Textículos del revolucionario 4

3 marzo, 2017 § 1 comentario

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“De veldá, compinche, que esos escuálidos alman un escándalo pol cualquié vaina. Ahora tienen almao un velguero polque lo pranes de Tocuyito montaron su Banesco pa’ cobrá sus causas y sus rescates de secuestros y todos lo negocitos que tienen. ¡Si pa’ los que que tenemos parientes encanaos eso ha sío una bendición! Yo voy cada semana, deposito mi causa y listo, a Yulneiky no le tocan ni un pelo. Antes era un velguero pa’ reuní el efeitvo y pa’ pasalo polque había que mojale la mano a más de un gualdia. Ahora, con llevá el recibo del depósito, listo. Velga, si están poniendo su negocio ar día con la teinología. Pero con tar de jodé, joden hasta polque el camarada Tareck se jodía en unos cuantos gringos mandando piedra pa’ esa vaina”.

***

“–¿Sabes una vaina, Negra? Menos mal que a la cabeza de las cálceles de este país está un mujel humanista como la Fosforito. Qué buen ojo tuvo el comandante etelno cuando la nombró ministra. Esa mujel ha humanizao la cálcel no sólo pa los privaos de libeltá, sino pa los que tenemos familia ahí. Fueras visto esa agencia de Banesco en Tocuyito, cuando fui a pagá la causa de Alnaldo a nombre del Juniol, el carro del Mocho. Esa agencia ‘tá mamita, piso de polcelanato, aire acondicionao, eso parecía culito de oso polal, Negra. Friíto. Y cero cola. Lo tratan a uno como un sel humano. Con decilte Negra, que me dijo un compinche ahí, que él paga la vacuna de su panadería con transferencia pol intelné. Es que eso es otro nivel. No parece Venezuela, puej. La greñúa se merece un premio, Negra, nos ha hecho la vida más fácil a los deteníos y a los familiares. Se merece el premio y los aplausos que Nicolás le da en cadena”.

***

“–Papi, ¿puedo agarrá la harina esa mexicana pa’ hacé unas arepitas con malgarina pa’l almuelzo?
–¡Ni se les ocurra tocalme de esa bolsa Clac que ya ni sé cuándo vuerva a vení. Esa es la ayudita que me da la revolución pa’ yo comprame mis cositas. Esa harina, yo me siento en el polche con una mesita y la vendo a 10 mil bolos y tengo pa’ mi ron y mis cigarros. Fueran ido a hacé la cola pa’ la bolsa, como hice yo. Toda esa vaina que me da Nicolás, yo la vendo y me resuervo.
–Yo fui a buscá bolsa Clac, papá, pero no me vendieron polque no estoy censá y no alcanzaron.
–Pues vaya y se censa. Y saca su calné de la patria pa’ la prócima. Pero mi bolsa ni la mires. Si tienes hambre, anda donde ‘ña Calmen y le pides unos mangos que hoy pasé y vi que la mata está calgada. Y déjame oí a Dercy que está con la FAO hablando de cómo en este país, gracias a la revolución, hay hambre cero”.

***

“Ahora, los escuálidos viven escandalizados porque ven gente que rebusca en la basura las sobras para comer. Dicen que qué horrible, la gente comiendo basura. Y ponen los vídeos por las redes como si eso fuera un horror. Claro, no se acuerdan, como decía el comandante eterno, que en la cuarta la gente comía perrarina y le daba a los niños teteros de pasta con agua, como dijo Nicolás. Con la revolución hay tanta comida, que la gente bota y otros pueden alimentarse de eso y no de perrarina. Además, en la cuarta, si un pobre buscaba en la basura, le echaban los perros o la policía para espantarlos porque les desordenaban el basurero. Con la revolución, cada uno tiene libertad y se les garantiza su derecho a comer en el basurero que mejor les plazca, sin que los amenacen”.

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“–Negrito, ¿será que nos vamos pa’ la vereda a esperar que pase el racionamiento eléctrico?
–No hombre, chica, no hay racionamiento, el ministro ya dijo que el sistema está al pelo y que es mentira que volverán los apagones y el racionamiento.
–Ah, como ya van varios días que se va la luz por tres horas, yo pensaba que era que estábamos otra vez racionando pa’ evitar el colapso por exceso de consumo. Ahorita ya vamos pa’ tres horas otra vez.
–Eso debe ser algún saboteador de la ultra derecha que debe estar saboteando los cables. Seguro mañana, en la cadena, nos informan de algún muerto electrocutado por andar saboteando.
–Ah, debe ser eso, Negrito. Es que esos escuálidos no se cansan de joder”.

