Quiero ser un pájaro en una isla desierta

22 mayo, 2018 § Deja un comentario

Quiero una isla desierta
Que tenga un árbol gigante
que toque la nubes.

Y en su copa hacer mi nido.

Lejos del ruido de hielos
en lejanos vasos de güisqui

Lejos de los gritos de quienes
por miedo no están
pero me dicen que yo
no tenga miedo.

Quiero ser un pájaro que anida
en lo más alto de la copa de un árbol en una isla desierta.

Lejos.

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Mi despecho por el CamLB

18 mayo, 2018 § Deja un comentario

Ilustración de Ana Black

Desde que leí la información sobre la destitución de Régulo Pachano de la presidencia del Centro de arte de Maracaibo, Lía Bermúdez —Camlb—, el CAM como lo llamamos cotidianamente, y el posible cambio de nombre del espacio, he tratado de poner orden a la ideas y emociones para decir algo.

Ha sido como un despecho. He pasado los días con esa idea fija en la mente. He pasado por diferentes etapas. Me he sentido triste, me he enfurecido, me he sentido decepcionado. He llegado a descubrirme culpando a las víctimas, como tendemos a hacer con más frecuencia de lo aconsejable.

He pensado en cómo ha sido posible que llegáramos a este punto. ¡¿Cómo los directivos del Camlb, al ver hace años lo que sucedió con el Maccsi, lo que han hecho con el Teresa Carreño o con el Ateneo de Caracas, no tomaron previsiones?! ¿Por qué no buscaron la forma de anular el poder del gobierno?

Siempre he sostenido que es un error que la fuente principal de financiamiento y el poder de decisión de este tipo de instituciones dependa directamente del Estado. Es un error porque los gobiernos de turno se arrogan el derecho de hacer y usar a esas instituciones a su antojo y parecer y porque las personas al frente de esas instituciones terminan censurando artistas o autocensurándose por el temor de perder el favor del Estado.

En Venezuela, algunas instituciones han negado espacios a algunos artistas por el temor a la reacción del gobierno que tiene en su poder el mecenazgo del Estado. Recuerdo aún la imposibilidad de traer a Maracaibo la exposición «Están allí», una muestra fotográfica de Luis Brito con las imágenes de la muñecas de Reverón, debido a su posición política de radical oposición al régimen.

Este omnipoder siempre ha existido, sólo que en los últimos años se ha hecho más evidente y ha sido usado de una manera aberrante e impúdica. El régimen no disimula. No se limita a una llamada, a una sugerencia. La dictadura arremete directamente con garras y fauces hambrientas.

En el caso de Régulo Pachano, independientemente del grado de amistad que uno pueda tener con él, uno podría entender que son cargos de libre nombramiento y remoción y que nadie tiene porqué eternizarse en un cargo. Pero, lo que genera suspicacia y temor acerca del destino de la institución son las formas. La manera despótica, el talante de hacendado de país bananero con el que llegan sin mediar oficio, a notificarle el cese de sus funciones. Sin un gesto de agradecimiento por los 27 años de vida entregados a la institución y reconocimiento por los logros y renombre alcanzados a escala nacional e internacional.

Llegan cual bandoleros a exigir el cargo, sin siquiera tener una persona designada para suplirlo y, además, anuncian el posible cambio del nombre del Centro de arte, dejando tras de sí una pista de las intenciones que subyacen en el gesto: borrarán la historia del Camlb, como han tratado de borrar la historia de los 40 años de democracia.

En mi despecho, se me ocurrió que los artistas deberían hacer un acto de protesta, de desagravio a la institución y los que hayan dado sus obras a la institución venir a reclamarlas pues el destino de esas piezas es bastante incierto.

En este sube y baja emocional en el que me he encontrado desde que supe la noticia, luego de maldecir y ya más sosegado, llegué a la conclusión que siempre he llegado: no hay manera de defenderse contra el no-país. Uno puede intentar alargar los procesos, pretender invisibilizarse, tomar precauciones. Pero no hay nada que nos dé garantías contra la arbitrariedad, el autoritarismo y el talante mafioso del régimen. Ni siquiera siendo una institución privada, sin vínculos de dependencia con el Estado, estamos a salvo. Veinte años de expropiaciones ilegales dan fe de ello.

La manida excusa de «protección del pueblo» o la «defensa de intereses colectivos y difusos» o simplemente el «porque me da la gana y puedo», les basta para extender sus tentáculos hasta donde se les antoje.

Una vez más tengo que concluir que el problema no está en las directivas de las instituciones, estas son sólo víctimas, como todos. El problema está en el talante dictatorial del régimen, en su manera autoritaria de ejercer el poder, en la concepción de país como república bananera. El problema es el régimen que ha hecho de Venezuela su hacienda particular hasta convertirla en este no-país.

