Raíces

20 octubre, 2017 § 1 comentario

Nacen en cualquier grieta
del asfalto caliente
contaminado

Florecen entre las juntas
del cemento
que une los ladrillos.

Crecen en las ranuras
del concreto armado.

Verdean con sol
sin tierra
con gotas de agua.

Yo no.
Yo necesito tierra húmeda
fertil
Cobijo de sombra
agua clara.

Sin tierra marrón rojiza
para hincar mis raíces
me agosto
me consumo
Me torno uva pasa.

Sin tierra,
me seco
en esta aridez
que me deja
músculos exagües
y pies ardidos.

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Marioneta

17 octubre, 2017 § Deja un comentario

Al amanecer de un día
Uno se cansa de ser marioneta.
Con uñas y dientes
corta los hilos
Y el titiritero se queda
con una inútil cruceta
entre los dedos.

Golcar Rojas, octubre 2017

Cabos sueltos

8 octubre, 2017 § 3 comentarios

Hace muchos años aprendí
a no preguntar nunca
mirando al cielo
¿Por qué a mí?

***

A veces, al regalar una flor
escondemos el dolor,
y la espina encarnada.

***

Llueven latas. Gas
Tóxico y picante
Nos quieren muertos.

***

Caen del cielo
estelas venenosas
vienen a matar.

***

De pronto, la parcelita es el país
y viceversa
Todo se entrevera
Uno no sabe si es su parcela o es el país
Pero persiste el miedo.

***

A veces, aún teniendo la razón,

terminamos rogando perder

para acabar todo de una vez.
Lo peor es vivir en el imperio del miedo.

***

Democracia en Venezuela:
Piano piano si va lontano
o
No me empujen que ya voy.

***

Esa angustiosa sensación de estar viviendo

entre el ahora y el quién sabe.

***

Sólo cuando las armas hablan,

se escucha la voz de Dios.
El pueblo sigue mudo.

Si acaso, habla por señas.

***

Me cansé de la negatividad.
¡Ya basta!
Vamos a pensar en lo que hay
y no en lo que no hay:
Hay hambre
Hay balas
Hay miedo
Hay rabia
Hay tristeza

***

La imaginación es

calzarse los zapatos del otro

y echar a andar con nuestros pasos.

***

Se fueron,

pero sus obsesiones e histeria

no lograron traspasar los azulejos

de colores vibrantes.

***

Sería tan bueno vivir en un país donde uno haga cosas “gracias a” y no a “pesar de”. Donde detrás de las alegrías no se enmascaren tantas tristezas.

***

Yo soy muy envidioso. Siempre lo he sido. Pero, a medida que me voy poniendo viejo, lo que más envidio es la capacidad de algunos de ver el vaso medio lleno.

***

Algunos creen que todo está bien, porque ellos están bien. Es como creer que el otro está lleno, porque yo comí.

***

Cuando uno vive sólo para comer y procurarle comida a los suyos, empieza a no entender el sentido de la vida.

***

Quisiera tener la certeza del adolescente, la certidumbre del ignorante y la convicción del anciano; pero lo que tengo son dudas.

***

A veces, en nuestro empeño por demostrar la brutalidad e ignorancia del otro, sólo ponemos en evidencia nuestros prejuicios y nuestra propia ignorancia.

***

El ser humano necesita forjarse algunas mentiras que le permitan soportar la verdad.

Condiciones para hacerte el amor

1 octubre, 2017 § 1 comentario

Algunas condiciones aplican
para hacerte el amor:

Quiero hacerte el amor en la mañana,
con la arepa del desayuno.

Quiero hacerte el amor a mediodía,
con el pousse café o el postre.

Quiero hacerte el amor para la cena
o antes de dormir.

Quiero hacerte el amor de madrugada
cuando despierto con algún temor.

Si llueve,
quiero hacerte el amor
bajo la lluvia

Si hace calor,
quiero hacerte el amor
entre sudores.