***

“–Mamá, llamó el hombre de Dominicana, me dijo que si me voy, tengo ya el trabajo. Que eso sí, no diga nada, que no me pregunten. Que hable sólo cuando me pregunten algo.
-Mijo, pero ¿no sería mejor si te vas a Colombia? Estarías más cerca.
-No mamá, en Colombia no hay vida. Allá lo único que hay es comida. En cambio, el hombre me dice que si me voy a Dominicana, me voy a meter una boloña de billete. ¡Deberías alegrarte!. Así te mando dolaritos de vez en cuando.
-Mijo, yo me alegro, porque aquí no hay futuro. En Venezuela no vas a levantar cabeza.
-¡Claro, mamá! Cómo vamos a salir de abajo con los escuálidos jodiendo y con el imperio gringo con esta guerra económica tan arrecha que nos tienen.
-Sí, mijo, tienes razón, aquí entre la oposición y los gringos no nos van a dejar levantar cabeza. Ahí está, al pobre camarada Tareck se la tienen dedicada, y ahora hasta el Congreso yanqui quiere decidir quién se queda preso aquí y quién no.
-Nos tienen acogotados, mamá, los gringos no nos van a dejar en paz. Yo, lamentándolo mucho, me voy. Lástima, tan bonita la revolución. Pero así no hay quién pueda”.

***

“Estos gringos sí son arrechos de verdad. Ahora resulta que el Congreso yanqui pretende darle órdenes al Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela. No jo. No le paramos bolas a la Asamblea de aquí porque está en desacato y ellos pretenden que, porque ellos se creen los dueños del mundo, les vamos a hacer caso y vamos a soltar a todo el poco de políticos presos que hay aquí. Menos mal que Nicolás les deja claro que con la dignidad y la libertad del pueblo venezolano no se mete nadie. Por un lado se despidió la Lilian del Trump y por el otro el TSJ dio sentencia firmísima de que el “Monstruo de Ramo Verde” se queda en Ramo Verde. Ya está bueno de injerencia gringa en esta vaina. Que se preocupen de los 40 millones de desempleados que tienen o de los ataques terroristas. Esa pobre gente que no se puede montar tranquila en el metro porque sienten que en cualquier momento pueden volar en pedazos. Porque, vamos a estar claros, aquí uno se monta asustado al metro o en una buseta porque pueden venir unos coños con revólver y asaltarlo a uno, pero uno ya sabe que eso puede pasar, que lo más probable es que pase, y sabe que si uno se queda tranquilito y entrega el celular y la plata, pues no ha pasado nada. Pero ese susto de montarse en un tren entero y no saber si lo van a sacar a uno en pedazos como carne para guisar, debe ser muy arrecho. Pobre gente que vive en ese terror. Yo los compadezco”.

***

“¿Ves, Yubiry? ¿Escuchaste lo que dijo la Caporale? Que la revolución ha llegado a cubrir el 97 por ciento del sistema de salud. Es que la salud siempre ha sido una prioridad de la revolución. Gracias a Cuba, que nos mandó a los médicos. Pero, la gente se escandaliza porque a veces falla alguna medicina, o porque están caras. Pero, eso no es culpa del gobierno que vive pendiente de la salud de los pobres, eso es por la guerra económica y por los laboratorios que son unos especuladores… Hablando de medicinas, Yubiry, anda a la agropecuaria y me compras la ivermectina pa’ está sarna que no me deja dormir. Es que por la guerra económica, no encontré medicina para gente y tengo que comprar de perro. Aprovecha y compras tu Prednisona y me traes una cajita de Omeprazol de perro, porque no hay en la farmacia y la acidez me está matando”.

Textículos del revolucionario 3

26 febrero, 2017 § Deja un comentario

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“–Negra ¿viste la calta que publicó el camarada Tareck en el Niu Yol Tain? ¡Una página completa pa’ respondele al Departamento del Tesoro!
–No mi amol. ¿Y tú cómo supiste?
–Polque en la cola del supelmelcado pa’ comprá un kilo de Harina PAN una vieja escuálida me la mostró en el tuitel. ¿Cuánto puede costá una página completa en ese periódico, Negra?
–Mas plata que la que tú y yo veremos junta en toa nuestra perra vida, mi amol.
–Coño, yo voy a hablá con los camaradas del pesuve a si hacemos una vaca pa’ ayudá al pobre Tareck a pagá esa vaina. Que los gringos sepan que el pueblo está con el camarada”.

