Para 2018 pido resistencia

31 diciembre, 2017 § 1 comentario

Tengo días escudriñando en mi interior —no, no es sobándome las güevas, mal pensados—, quiero decir esculcando en mi yo interior, buscando en mi mente, escarbando en mí corazón, buscando un vestigio de optimismo, escarbando cual perrito que escondió un hueso en el jardín, para intentar escribir un mensaje de año nuevo.

Pero el optimismo se me hace esquivo, escurridizo. Veo los mensajes de la gente deseando prosperidad, buenaventura, abundancia, alegrías, y me resultan quiméricos, ilusiones que no «empreñan», harina tirada en saco roto.

Pienso en un 2018 feliz y mejor que este terrible 2017 que termina y al ver los niños descalzos pidiendo en los semáforos, a los ancianos llorando en las farmacias porque al pedir el medicamento para la tensión y ver el precio astronómico que le impide el tratamiento, sienten que con el monto les extienden una condena a muerte. A familias que escarban entre los desperdicios para no irse a dormir con el estómago vacío. A las madres que lloran ante la imposibilidad de comprar la leche para alimentar a sus hijos. Veo cómo la inflación se come como una nigua hasta lo poco de oro que pueda tener la gente o los dólares que les envían familiares del exterior y con los que cada vez se compra menos, y no me salen palabras esperanzadoras.

Y la esperanza por un mejor futuro se aleja aún más cuando veo que el régimen arbitrariamente aumenta el salario mínimo el 31 de diciembre:

«ÚLTIMA HORA | En cifras: Aumento del 40% de salario mínimo y aumento de 30 UT para cálculo del CT.
Salario Base: de 177.507 a 248.510 Bs.
CestaTicket: de 279.000 a 549.000 Bs
Salario Mínimo Integral: 797.510Bs
Pensionados: aumento también del 40% del bono: de 53.252 a 99.404 Bs».

Un aumento que hace tres meses se tragó la inflación del no-país, donde dos litros de leche, hoy, cuestan 165 mil bolivares, un kilo de ricota 190 mil, un kilo de carne 245 mil y un pollo puede costar hasta 300 mil bolívares.

¿Cómo ser optimista ante esta terrible realidad? ¿Cómo engañarnos y decir «¡Feliz 2018!» cuando sabemos que todo el horror del 2017 no han sido más que los trailers de lo que será el nuevo año?

Entonces pienso en que sólo puedo esperar y desearle a mis amigos y familiares, resistencia, aguante, salud porque enfermarse será un lujo. Desear que la mayoría cuente aunque sea con un buen plato de comida, con una cama y un techo, con lo mínimo para sobrevivir. Que alguien done un par de zapatos viejos a los descalzos y dé un plato de comida a los hambrientos.

Esperar que quienes están fuera sí logren tener una vida próspera y de abundancia para que puedan seguir ayudando a los que estamos dentro. Aspirar a que quienes puedan huir del infierno lo hagan a pesar del dolor de la separación, y el vacío que nos dejan.

En fin, que ante el panorama que se nos presenta, sólo puedo pedir que logremos sobrevivir con el menor daño posible. Que logremos llegar al 2019 con las menores secuelas y que algo pase durante el 2018 que me permita para el 31 de diciembre, encontrar las palabras de optimismo y alegría, llenas de ilusiones por el futuro con las que les pueda desear a los habitantes del no-país un feliz y próspero 2019.

Por lo pronto, pido que 2018 nos sea leve y podamos superarlo. Deseo un faro que nos ilumine el camino, una luz que nos muestre la vía para enderezar el rumbo y recuperar el sentido y la esperanza de futuro.

Golcar Rojas, diciembre 2017

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Andreína Garbán: «Una historia sórdida que atrapa, sorprende, aturde y asusta»

27 diciembre, 2017 § Deja un comentario

https://tevoyallevaralcielo.wordpress.com/2017/12/27/andreina-garban-una-historia-sordida-que-atrapa-sorprende-aturde-y-asusta/

Danza del corazón

24 diciembre, 2017 § Deja un comentario

Esto no es un poema
yo no sé hacer poemas.
Esto es un sentir
porque de sentir sí que estoy hecho.

Tengo el corazón desacompasado
Palpita a ratos a ritmo de pajarillo
a ratos a ritmo de pasodoble
Se acelera en una murga
se ajusta de pronto a un beat

Mi corazón no está hecho trizas
pero tiene pedazos regados por el mundo.