Si hace frío,
quiero hacerte el amor
bajo el edredón.

Me gusta hacerte el amor en la montaña
excitado por el olor a verde y tierra mojada

Me gusta hacerte el amor en la playa
con el aroma erótico del mar.

Me gusta hacerte el amor con luz de luna
lamiendo el brillo de tu piel.

Me gusta hacerte el amor a pleno sol
sorber el sudor fresco de tu pecho.

Imagino hacerte el amor en el balcón
Sueño con hacerte el amor a la orilla del camino
Anhelo hacerte el amor sobre la arena de la playa.

No hay lugar como nuestra cama
para hacerte el amor.

La mesa de la cocina es perfecta
para hacerte el amor.

Me divierte hacerte el amor
meciéndonos en un chinchorro.

De pie, detrás de la puerta,
es una aventura hacerte el amor.

El resto del tiempo,
en otras ocasiones,
sólo se me antoja
tener sexo contigo
mientras imagino
que te hago el amor.

Golcar Rojas, octubre 2017

Diarios de rehab de José Antonio Parra

1 octubre, 2017 § 1 comentario

«They tried to make me go to rehab I said, “no, no, no” Yes, I been black But when I come back, you’ll know, know, know I ain’t got the time And if my daddy thinks I’m fine He’s tried to make me go to rehab. I won’t go, go, go.
“why do you think you here?
 I said, I got no idea».

Mientras leía «Diarios de Rehab», Amy Winehouse taconeaba por mi cabeza y se le unía a su desgarbado paso, el de mi hermana Yajaira, fallecida ya hace un año siendo aún joven para morir.

Si bien Yajaira no murió por sobredosis, su cuerpo, en los inicios de la cincuentena, acusaba los abusos de las drogas durante casi treinta años. La marihuana, la cocaína, el crack y quien sabe que otras sustancias psicotrópicas marcaron de tal manera sus órganos internos, que llegó un momento en que su organismo, colapsó irremediablemente.

Iba pasando las páginas del libro de José Antonio Parra, y me preguntaba por qué el autor no escribió una novela con ese material, si tenía todos los ingredientes necesarios para hacerlo. Los personajes completamente definidos, las situaciones y conflictos claros, los puntos de tensión y suspense establecidos.

También me preguntaba por qué escribir un texto tan «aséptico», tan descriptivo y falto de acción y emociones, cuando tenía los ingredientes para que sus narraciones fuesen truculentas y se convirtieran en el vórtice de emociones que lo pusiera a uno a vibrar.

Las respuestas me las dio a mitad de camino, el mismo libro. No es una novela ni un compendio de emociones, pasiones y sufrimientos porque de lo que se trata es de un testimonio de vida. Es una confesión, un inventario desprovisto de emociones que podrían causar ruido al mensaje. El relato, como parte de la terapia, no debe regocijarse en la parte hedonista de las drogas pues ese es uno de los puntos a evitar en el proceso de la sobriedad.

El libro, publicado por Oscar Todtmann editores, es el viaje de un adicto que muestra al mundo su tránsito por el camino de la rehabilitación, sin regodearse en los detalles sombríos y en el frenesí que viven las personas con adicciones.

José Antonio Parra, nos deja en «Diarios de rehab», su testimonio de vida. Una confesión que justo por la falta de emotividad y fruición, nos sirve mucho a los que han sufrido o sufren la enfermedad de la adicción y a los familiares de los enfermos. Nos enseña cómo el «yo adicto» le pone trampas al «yo sobrio», al «yo en proceso de sanación». Trampas que son importante que se identifiquen a tiempo y se atajen para evitar recaídas. Trampas que terminan siendo la excusa para sucumbir al mundo de la dependencia.

También enseña como los familiares necesitan identificar los posibles problemas de codependencia que tienen con los enfermos en el tránsito para que su amor y colaboración sean una verdadera ayuda para que el adicto supere su enfermedad.