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“Tiene razón Florentino. Bien hecho que borraron a CNN de Venezuela. Qué coño les importa a ellos si nosotros vendemos, regalamos o prestamos pasaportes a quien sea. Eso es peo nuestro y los líderes del proceso sabrán porqué lo hacen. Ojalá y se traigan un poco de árabes de esos bien arrechos, autosuicidas, con cinturones bombas, pa’ que nos acompañen a salir a defender al camarada Tareck, rodilla en tierra y manque se nos vaya la vida en ello”.

***

Qué terrible está lo del paro en España. Hay tanta gente en toda Europa sin trabajo y encima con ese miedo que viven por los ataques terroristas. En cualquier momento estalla una bomba donde están y se va todo a la mierda. Pobre gente, qué mal viven…

–Papi, mañana, después de marchar para defender a Tareck, vas donde el compadre a ver qué te dice del trabajo que le pedí. Cuando le dije que estamos los dos sin chamba, él me dijo que su mamá necesita quien le limpie la casa, un día a la semana.
–¿Y por qué no lo llamas?
–Porque a él le robaron el teléfono en el autobús a punta de pistola, el día que mataron a la estudiante porque no quería entregar el morral con la laptop”.

***

 “Hoy estoy más orgulloso que nunca de la revolución. ¡Así es que se gobierna! Cerramos CNN que hasta guerras mundiales ha causado, protestamos a los franceses por deportar a Adrián Solano y allá se fue con todo de nuevo, a dejar el pabellón patrio en alto en las competencias de esquí sobre nieve, y esta tarde le vamos a dar a los gringos en la madre con una contundente marcha para defender al camarada Tareck. ¡Ahora sí tenemos un gobierno que defiende al pueblo, no joda!”

***

“Según un estudio, Venezuela es el país más pobre de América Latina. ¿Y qué? ¿Cuál es el peo? Podemos llegar a ser el más pobre de la bolita del mundo; pero nadie nos va a arrebatar la dignidad y el coraje con el que enfrentamos a la guerra económica impulsada desde el imperio, que hasta con los camaradas más insignes se atreven a meterse y propagan infamias como las que le atribuyen a Tareck, que es un prócer de la revolución. ¡Pobres, pero dignos, orgullosos y combatientes!”.

***

“Ahora sí se va a hacé justicia en este paíj. ¿Quién mejol que alguien que estuvo preso pa’ dirigí er tesejota? Un hombre que sabe lo que es la delincuencia polque la ha vivío. Qué además fue Disip y sabe de lo que es capaj de hacé la polecía política, polque él lo hacía. O sea, conoce el mostro desdiadentro. A este carajo no le va a temblá el pulso pa’ jodé a los gringos cuando se metan con el camarada Tareck. Fíjate que lo primero que prometió fue acabá con la impunidá… ¿Qué coño será impunidá?”

***

“Ahora, sí va a querer venirse a vivir a Venezuela un montón de gente. ¡Cómo no! Si este, gracias a la revolución del líder gigante, es el país de lo posible, de las realizaciones. Ahora la gente no buscará el sueño americano, vendrán a buscar el sueño venezolano. Aquí sí hay movilidad social: un chófer de autobús llega a presidente, un ex convicto llega a presidente de Tribunal Supremo, un miliciano representa al país en esquí sobre nieve, un encapuchado es vicepresidente, aunque a los gringos les dé por acusarlo de narco. ¡Esto sí es una verdadera revolución! ¡Viva el sueño venezolano, camarada! ”

***

–Mi amol, cuando vayas a buscá el almuerzo en el contenedol de la urbanización, fíjate si encuentras algún trapito con el que le podamos hacé un disfráz a Yuriby pa’l calnaval.

–Mi negra, pero recuéldate que hoy almolzamo talde, polque primero voy pa’ la malcha pa’ defendé al camarada Tareck y a protestá contra la injerencia gringa.

– Bueno, mi amol, pero que no se te orvide. Si no hay trapos, te traes las bolsas negras, que le invento un disfraz de negrita con eso.

***

“Si yo fuera el camarada Nicolás, para estos carnavales, organizaba un desfile con tres comparsas. Nada de princesas Disney alienantes. A los de PDVSA los visto de narcosobrinos, todos con sus bragas anaranjadas. A los militares los disfrazo de Tareck, con traje y corbata y boina roja, y a los de los ministerios los disfrazo de esquiadores sobre nieve. Y todos a marchar en Los Próceres para que el mundo sepa que la revolución se respeta”.