Canta un tango lento
baila una tarantella.
Se acongoja con un fado
y se divierte con una cueca
Bate un candombe
Taconea un jarabe tapatío
Se solaza con un vals.

Hay trozos de mi corazón
danzando por cada ciudad, por cada país
donde se han ido los amores,
los amigos,
la familia.

De pronto, el latido cesa
la fiesta para
el corazón cruje y salta una lágrima.

Pero vuelve al ritmo
vuelve a la danza
el corazón baila alegre

Los seres amados
idos
se encuentran a salvo
del infierno.

El corazón brinda
baila agradecido.

Golcar Rojas, diciembre 2017

Abstracción para no sucumbir

23 diciembre, 2017 § 1 comentario

Para no sucumbir
practico la abstracción
El foco.

Observo el par de guacamayas
que surcan volando el cielo
cortando el azul añil
con alegres graznidos verdes

No miro los cien zamuros
que enlutan el éter.

Contemplo las coloridas ixoras en flor
que alegran la vereda
junto a las trinitarias.

No veo el monte seco
que arrincona a las flores.

Enfoco la mariposa sobre la flor
y obvio la montaña de basura
sobre la que vuela.

Admiro la reinita
de plumaje aurinegro
posada en la cerca

y olvido el enjambre de moscas
que perturban su paz.

Pero la tristeza
es persistente
y a veces me quiebro

La abstracción se rompe
fracasa

La sonrisa del niño
en la pecera del Mc Donald’s
no oculta la triste mirada
del que pide en el semáforo.

Sucumbo

Derrotado
la humedad en los ojos
me impide ver el colibrí
que alegra mi ventana.

Golcar Rojas, diciembre 2017

Desdoblamiento

15 diciembre, 2017 § 1 comentario

Hay ocasiones
en que me desdoblo
Huyo

Me veo llegando a aeropuertos lejanos
Lloro emocionado
sobre suelos ajenos

Un llanto histérico
liberador
en Barajas, en Charles De Gaulle
en El Dorado, JFK, Ezeiza,
en Arturo Merino Benítez, MIA…

Vuelvo en mí
a estas carnes aprisionadas
que anhelan la huída

En la cola
La gente me mira
Las lágrimas no brotan.

Golcar Rojas, diciembre 2017

Tía Amapola celebra la condena

14 diciembre, 2017 § Deja un comentario

https://tevoyallevaralcielo.wordpress.com/2017/12/14/tia-amapola-celebra-la-condena/

Ya es Navidad

13 diciembre, 2017 § 2 comentarios

Cola para el Bicentenario, cola para el supermercado Centro 99, cola en el Latino. El banco Mercantil colapsado, el Provincial sin efectivo esperando la remesa. No puedo entrar a las cuentas para hacer transferencias.

En las farmacias no hay Levofloxacina ni para remedio. Una latica de atún de 98 gramos cuesta 35 mil bolívares. En la pescadería las neveras están vacías. Hace meses que no les llega calamar o camarones. En la cava sólo tienen atún, merluza y toruno. No saben si mañana les llega pescado. Si les llega, será merluza, carite y atún, nada más. Compramos un kilo de atún y nos cuesta lo que costarían 5 latas de 98 gramos.

En la cola de la farmacia, una señora me dice que cuando estaba en Las Playitas, sacó un billete de cien mil para pagar y un hombre que estaba a su lado le ofreció 120 mil bolívares por el billete. A ella le dio miedo y dijo que no. El hombre se fue y el que estaba detrás de él le ofreció 140 mil por el billete de 100 mil. Ella lo pensó y le dijo «Pero en efectivo. El hombre abrió su koala y mostrándole un fajo de billetes, le dijo que se los daba en billetes de mil. Ella aceptó.

En la farmacia todos comentamos la locura del efectivo y la forma como en las playitas es una mercancía más el dinero. Una chica irónicamente dice «Pero eso se acaba ahora con el nuevo gobernador». «Si, claro. Ahora ese negocio lo montarán en una oficina de la Gobernación. Seguramente crean la Secretaría de compra y venta de efectivo». Reímos.

Voy a bañar y secar un perro en casa de un cliente. Me pagan 40 mil por el servicio. Lo que ganó la señora por vender su billete de 100 mil. Mientras recojo las cosas para salir luego de hacer mi trabajo veo en la pantalla del televisor la imagen del caballo blanco que cierra la cadena de radio y televisión que acaba de concluir. El locutor dice «Prenden la luz que ya es Navidad».