El silencio no paró

20 julio, 2017 § Deja un comentario

Silencio
La ciudad se hizo silencio.
Denso,
espeso,
gris
como la barricada de nubes
que obligó a pararse al sol.

Silencio
sólo hay silencio en las calles.
La garúa cae en un susurro
para no perturbar..

Un par de pericos
vuela sobre mi cabeza
y el escándalo de su aleteo
me sobresalta.

El sonido de las ruedas de bicicleta
que se deslizan sobre el asfalto
arenoso y húmedo
hacen un ruido pornográfico.

Un tordo gris bajo el cielo gris,
desde el cableado eléctrico,
mira con asombro la calle
que a las diez de la mañana
no parece despertar.

En cada esquina,
una barricada.
Una mujer cubre sus hombros
con una bandera,
su cabeza con otro tricolor
y sentada en su banco
cuida la calle.

Los buenos días
se susurran,
como con temor
de profanar el silencio.

Un indigente pasa
con su perro atado a una cuerda,
saluda con sordina,
revisa las bolsas de basura
cuidando que el frufrú
del plástico,
no perturbe el silencio.

Nada se oye.
Los niños en la autopista
juegan juegos silenciosos.

La ciudad se hizo templo
iglesia silenciosa
donde se susurran los rezos
y se ora en silencio.

Sólo la dictadura hace ruido
la represión no paró
el ruido de fusiles y bombas
llega desde Puerto Ordaz,
Caracas, Mérida, Acarigua,
Maracaibo, San Cristóbal…

El resto es silencio
espeso,
denso,
gris.
de presagio.

Un silencio
que anuncia muerte,
fin.

Golcar Rojas, julio 2017.

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​Música en la calle

7 mayo, 2017 § 1 comentario

Y la calle se llenó de música.
La ciudad cimbró
al ritmo de violines y maracas.

El país fue inundado de redondas, blancas, negras, corcheas, semicorcheas, fusas y semifusas.

Las calles de Venezuela
se hicieron un pentagrama.
Con su do re mi fa sol la si,
Con su clave de sol.

Eran melodías tristes,
porque el país está de luto.

Era música que expresa un pesar.
Un grito. Un dolor.

Como aquel pájaro espino
que para morir
se clava la espina más grande
Y canta.
Cada vez con más bella melodía.

Pero este canto triste
es el canto del renacer.
Es un canto que clama libertad
Es la música que se rebela
Contra este luto en gerundio.

#19A en Maracaibo

19 abril, 2017 § 1 comentario

La noche del 18 dormí poco -casi nada- y mal. Pero, con ardor en los ojos y aún medio embotado por la falta de sueño, me levanté a las ocho de la mañana, saqué a pasear a las perras, desayuné y me vestí para salir a la marcha convocacada para todas las ciudades del país.
Una franela blanca manga larga y con capucha, una gorra, un short, zapatos cómodos, un rosario al cuello y un pote de agua con hielo. Ya a las nueve y pico llegaba a la Plaza de la República, lugar de concentración en Maracaibo para caminar hasta la Defensoría del Pueblo en el centro de Maracaibo.

El calor y la humedad eran sofocantes. Ya desde antes de arrancar a caminar, la franela y el pelo estaban empapados de sudor. La gente iba llegando por montones. En pocos minutos la zona estaba a tope de manifestantes y cerca de las diez empezamos a andar.

Las consignas eran las mismas de otras marchas: “Y va a caer, y va a caer, este gobierno va a caer”, “Y ya cayó, y ya cayó…”. Algunas nuevas como “Estoy mamao, estoy arrecho, pero igualito yo defiendo mis derechos”. Había mucha gente joven. Había gente mayor. Mujeres, hombres, gente pobre y gente rica. Yo, que he ido a muchas marchas y a muchas procesiones puedo decir que la asistencia a la marcha de hoy fue la más numerosa de todas las marchas a las que he asistido.

Nunca vi tanta gente caminar junta. Ni siquiera en las procesiones del Jesús de la Misericordia que es de las más grandes que se realizan.

Había banderas en gorras, en camisas, en leggins, pintadas en caras y manos. Banderas de Venezuela de todos los tamaños ondeaban en las manos de mucho manifestantes.

En la sede de Corpozulia, detrás de la imagen del difunto Chávez, el régimen apostó sus sapos. Se escondían tras hojas blancas de papel y cámaras, es que ser sapo nunca ha sido un orgullo ni como para exhibirse. Tomaron fotos y vídeos. Seguramente mostrarán sólo los huecos y la cola de la marcha en los medios que controlan para hacer creer a quienes siempre engañan y se dejan engañar que eran cuatro gatos; pero ellos saben y los que marchamos sabemos que esta fue la mamá de las marchas.

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Después de poco más de una hora andando, llegamos a la meta. El río de gente no paraba. Cada vez llegaban más manifestantes. Cuando decidimos desandar el camino, aún seguía llegando gente.

Ya listos para el regreso, hubo disturbios. A lo lejos, se elevaba la nube de gas lacrimógeno. En el sitio donde me encontraba apenas llegaba el coletazo de los gases. Un químico tan fuerte que inmediatamente me hizo sentir ardor en los ojos y labios y náuseas, a pesar de apenas percibir una nada a lo lejos.

En el camino de regreso vimos como se dirigían al sitio de concentración varias motos. La gente que caminaba a mi lado, inmediatamente los identificó como colectivos violentos. Pero no mostraron miedo. Mientras las motos pasaban, algunos de los que caminaban los abucheaban y pitaban. A pesar de las amenazas en cadena del presidente la noche anterior hablando de la aplicación del Plan Zamora, la gente no sólo salió a marchar, sino que demostró que perdió el miedo.

Al llegar a casa, me enteré de que la represión en otras ciudades del país fue brutal y que en Caracas un colectivo violento le voló los cesos de un disparo a Carlos Moreno, de 19 años y en San Cristóbal, también con balas de colectivos violentos afectos al régimen quedó en el pavimento Paola Andreína de 23 años quien estaba caminando y haciendo fotos.

Mientras termino de escribir estas líneas, escucho hablar al “Defensor del Pueblo” quien dice lamentar esas muertes pero no puede dejar de mostrar su afecto al régimen al decir que había una expectativa creada de que la represión iba a ser brutal y, según él, no fue tal. Lo que no dice es que quien generó esa matriz de opinión y de temor fue el mismo régimen al exhibir en cadena nacional a las milicias que son inconstitucionales porque fueron rechazadas en un referendum -cosa que al Defensor no parece inmutarlo- y al anunciar Nicolás, a pocas horas de que se desarrollara la convocatoria, el nuevo Plan Zamora que a todas luces era la amenaza de reprimir a los manifestantes con esas milicias inconstitucionales a las que el presidente ofreció entregarles miles de fusiles y las fuerza represivas del Estado.

Los ciudadanos marchamos para que se respete la Asamblea Nacional, se designen constitucionalmente los poderes como los rectores del CNE y los miembros del TSJ y por el derecho a votar y a elegir por el voto a nuestros gobernantes. La violencia, como han demostrado con imágenes y amenazas en cadenas de medios, se sabe de dónde viene.

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