 ***

“–Camarada, y ¿no viajaste en carnaval?
–No, camarada, con qué cobres. La plata apenas me alcanza pa’ comer.
–Pa’ mal, comer querrás decir. Nada de comprarse un pantalón o unos zapatos.
–Nooooo. Hace como seis años que no me compro ni una franela.
–La guerra económica nos tiene jodíos.
–Así es, camarada. Bueno, voy a ver si alcanzan las bolsas Clap, porque dicen que no llegaron completas y que gente que pagó, se quedó sin su caja.
–A mí me pasó. Cuando llegué, ya no quedaban. Y ya son tres meses sin recibirla.
–Nos vemos, camarada. Supongo que vas a la marcha en defensa del camarada Tareck…
–Por supuesto, camarada, rodilla en tierra y en primera línea”.

¿Como suena la patria?

24 febrero, 2017 § 2 comentarios

La patria suena a rumor de cola
A santamaría que baja bruscamente
A amenaza solapada

A fusil que se monta
para calmar la turba de la cola,
pero no para saciar el hambre.

La patria suena a viejo hambriento,
airado
que golpea con su bastón el suelo.

Suena a súplica
“Vendeme mil bolivitas de queso
pa’ engañá la pasta”.

Suena a murmullo
que se vuelve grito
por un kilo de harina

La patria tiene un sonido
de frufrú de bolsas plásticas de basura.
De manos que allí rebuscan.

Suena a estómago vacío
a tripas que trepidan
a vientres cimbreantes.

El sonido de la patria
es un pito en el pecho ahogado
Sin Spiriva Berodual

Crujir de huesos que convulsionan
Tiemblan
Sin Valprón Tegretol Rivotril
¡No hay!

Los sables no suenan, en la patria
sólo tintinean las monedas
En los bolsillos militares.

La patria no suena a himno
ni a banda marcial.
No suena a cantos de cuna
ni a nanas
con melodías de himno nacional.

La patria no suena;
ruge. Aturde.
Hace ruido.

País en quiebra

8 febrero, 2017 § 1 comentario

Ella entra despacio. Como pensando las palabras que debe usar. Una camisa blanca y del cuello guinda una cinta roja con las siglas BANAVIH impresas. 

Con voz entre apenada y temerosa de lo que pudieran responderle, saluda y pregunta:

–Buenas tardes, ¿están inscritos en Banavih?

–No.

Mantiene el tono de perrito apaleado:

–Si la empresa no está inscrita, tienen que inscribirla. Por ley, tienen que estar registrados. ¿Le puedo dejar un papel con los requisitos?

–Sí. 

Se acerca al mostrador mientras le comento:

–Aunque no tiene mucho sentido, porque ya estamos quebrados. Como ve, estamos a punto de cierre. –Le señalo los estantes vacíos. 

Hace un gesto con la boca, un mohín que indica que lamenta la situación. 

–¿Me da donde anotar los requisitos? 

Al ver que no respondo, porque no termino de captar, lo que me dice:

–Un pedacito de papel, para anotar lo que tiene que hacer para registrar la empresa en Banavih.

Tomo un viejo volante de publicidad de un lava autos y se lo doy. Le digo:

–Gracias a la revolución, estamos a punto de quiebra. 

Guardo silencio un momento y  observo como con letra menuda, escribe en la parte trasera del trozo de papel, los requisitos que se sabe de memoria. Mientras ella escribe, le digo:

–Bueno, por lo que veo, Banavih también está a punto de quiebra, porque si no tiene ni para hacer un volante o darles hojas a los trabajadores…

Ella sonríe un poco resignada y apenada. Se ve que en otros lados el trato no ha sido tan benévolo. Termina la plana y con el mismo tono avergonzado, se despide. 

Adaptación

26 mayo, 2016 § 2 comentarios

pan

Foto tomada de la web

Cuando desapareció la carne, decidí dar gracias a Dios porque las carnes rojas son muy dañinas y comencé a comer pollo y gallina.

Cuando escasearon pollos y gallinas agradecí por mi salud, porque esas vainas las engordan a fuerza de químicos y hormonas. Decidí comer atún.

Cuando el atún desapareció de los anaqueles para aparecer luego escasamente y a precios de joyería, bendije al cielo porque esas cosas tienen mucho conservante químico y los mares donde los pescan están muy contaminados con mercurio.

Entonces, decidí consumir mis proteínas de huevos, quesos y granos.

Los huevos desaparecieron, para los quesos no me alcanza el sueldo, los granos no hay pero ni en el cutis de los adolescentes. Pensé, «menos mal, porque los huevos me suben el colesterol, los quesos me aumentan el ácido úrico y me producen cálculos en los riñones y los granos me producen inflamación de colon».

Comía arepas pensando que eso me hacía sentir venezolano rajao, hasta que la harina de maíz empezó a escasear y Nicolás me aclaró que, en realidad, «el maíz no es un producto autóctono» con lo que no extrañé más la Harina PAN, porque eso es un producto de origen extranjero y apátrida, seguramente imperialista y eurocentrista.