Arte… a pesar de

17 mayo, 2018 § 1 comentario

Pisar el Museo de arte contemporáneo del Zulia, es vivir en primera persona lo que significa «resistir». Es palpar un poco de la Venezuela que se niega a formar parte del no-país y se aferran con uñas y dientes al arte y a la búsqueda de belleza para no sucumbir en el amasijo de desidia y mediocridad que, como una gigantesca nube negra, ha ido cubriendo todos los ámbitos de Venezuela.

Hoy visitamos el Maczul para disfrutar de los actos y exposiciones que se están llevando a cabo en el marco del Día Internacional de los Museos.

Yo, que en mejores tiempos de Venezuela hice producción cultural, se lo difícil que es llevar a término una producción en el campo del arte, especialmente en Maracaibo. Era difícil en el tiempo cuando lo hice. Implicaba invertir tres veces más de esfuerzo para lograr los mismos objetivos que en otras ciudades del país.

Ahora es mucho más difícil pues se trata de luchar contra el no-país. Prueba de ello es la casi inhumana condición en la que estos valiosos trabajadores del museo desarrollan su labor con escaso presupuesto y sin aires acondicionados, luego del robo masivo de las unidades y desmantelamiento sufrido por el Maczul en ese robo.

Pero allí están ellos. Resistiendo. Empecinados en no permitir que el no-país los engulla.

Hoy disfrutamos, en la sala lateral, de la instalación de Ángel Leiva denominada «Planteamiento de un poema», reflexiones sobre la acumulación. Instalación hecha con material de reciclaje y con curaduría de Alberto Asprino.

Miguel Noya nos habló acerca de la historia de la música electrónica en Venezuela y su situación actual, mientras que en la sala baja se encontraba «Borlar’s», una instalación multimedia de Carlos Conde.

La noche cerró con la intervención musical de Etnoe3 y sus «Algoritmos sónicos» en los que Miguel Noya, Enrique Canaán y Carlos Conde, fusionan los sonidos de instrumentos de percusión y viento de diferentes etnias venezolanas y de la percusión afroamericana con los sintetizadores electrónicos. De esta forma, los músicos reinterpretan los instrumentos indígenas para fusionarlos en un nuevo sonido con la música electrónica.

Etnoe3 tiene la capacidad de mover fibras emocionales con sus sonidos que nos remiten a nuestros orígenes, a los sonidos de la selva, de los mares, de los ríos, del viento y de los animales. Sonoridad que en el patio central del Maczul se fundió con el sonido permanente de la fuente de agua que actuó como un instrumento adicional.

Durante la preparación de los músicos de Etnoe3 para su intervención musical, nos sorprendió María Fernanda Di Giacobbe, quien como sacerdotisa que entrega la comunión, paseó su radiante sonrisa, envuelta en un elegante vestido amarillo con bajos de coloridos diseños cúbicos y su paso de danzarina, bandeja en mano, para bendecirnos con un bocado de su cremoso chocolate en forma de sardinas, con el toque amargo del delicioso cacao de barlovento y el justo nivel de azúcar. Una verdadera delicia que da fe de por qué le otorgaron el prestigioso Basque Culinary World Prize del gobierno vasco en 2016.

Mientras escuchaba la música de Etnoe3 no pude evitar pensar en esa especie de esquizofrenia patria que nos consume desde hace años. Recordé en todo momento la situación del Helicoide, el peligro que corren los presos políticos en manos de los déspotas del régimen. Por un momento, llegué a sentir cierta culpa por estar disfrutando de un rato de arte y esparcimiento, mientras en Caracas la dictadura abre sus fauces.

Es el signo de los tiempos. Evidencia de que de tanta «patria» que nos han dado, nos dejaron sin país. Mientras en el Maczul el arte da muestras de resistencia, trabajan a pesar del no-país, en el Centro de Maracaibo, el arte corre peligro al caer arbitrariamente en las garras del poder del régimen.

Y así asiste uno a conciertos y exposiciones, con un oído en la música y el otro en las noticias. Con un ojo en las exposiciones y el otro visualizando posibles formas de reaccionar ante el atropello al CAMLB.

Como todo lo que hacemos en el no-país, los museos también viven tiempos de resistencia, tiempos de hacer y de producir a pesar de; más que a favor de.

De exilio

13 mayo, 2018 § 1 comentario

I.

Nadie regresa ileso del exilio
nadie vuelve a pisar el mismo suelo
aunque vuelva a su casa
a su plaza, a su tierra.

Nunca serán la misma casa
la misma plaza, la misma tierra
algo se habrá ido para siempre.

El retornado tampoco será el mismo
y ya no tendrá un lugar
al cual llamar «mi patria»
al cual llamar «mi hogar».

Nadie regresa sin heridas del exilio.

II.

Pienso en el exilio en medio de la oscuridad densa y húmeda, soporífera.

