seis años
tenía Juan Moleiro,
cuando una bomba lacrimógena
lo sorprendió en su casa
y lo asfixió hasta el infarto.

De origen español,
quienes conocieron a Juan Moleiro
dan cuenta de un hombre noble
trabajador y honesto.
Dueño de una empresa
Transportes Rovime.

La muerte lo alcanzó
cuando la Guardia Nacional
gasiferó La Mora 2 en La Victoria
y una bomba entró a su hogar.

Es que así reprime
La dictadura.
Apunta balas
a pechos y cabezas
apunta sus bombas
a casas y edificios
gasiferando hogares.

La muerte en el no-país
se torna creativa
pergeña nuevas formas de matar
a manos de militares
y paramilitares asesinos.

El obituario no se cierra
la bestial represión de la dictadura
hace prever
que la muerte seguirá enseñoreándose.

El luto sigue en gerundio
ya cuenta más de 120
víctimas y no parece tener
cuando parar.
No se sacia.
Sigue contando víctimas
en esta muerte por goteo.

Golcar Rojas, julio 2017

El silencio no paró

20 julio, 2017 § Deja un comentario

Silencio
La ciudad se hizo silencio.
Denso,
espeso,
gris
como la barricada de nubes
que obligó a pararse al sol.

Silencio
sólo hay silencio en las calles.
La garúa cae en un susurro
para no perturbar..

Un par de pericos
vuela sobre mi cabeza
y el escándalo de su aleteo
me sobresalta.

El sonido de las ruedas de bicicleta
que se deslizan sobre el asfalto
arenoso y húmedo
hacen un ruido pornográfico.

Un tordo gris bajo el cielo gris,
desde el cableado eléctrico,
mira con asombro la calle
que a las diez de la mañana
no parece despertar.

En cada esquina,
una barricada.
Una mujer cubre sus hombros
con una bandera,
su cabeza con otro tricolor
y sentada en su banco
cuida la calle.

Los buenos días
se susurran,
como con temor
de profanar el silencio.

Un indigente pasa
con su perro atado a una cuerda,
saluda con sordina,
revisa las bolsas de basura
cuidando que el frufrú
del plástico,
no perturbe el silencio.

Nada se oye.
Los niños en la autopista
juegan juegos silenciosos.

La ciudad se hizo templo
iglesia silenciosa
donde se susurran los rezos
y se ora en silencio.

Sólo la dictadura hace ruido
la represión no paró
el ruido de fusiles y bombas
llega desde Puerto Ordaz,
Caracas, Mérida, Acarigua,
Maracaibo, San Cristóbal…

El resto es silencio
espeso,
denso,
gris.
de presagio.

Un silencio
que anuncia muerte,
fin.

Golcar Rojas, julio 2017.

¿Dónde estoy?

Actualmente estás explorando la categoría poemas en P(u)ateando la vida. Otro blog de Golcar.