Todos los días doy gracias a Dios porque no se consigue azúcar porque eso es un veneno y, además produce caries.

Fui aprendiendo a comer. Fui adaptándome al socialismo del Siglo XXI.

Y aquí estoy ahora, cuidando un mojón de mierda para el almuerzo para que no me lo arrebate el vecino. Sólo espero que no me vengan con el cuento de que la mierda produce mal aliento.

El país del rebusque y la maraña

6 marzo, 2016 § 4 comentarios

maraña

Es impresionante la capacidad y habilidad que hemos desarrollado los venezolanos en estos 18 años de «revolución» para de todo hacer una maraña, un rebusque, un negocio. Todo ha terminado siendo manejado con criterios de chanchullo y de mafia.

Los bachaqueros se enteran antes que los mismos dueños de los establecimientos de qué productos y a qué comercio le van a llegar. Desde horas de la madrugada se siembran en largas colas a esperar que abra el negocio, llegue el camión y despachen la mercancía.

En los concesionarios de carros no tienen repuestos para venderlos al precio marcado, pero los mismos trabajadores de esos concesionarios los «consiguen» y venden hasta por el triple de su valor.

Las baterías para automóviles las venden por sorteo de cédulas. La gente tiene que madrugar varios días en una cola para ver cuando tiene la «suerte» de que salga su documento de identidad entre los beneficiados del día y, luego, la suerte de que haya llegado el modelo de batería que le sirve a tu auto.

Pero, si estás dispuesto a pagar 55 mil bolívares por una batería, te la llevan a la casa, o te llevan a ti al sitio donde esté el vehículo y la instalan. A ese punto de sofisticación y «buena atención» ha llegado el bachaqueo en Venezuela.

En las farmacias no se consiguen los medicamentos, pero los mismos empleados pueden hacer que alguien haga aparecer lo que necesitas. Un Valprón, por ejemplo, cuyo precio esta marcado en 18 bolívares, te lo ofrecen a 2 mil.

Los bancos no tienen puntos de venta para los comercios formales y legales; no obstante, con el pago de un soborno, cualquier empleado bancario puede hacer «aparecer» el punto de venta que por la vía regular no se consigue. Por eso, ahora, los buhoneros tienen puntos de venta electrónicos, mientras los comercios formales no, a menos que estén dispuestos a pagar por la maraña.

Las empresas contratadas por los bancos para mantenimiento y servicio de los puntos de venta no tienen disponibilidad de papel para los aparatos pero, bajo cuerda, hay gente que los venden hasta en 600 bolívares. El extremo y el colmo es que se llegan a encontrar en librerías y papelerías para la venta, montañas de rollos de papel con el logo de los bancos. Sí, esos rollos de papel que, se supone, el banco le entrega a los comercios «gratuitamente» como parte del servicio que ofrecen por el pago de las comisiones que obtienen de cada transacción, van a parar allí vía el mercado negro.

Si te roban el vehículo y has cometido el error de llamar al 171 para reportarlo, puedes tener por seguro que, si lo recuperas porque tiene GPS, de todas maneras terminarás atracado, porque el policía que atiende tu caso te quitará hasta 50 mil bolívares para no llevarse retenido el auto.

Las llaves de control de agua son taponadas con cemento e inmediatamente aparecen camiones de cisternas para llenar los tanques que cobran exorbitantes sumas de dinero, muchas veces, camiones con logos de instituciones del estado que deberían prestar el servicio gratuitamente.

Los alimentos que se supone son destinados a mercados populares con «precios justos» y empaques con propaganda del régimen, aparecen en los mercados de bachaqueros y los venden hasta a mil por ciento por encima de su precio.

Así con todo. Todos hemos terminado marañeros, «arañeros», aprovechados, tramposos, habilidosos para la trampa y el chanchullo. Características que cuando yo estaba pequeño nos asombraban de los colombianos y que ahora forman parte de «nuestra forma de ser», de nuestra «normalidad».

Por eso, uno a veces se asombra cuando ve que, por ejemplo, una señora que trabaja en una farmacia o de cajera de un supermercado gasta 24 mil bolívares en dos disfraces para el carnaval, dos trajes de superhéroe para sus hijos de 4 y 8 años.

¿Cómo puede una persona con un salario mínimo darse el lujo de gastar el equivalente a casi dos meses de sueldo en dos disfraces para sus niños?

La respuesta no es difícil encontrarla. La clave de todo está en la maraña, en el chanchullo, en la mafia.

¿Cómo y cuándo podremos revertir esto?

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