¿Llega uno a anhelar el exilio?

Y luego,

¿Soñará uno con el retorno?

Nunca seremos los mismos.

III.

Unas notas musicales tocadas en un piano

Una película

Una canción

La mirada de una niña cara sucia
que pide algo de comer

La voz del niño androjoso
que sueña tener una mascota

El deseo creciente de huída

¡Crack!
Algo se quiebra en el alma

Las lágrimas anegan
la boca del estómago

A veces siento que aún me queda
tanto llanto adentro.

Mayo, 2018

Desahucio

24 abril, 2018 § Deja un comentario

lila
El cielo no me salvó
Los tonos malvas y dorados
No logran ya conmoverme

La grisitud viene de adentro
es mi alma
que está nublada

Ya el atardecer
no es suficiente
ni el canto de los pájaros
ni el graznido de los loros
o el colorido de los guacamayos
ni las falsas orquídeas
columpiando tonos lilas

Ya no hay salvación
la oscuridad es intensa afuera
profunda adentro

La llamaradas de la avenida
consumen las reinitas
y colibríes

La humareda a lo lejos
es cremación
y las cacerolas que retumban
son campanas de duelo
que doblan por mí.

Golcar Rojas, abril 2018

Insomnio a altas temperaturas

10 abril, 2018 § Deja un comentario

Anoche no dormí. El calor era insoportable. A pesar de que colgué el chinchorro en el balcón y de vez en cuando soplaba viento, era más el ruido que hacía y el aire caliente que revolvía que lo que refrescaba.

Echado leyendo La flor púrpura en el celular, ya los ojos me dolían y el miedo se apoderó de mí. Pensé que en la oscuridad algún choro podía pasar y ver el reflejo lumínico a través del tejido, y subirse al alero, apuntarme con un arma y pedirme el celular. No sería la primera vez que atracan a alguien en su casa apuntando a través de una reja y aunque es un primer piso, subir al alero no es complicado.

A las tres y media de la madrugada, cuando pasó el tercer recionamiento del día de tres horas y media cada uno, salté del chinchorro, apagué las luces, tomé agua, le puse comida a la gata, cerré puertas y ventana y me acosté en la cama.

El aire, luego de los apagones, empieza a congelar y tengo que pararme varias veces a ponerlo a descongelar, hasta que funciona bien.

Tomé una ducha con agua fría y medio me sequé. Por fin el aire empezó a enfriar. Entonces maulló Charlie para entrar. Me paré a abrirle. Me volví a acostar y empezó Vicky, la yorkie, a taconear. Luego, Fiesta, la teckel, a estornudar y Lia, la poddle a sollozar por pesadillas. Finalmente, a eso de las siete y medía, me dormí.

Mal dormí y a las 9 me paré. Paseé las perras y nos fuimos a trabajar. Después de bañar y secar tres cocker, con unos 40 grados de infierno, volvimos a casa.

Al ver la luz del balcón de la vecina encendida, respiré aliviado. Eran las dos y media y tendría aire. Hice el almuerzo. Una pasta con salsa de atún con medía lata que quedó de cuando hice la ensalada. Hice la limonada con albahaca y, cuando estaba sirviendo, se fue la luz.

Comimos y aquí estoy, echado en el chinchorro, escribiendo este lamento, entre chorros de sudor y el mosquero que pulula y hace que me sienta en África, cuando África nos parecía una realidad lejana y exótica y una pobreza conmovedora que hoy se parece igualita a la nuestra..

Si alguien ve a Cristóbal Colón, dígale que aquí espero la llegada de la civilización. Soy un timotocuica reencauchado Yukpa y wayüu y no lo recibiré con flechas. Sólo le pido que me lleve, cuanto antes, aunque sea al siglo XX.

Temor desde el balcón

5 abril, 2018 § Deja un comentario

Ahora me da miedo sentarme en el balcón.
Temo ver pasar la procesión
de la miseria.

Huyo de los rostros del hambre
de esos niños famélicos
que gritan con desespero
hacia puertas y ventanas
¡Señor! ¡Señora!
¡Deme algo!
¡Tengo hambre!

Me asustan sus sonrisas
sus miradas agradecidas
sus manos infantiles que
por ahora
empuñan palas y escobas
para pedir comida
a cambio de esclavitud infantil.

Me miran con cariño
ya no me piden
sólo me lanzan sonrisas
porque una vez les di.

Saludan levantando su pequeñas manos
van hasta la puerta del vecino
a gritar su hambre

Me asusta pensar
en lo que podrán hacer en unos años
esas pequeñas manos
que hoy me saludan
que hoy piden agarrando una escoba.

Esas manos que hoy barren
a cambio de un mendrugo
¿qué serán capaces de hacer mañana
por un bocado?

¿Dónde estoy?

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