La guerra es una broma seria

12 diciembre, 2017 § 2 comentarios

Un soldado solo entre las barricadas, teje con dos agujas para matar el aburrimiento del campo de batalla. Sus padres deciden visitarlo en medio de los bombardeos de la guerra para pasar un día de campo con su hijo. Un enemigo entra en escena y luego de los bombardeos entran dos camilleras a buscar muertos o heridos en el campo de batalla. Estos personajes naifs y en situaciones hilarantes buscan la manera de acabar con una guerra que no entienden ni saben cómo justificar.

Es «Picnic en el campo de batalla» la obra escrita por Fernando Arrabal en 1947 y que al día de hoy mantiene toda su vigencia para denunciar, en clave de comedia, lo absurdo de la guerra. La crueldad de las confrontaciones bélicas en las que los soldados que exponen sus vidas en el campo de batalla muchas veces no tienen ni idea de por qué pelean o por qué el enemigo es su enemigo. 

El montaje dirigido por Javier Rondón de la obra de Arrabal, se vale de una estética pop y personajes entre el clown y la caricatura para darle cuerpo a un texto hilarante cargado de situaciones ingenuas y divertidas pero que bajo ese manto de comedia naif apela a la conciencia contra el absurdo de la guerra. 

El vestuario y maquillaje a cargo de Mikytico y la utilería redondean ese aire pop y caricaturesco apoyados en unos clownescos movimientos corporales y las divertidas coreografías de Silvia Martínez, y el sello personalísimo de su danza que se aprecia en el movimiento de los personajes en escena.

La música, con canciones de Josephine Baker y la Lili Marlene, cantada en alemán por Marlene Dietrich ubican, perfectamente en el tiempo de la guerra para dar contexto a unos diálogos bastante ajustados al texto original de Arrabal.

Las actuaciones están todas en un óptimo nivel, destacando el personaje de Zapo, encarnado por Neiro Pirela y el de la Señora Tepán, interpretado por Bárbara Ferreira, una joven actriz que llena la escena con su risa y su mirada brillante y que se nota que disfruta su personaje. 

Como falla de la puesta en escena de «Campic en el campo de batalla», podría decir que no tiene un ritmo sostenido, cierta falta de tempo en algunos silencios y transiciones, ciertas pausas que le quitan por momentos ese ritmo un poco acelerado que contiene la comedia, especialmente la de este tipo cercana a los gags cómicos de los años 60 y 70. Posiblemente, esas fallas podrán ser solventadas con más ensayos y, sobre todo, más representaciones ante el público. Por lo demás, el montaje de Javier Rondón es digno, divertido, bien dirigido e interpretado y que logra sacar el máximo provecho de pocos recursos y escaso presupuesto.

Al final de la obra, un grupo de imágenes documentales de bombardeos y guerras proyectadas sobre el telón de fondo, nos sacan de un jalón de ese divertido mundo casi de comic, que nos ha hecho reir por un rato, y como una cachetada con guante de seda, nos recuerda que la guerra es una cosa seria.

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Historias de tía Amapola en createspace y en amazon

5 abril, 2017 § 1 comentario

Tapa de tía amapola

Estas son algunas opiniones de amigos que tienen siguiendo el personaje de la tía Amapola desde hace más de un año, cuando surgió en el facebook para finalmente saltar al teatro.

Humor comprometido, humor inteligente, valga la redundancia, Golcar Rojas apela a la ironía y la gracia para completar con dignidad y coherencia los vacíos de este cruel juego del ahorcado que es la realidad; la realidad camuflada y desdentada que igual nos muerde. Humor como eslabón que enlaza, los partes imaginarios e imaginativos con que el escritor explica o deduce las circunstancias con cronómetro no pueden ser más creíbles; las deducciones acerca del enredo del estado que va por pésimo camino no podían estar mejor sustentadas. La saga de la tía Amapola, que se abre espacio en las redes sociales, ese mar confuso y que se le escabulle al control oficialista, es un espejo tan parecido a la realidad que no es mera coincidencia. Lo peor es que Amapola no está sola. Así como hay muchas (y muchos) flores, hay mucho pillo.

Faitha Nahmens

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La “Tía Amapola” es una de esas construcciones lingüísticas que, a pesar de su carácter ficticio y caricaturesco, simboliza lo patético de la ignorancia y el nuevorriquismo entronizado. Desprovista de sensibilidad y de cultura, exhibe sin embargo lo impúdico de una astucia venida a más, pues es sólo arribismo pedestre y muy mal disimulado. Es un personaje que, por las mismas razones, se hace amar y odiar con igual intensidad.

Eritza Liendo

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Las crónicas de la Tía Amapola constituyen una visión irónica y paradójica de cierta realidad venezolana: la del poder que resalta como virtudes la corrupción, el vicio y los delitos. El tono que consigue Golcar Rojas en ellas expresa un cinismo y una amoralidad casi ingenuos, y que son perentoriamente reales. Uno se ríe al leerlas, pero esa risa deja un poso amargo y triste, a la vez. El autor, ciertamente, se nutre de la tradición costumbrista y de esa veta de cuentos sarcásticos en la línea de José Rafael Pocaterra.

Milagros Mata Gil

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Para comprar el libro para kindle “Historias de tía Amapola – teatro para armar”

2 abril, 2017 § 1 comentario

Historias de tía Amapola, el libro

1 abril, 2017 § 1 comentario

Portada frontal

Historias de tía Amapola — Teatro para armar es una obra de teatro y son muchas obras a la vez. Es una historia nacida en facebook a partir de arrancarle pellizcos a la realidad de las noticias sobre Venezuela que no necesitan mayor tratamiento y manipulación para parecer piezas teatrales, cuentos o novelas tragicómicas y absurdas.

Son noticias llevadas a la ficción a través de personajes imaginados, pero que en algunas ocasiones se quedan cortos ante la avasallante y arrolladora realidad entre mágica y macabra que nos rodea.

Milagros

Historias de Tía Amapola es una pieza flexible, que se puede adaptar a las condiciones y exigencias de quienes la monten y que permite quitar y poner escenas de acuerdo al gusto e intención de quienes la produzcan o dirijan.

En principio, la obra tiene un esqueleto al que se le pueden agregar escenas que se anexan al final, quitando algunas de las existentes en el esqueleto propuesto para poner otras.

Igual sucede con el escenario que permite adaptarse a las capacidades de la producción.

EritzaTodo esto dará la posibilidad de mostrar, con una misma historia, diferentes obras que siempre mantendrán la esencia dramática del cuento. Es una obra que en sí misma muta, cambia, se adapta. Una obra para “jugar” en el sentido estricto de la palabra y en el sentido que se le da al vocablo en inglés y en otros idiomas como “Play”, “Jouer” jugar/actuar/obra.

FaithaLos personajes son ficticios y las situaciones han sido todas imaginadas o soñadas. Si a alguien se le parecen en algo a hechos reales, pues que se haga ver eso por algún médico. Tal vez sea operable.

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