No hay en «Diarios de rehab» auto compasión, no hay un «pobrecito yo, que he sufrido tanto», no hay emociones que «justifiquen» la adicción porque yo he pasado por…

El libro es un esfuerzo consciente, testimonial, de la vida de un adicto a las drogas y su lucha para superar la enfermedad que, en muchos casos, tiene componentes genéticos. Es la confesión de quien vive caminando en la cuerda floja, dando un paso a la vez, consciente de que el más mínimo desliz lo puede hacer caer aparatosamente.

Por eso, el autor nos habla de muchos casos en los que sus compañeros de rehab recayeron en la adicción, porque el camino de la recuperación no tiene garantía de éxito, a menos de que el enfermo esté plenamente consciente de su enfermedad y de los posibles «brotes» que pueden implicar una recaída.

Ya casi al final del libro, el propio José Antonio Parra aclara por qué no es una novela ni un carrusel de emociones. Ya para mostrar el frenesí, la locura, el desenfreno y la montaña rusa del adicto, está su poemario «Fragmentos naranja», publicado en la colección poesía de O.T. editores, misma casa editorial que publica 2017, «Diarios de rehab».

«Aquí y ahora yo pido perdón por eso y procuro con este trabajo facilitar el camino a otros adictos y sus familias, de manera que no tengan los tropiezos que yo tuve en la búsqueda de un tratamiento efectivo. Desearía que este texto fuese tomado por mis seres queridos como una forma pública de desagravio y como una manifestación de mi arrepentimiento».

«Diarios de rehab» es un libro imprescindible para quienes están en el mundo de las drogas, los enfermos que padecen la adicción y para sus familiares.

La edición de O.T editores es cuidada y con un hermoso diseño que simula las páginas de un diario, con sus hojas rayadas. Es un libro que no es una novela, pero se lee con la emoción de lo novelado y en el que, sin duda, José Antonio Parra tiene el material para convertirlo en una apasionante novela.

Termino esta reseña con estas palabras del autor:

«Yo, de hecho, añoro el éxtasis del consumo sin sus consecuencias; pero hoy por hoy sé que ello no es posible. Mi vida en la actualidad es el sosiego y el quehacer diario y disciplinado. Es el enamorarme día a día de la sobriedad y ver sus frutos…».

 

Tiempo Añil de Karla Castro

26 septiembre, 2017 § 1 comentario

Qué triste. Qué duro. Qué profundo es «Tiempo Añil».

Profundo como un océano. Índigo.

Tal vez sea cura, como el de metileno, como la violeta de genciana, para sanar tanto dolor, tanta soledad, tanto acoso.

Es el dolor de quien deja de ser pájaro cuando su brazo renuncia a ser ala. Y regresa para descubrir que ya no hay nido.
Termino el «Tiempo Añil», y siento que cobijo a Karla Castro B. Con un algodón, anegado de azul de metileno, sano sus heridas, la saco de ese mar tan oscuro, tan azul, tan añil, para ponerla bajo la luz. Recuerdo la oración al sol y se la dedico:

Tú, fuente de todo poder,
cuyos rayos iluminan el mundo entero
penetra así mismo en mi corazón
para que también él
pueda realizar tu labor.

«Tiempo Añil», Karla Castro B. OT editores

No hay dolor nuevo

23 septiembre, 2017 § 1 comentario

Un hombre sintió
la punta de la lanza en su costado
Los clavos horadaron carne y hueso.

La traición
fue otra herida
otra lanza
otro clavo.

No hay dolores nuevos

La burla, el acoso,
las espinas en la sien,
el abandono del padre.

Dolores viejos, encarnados
Y 39 azotes
que llagaron la carne.

No hay dolor nuevo

Una mujer,
una madre,
vio morir a su hijo
sufrió su martirio
lo recibió en sus brazos.

No hay dolor nuevo

Todos los dolores
ya han sido estrenados
El dolor es vetusto
Inmemorial

No hay duelo inédito.

¿Dónde estoy?

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